Los bombardeos dejan sin agua a dos millones de civiles en Alepo

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La agencia de Naciones Unidas para la infancia ha alertado de que los bombardeos impiden reparar las instalaciones de elevación agua tanto en el este de Alepo, donde 250.000 civiles permanecen cercados desde hace más de dos meses en los distritos controlados por los rebeldes, como en la parte occidental, en manos de las fuerzas gubernamentales y habitada por 1,5 millones de personas. Unicef advierte de que se avecina una catástrofe sanitaria, sobre todo para los niños, si los residentes se ven obligados a beber agua de pozos contaminados por residuos procedentes de las cloacas.

Tras el fracaso de la diplomacia y de la tregua pactada por Estados Unidos y Rusia, los ataques aéreos y de artillería del régimen de Bachar el Asad, apoyado por la aviación rusa y por combatientes iraníes y libaneses chiíes, causaron 47 muertos el viernes, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, aunque fuentes hospitalarias y de los equipos de defensa civil elevaron a un centenar el balance de víctimas mortales. El Observatorio, que cuenta con una amplia red de informadores sobre el terreno, aseguró que hasta el mediodía del sábado se habían contabilizado otras 25 muertes en los bombardeos.

La destrucción que sufre la ciudad no tiene precedentes en el actual conflicto. Calles enteras con decenas de edificaciones han quedado arrasadas, después de haber sufrido incendios incontrolables. Médicos sin Fronteras informa de que los hospitales están desbordados. La defensa civil, los llamados Cascos Blancos, solo cuenta con dos vehículos para su unidad de bomberos, y sus ambulancias se están quedando sin combustible. Apenas pueden operar por la noche en una trama urbana sin iluminación a causa de los apagones. “La mayoría de las víctimas siguen aún bajo los escombros, nuestros equipos se ha reducido a la mitad”, dijo a Reuters Ammar al Shlemo, portavoz del servicio de emergencia en el área rebelde de Alepo.

Barrios orientales como Al Qalasa y Bustan al Qasar se han llevado la peor parte en la ofensiva del Ejército de El Asad y ahora se asemejan a un paisaje de cráteres. El régimen está avanzando por cuadrículas después de aniquilar los focos de resistencia rebelde y forzar la huida de los residentes, obligados por la destrucción de sus viviendas o por el temor a las bombas sin estallar. El distrito de Handarat cayó este sábado en manos de las fuerzas gubernamentales, según fuentes de ambas partes citadas por France Presse, que lanzaron un diluvio de misiles contra las posiciones rebeldes.