Los colombianos están triunfando en las carreras ciclistas más prestigiosas del mundo.

Y la mayor estrella colombiana de ese deporte es Nairo Quintana, quien ganó la Vuelta a España del año pasado y el Giro de Italia de 2014; además, fue subcampeón del Tour de Francia dos veces. Es considerado el mejor escalador del mundo y casi ganó de nuevo el Giro en mayo, aunque perdió el último día de la carrera por 31 segundos.

En Colombia, Quintana ha chocado con los funcionarios del ciclismo. Los acusa de demostrar ineptitud burocrática, de descuidar el talento joven y de adoptar una actitud arrogante en cuanto a los controles antidopaje que han dejado en la incertidumbre a muchos ciclistas.

Si el ciclismo estuviera mejor organizado, insiste Quintana, Colombia produciría más campeones, incluyendo ciclistas prometedores que a menudo pasan desapercibidos.

“Seguramente seguiremos teniendo suerte porque la calidad humana que tenemos es muy buena”, dijo Quintana, de 27 años, en una conferencia de prensa en abril. “Mañana puede salir otro fenómeno, pero realmente no es porque recibamos una ayuda de la dirigencia deportiva”.

Después de que el presidente Juan Manuel Santos felicitó en Twitter a los ciclistas colombianos que participaron en el Tour de Francia de 2016, Winner Anacona, integrante del Movistar Team de Quintana y que vive en Madrid, escribió: “Nos hemos hecho SOLOS en este bonito y duro deporte con la ayuda de pocos”. El ciclista borró el tuit un poco después.

Esos comentarios enfurecen a los funcionarios, quienes afirman que sus esfuerzos han ayudado a producir la generación más talentosa de ciclistas colombianos en la historia. Entre ellos están Fernando Gaviria, que logró obtener cuatro victorias en el Giro de este año, y Esteban Chaves, que terminó en los tres primeros lugares en el Giro del año pasado y la Vuelta a España.

Estos ciclistas “no tienen éxito de manera independiente”, dijo Jorge Ovidio González, presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, o Fedeciclismo. “No pueden nada más subirse a un avión, ir a Europa” y ganar carreras.

Al contrario, dice que muchos pasan por una red de ligas y clubes que entrenan en tres escarpadas cordilleras andinas, algo que ha ayudado a que Colombia se convierta en una potencia del ciclismo en América Latina.

La sede de Fedeciclismo da testimonio de esta rica historia, con fotos en blanco y negro colgadas en los muros donde aparecen grandes figuras como Luis Herrera, conocido como Lucho, quien en 1984 se convirtió en el primer colombiano en ganar una etapa en el Tour de Francia y fue el primero en ganar la Vuelta a España tres años después. Herrera, Quintana y otros especialistas de la montaña son conocidos como los “escarabajos”, por su tenacidad al momento de abrirse camino cuesta arriba por las colinas.

González dijo que su organización le proporcionó bicicletas y equipo a los nuevos escarabajos; además, los presentó en las principales carreras donde otros equipos europeos profesionales les hacen ofertas. Recordó haber acompañado personalmente a Quintana, quien estaba nervioso, al Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta 2011, realizado en Copenhague. En aquel entonces, dijo: “Nairo era solo un niño de 21 años. No tenía idea de nada. No abrió la boca en ningún momento”.

González, quien ha ocupado altos cargos en Fedeciclismo durante dos décadas, cuestionó los motivos por los que Quintana se expresó así, y señaló que los dirigentes de las ligas del país lo reeligieron al cargo en enero cuando se enfrentó a un candidato respaldado por Quintana.

“Todo se trata de política, no del deporte”, dijo González. Sin embargo, la crítica proviene de un número considerable de ciclistas y seguidores constantes del deporte.

Se supone que el apoyo a los corredores viene de la red de ligas y clubes de Fedeciclismo. Pero muchos han pasado por momentos difíciles debido a la falta de fondos y las acusaciones de una mala administración y corrupción. Víctor Hugo Peña, un ciclista colombiano retirado que es analista para ESPN, dijo que solo unos cuantos de las dos decenas de clubes de ciclismo de Bogotá entrenan a ciclistas y los envían a carreras.

