A lo largo de una carrera ilustre de 50 años, los programas de televisión y las películas de Star Trek nos han presentado algunos de los alienígenas de ficción más famosos. Llámense klingons, cardasianos, vulcanos o tribbles, el universo de Star Trek está plagado de extraterrestres distintivos y muy variados.

Por lo pronto, esas civilizaciones exóticas solo existen en el reino de la ciencia ficción. No obstante, los científicos tienen muchas ideas de cómo podría ser la vida alienígena, y sobre nuestras posibilidades de descubrir si estamos solos en el universo.

En las últimas décadas, los científicos han desarrollado equipos de una sensibilidad exquisita para buscar otros mundos habitables y detectar señales procedentes de otros rincones del cosmos. Hasta el momento, los astrónomos han encontrado más de 3,500 planetas fuera de nuestro sistema solar, y calculan que aún quedan muchos otros por descubrir.

Lo más emocionante es que han detectado numerosos planetas que yacen dentro de la llamada zona habitable, la región próxima a una estrella donde la temperatura es idónea para que exista agua líquida en la superficie planetaria. Y es que el agua es un ingrediente indispensable para la vida que conocemos, y su presencia parece haber impulsado el desarrollo biológico desde sus inicios.

“El hecho de que la vida terrestre emergiera rápidamente justo después que las condiciones se hicieron habitables, sugiere que esto también podría ocurrir a menudo en otros sistemas”, dice Daniel Apai, investigador en astronomía y astrobiología de la Universidad de Arizona y el Instituto de Astrobiología de NASA.

horta
El Horta era una especie de vida basada en el silicio y que secreta un fuerte ácido; aparece en el capítulo “El diablo en la oscuridad” de ‘Star Trek’.

“La vida persistió unos cuatro mil millones de años en la Tierra, y resistió diversos desafíos planetarios, lo que sugiere que es muy difícil esterilizar un planeta cuando arraiga la vida –agrega-. De modo que hay buenas posibilidades de que [la vida] sea bastante común en la galaxia”.

Diseminar las semillas

Si alguna vez encontramos alienígenas, ¿se parecerán a los seres que aparecen en Star Trek? Aunque los guionistas del programa han imaginado algunos personajes muy singulares, desde seres de energía incorpóreos hasta nubes inteligentes, la mayoría de los alienígenas con que se topa la tripulación de la Enterprise son organismos de carbono, casi siempre con aspecto humanoide.

A través de los años, la semejanza sorprendente entre los humanos y los famosos alienígenas del programa –que incluyen romulanos, vulcanos, y andorianos- ha sido motivo de polémica para muchos fanáticos. En Star Trek: la siguiente generación, los guionistas de la franquicia intentaron explicar la conveniente falta de diversidad recurriendo a una teoría científica auténtica llamada panspermia.

Los proponentes de esta teoría argumentan que la vida en la Tierra pudo haber sido sembrada por microbios resistentes –o al menos, por ingredientes básicos como los aminoácidos-, los cuales llegaron aquí en cometas o asteroides. Si bien no hay pruebas directas que respalden esta afirmación, misiones como la de la sonda espacial Rosetta han descubierto los bloques de construcción de la vida en cometas, y sabemos que hay organismos súper resistentes, como los tardígrados, que pueden sobrevivir sin protección en el espacio.

Así mismo, los científicos creen que la Tierra primitiva fue bombardeada por meteoros que pudieron transportar el estuche básico de la vida desde alguna parte de la galaxia.

Apoyado en el concepto de panspermia, Star Trek sugirió que una antigua forma de vida humanoide sembró mundos de la Vía Láctea de manera deliberada, y así creó nuevas especies que adquirieron su forma básica. Y aunque cada una de esas especies pudo haber seguido un camino evolutivo propio, todas, en esencia, están emparentadas.

Aun cuando puede existir un argumento para la panspermia, Apai señala que hay muy pocas probabilidades de que encontremos formas de vida humanoides en el universo real. Algunas teorías sugieren que las condiciones ambientales y el azar de los acontecimientos evolutivos determinan el futuro de cualquier forma de vida, volviéndola completamente única.

“Aunque hay ejemplos de evolución paralela en la biósfera terrestre –por ejemplo, ojos similares que evolucionan en especies muy diferentes y no emparentadas-, me parece improbable que encontremos vida alienígena humanoide”, dice Apai.

¿Es una galaxia pequeña?

Por el contrario, dado el único ejemplo que tenemos, algunos investigadores proponen que la forma de vida más común en toda la galaxia podría ser la más abundante en la Tierra: los microbios.

galaxia

“Hizo falta un periodo relativamente corto para que en la Tierra surgiera vida y adquiriera la capacidad de fotosíntesis, pero pasaron miles de millones de años para que aparecieran animales complejos, mientras que la inteligencia y la civilización tecnológica solo han estado presentes durante 0.000001 por ciento del pasado de nuestro planeta”, explica Apai. En otras palabras, la historia de nuestro planeta ha estado dominada por una amplia variedad de vida microscópica.

También hay una buena posibilidad de que los bloques moleculares básicos de nuestro mundo sean comunes en todo el universo.

“Dadas su disponibilidad y sus propiedades químicas, podemos suponer que el carbono será clave para proporcionar la columna vertebral –digamos, el andamiaje molecular- de las biomoléculas”, apunta Apai.

Con todo, los astrobiólogos intentan no fundamentarse demasiado en la Tierra al formular teorías sobre la vida alienígena, pues siempre existe la posibilidad de que si encontramos extraterrestres, topemos con organismos de silicona, como los horta; o con minerales sintientes, como la entidad cristalina.

“Buscamos cualquier cosa que podamos encontrar, y tratamos de incluir todas las posibilidades concebibles –dice Apai-. Por supuesto, estoy seguro de que nos sorprenderemos cuando podamos estudiar vida extraterrestre por primera vez”.

Autor: Andrew Fazekas


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