“Lo que pasa en Colombia con la política de género es una vergüenza”

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Jineth BedoyaEn 2014, Colombia anunciaba que se comprometía a luchar contra la violencia sexual. La labor que durante años había hecho la periodista Jineth Bedoya, víctima de tortura y abuso sexual, veía por fin sus frutos. El Gobierno anunciaba a través de un decreto que todos los días 25 de mayo se haría un alto en la agenda del país para conmemorar el Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual. Dos años después, Jineth Bedoya asegura que el compromiso no ha sido total. Su caso y el de Rosa Elvira Cely demuestran, dice ella, “que al Estado colombiano le falta conciencia en el tema de violencia hacia las mujeres. La política de género es una vergüenza”.

Sus palabras son una reflexión generada por el concepto de una oficina del Ayuntamiento de Bogotá que señaló que Cely fue la responsable de su muerte, pero también lo dice por su propio caso. Recientemente la defensa del Estado colombiano ante un proceso que cursa en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) puso en duda su violación. “Se habló de mi ‘presunta’ violación, aun cuando hay dos condenas. Se dijo que el Estado no tenía ninguna responsabilidad, aun cuando todo lo que viví está documentado. Si pasó eso conmigo, que se supone que es un caso emblemático, qué se puede esperar con otros. Lo de Rosa Elvira es el puntillazo final, que genera una profunda desilusión”, dice la periodista, que el 25 de mayo del año 2000 fue secuestrada cuando realizaba una investigación en la cárcel La Modelo de Bogotá y trasladada a una zona rural donde fue torturada y sufrió abusos.

Bedoya, cuyo caso fue catalogado por la Fiscalía colombiana como un crimen de lesa humanidad, devolvió el dinero que había recibido como forma de reparación, porque su lucha va más allá. “¿Cuánto dinero puede comprar la dignidad?”, se pregunta ahora que tanto ella como Rosa Elvira Cely han sido revictimizadas por el Estado. “Colombia tiene uno de los marcos jurídicos más completos de todo el hemisferio en cuanto a protección de víctimas de violencia de género, pero al mismo tiempo somos uno de los que menos los aplica”, reflexiona.

ONU Mujeres también se ha pronunciado sobre los recientes episodios que han ubicado a las víctimas como responsables de su tragedia, como es el caso de Rosa Elvira Cely. “Mientras no haya una alineación entre dicho marco normativo y su apropiación por parte de las/os servidores públicos encargados de su aplicación, el país no podrá tener avances de fondo en la erradicación del flagelo evitable de la violencia contra las mujeres”, resaltó la ONU.

La periodista, que ha liderado la iniciativa No Es Hora de Callar, que anima a las mujeres a que denuncien la violencia de la que son víctimas, asegura que casos como el suyo y el de Cely deben servir para levantar la voz con más fuerza. “Es peor no denunciar, es peor quedarse callado, hay que seguir haciéndolo así del otro lado no nos estén escuchando. Tenemos que lograr que algún día se sienta la importancia de lo que estamos haciendo”, reitera.

Aunque el Ayuntamiento ha ofrecido disculpas y se ha retractado de la posición de la funcionaria, que tuvo que dejar el cargo tras decir que si Cely no hubiera departido con el hombre que la asesinó, no se estaría lamentando su muerte, el país pide políticas claras y que todo el Estado se comprometa a proteger a las víctimas. El próximo 25 de mayo, Jineth volverá a alzar la voz. Lo hará acompañada de más de 100 mujeres sobrevivientes, en la conmemoración del Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual. Lo hará en su nombre, en el de Rosa Elvira y en el de las más de 1.000 mujeres que en 2015 fueron asesinadas en Colombia, un país en que según cifras de Medicina Legal cada 13 minutos una mujer es víctima de algún tipo de agresión.

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