Una carrera reciente fue cancelada porque los funcionarios no lograron obtener permisos para usar las carreteras nacionales. El alto precio de las licencias para competir y de las cuotas de registro obliga a algunos ciclistas a organizar rifas y aceptar colectas de panaderías y ferreterías en sus ciudades natales para cubrir los gastos. Estos aumentan cuando se ponchan las llantas y se rompen los marcos de las bicicletas por andar en carreteras con baches, mientras compiten por premios de menos de 100 dólares.

“No vale la pena”, dijo Cristian Torres, un profesional de Bogotá que ha competido durante seis años y trabaja en la tienda de bicicletas de su padre para que le alcance el dinero.

La Vuelta a Colombia, con una duración de dos semanas, es un símbolo de este declive; fue fundada en 1951 y solía ser la más prestigiosa de varias etapas en carretera en América Latina, con pases de montaña más altos que en el Tour de Francia. Pero los mejores equipos profesionales estadounidenses y europeos prefieren enviar a sus ciclistas a carreras mejor organizadas en Argentina y otros lugares de la región.

“En Europa nadie sabe que existe la Vuelta a Colombia”, dijo Matt Rendell, autor de un libro sobre ciclismo colombiano titulado Reyes de las montañas.

Cristian Torres con su madre, Patricia Calderón, mientras ven competir a Nairo Quintana. Torres es un profesional que ha competido durante seis años y trabaja en la tienda de bicicletas de su padre para que le alcance el dinero. Credit Juan Arredondo para The New York Times

Al igual que en otros países, la integridad del deporte ha sido cuestionada debido a señales de que el dopaje no está controlado.

Gustavo Duncan, columnista del diario bogotano El Tiempo, dijo que el ciclismo colombiano tiene “un enorme problema de dopaje”. Pero al igual que sucedió en el ciclismo europeo durante los escándalos de las décadas de los 1990 y 2000, Duncan dice que hay un código de silencio entre los ciclistas colombianos y los medios que los cubren.

Cuando el ciclista colombiano Juan Pablo Villegas rompió ese código en 2015 al hablar abiertamente sobre el dopaje en las principales carreras del país, dijo que Fedeciclismo lo presionó para que se retractara de sus declaraciones y que lo insultaron en las redes sociales y en las carreras.

“Los ciclistas amenazaron con derribarme”, dijo Villegas, de 29 años, quien ahora compite para el equipo de Manzana Postobón, con sede en Medellín. “El ambiente era tan hostil que me retiré del ciclismo durante el año siguiente”.

Sin embargo, González niega que la federación intentara silenciar a Villegas.

En febrero, el único laboratorio de Colombia que analiza pruebas antidopaje recibió una suspensión de seis meses por fallas de control de calidad detectadas por la Agencia Mundial Antidopaje, conocida como AMA. Muchos ciclistas dicen que las pruebas de drogas son infrecuentes o inexistentes excepto en las grandes carreras.

Cuando se descubre que los ciclistas se dopan, a menudo sucede en el extranjero, como en el Tour de Guadalupe 2016. Allí, tres ciclistas colombianos dieron positivo a la hormona conocida como EPO. La hormona del crecimiento humano, EPO y otras sustancias de dopaje están ampliamente disponibles en Colombia, y venderlas no es un delito, dijo Ignacio Vélez, fundador del equipo Manzana Postobón.

“Por lo general hay uno o dos tipos que venden productos de dopaje durante las carreras importantes”, dijo Vélez.

Manzana Postobón es el único equipo de ciclismo en Colombia que usa el Pasaporte Biológico del Deportista de la AMA, que puede ayudar a detectar el dopaje. Pero Vélez acusa que, en lugar de dar la bienvenida a esa iniciativa, las escuadras rivales resienten la imagen de Manzana Postobón como el equipo “limpio” de Colombia. En respuesta, según el deportista, los ciclistas de su equipo que logran adelantarse a veces son perseguidos por el resto del pelotón para negarles las victorias de etapa.

González, de Fedeciclismo, dijo que las denuncias de dopaje generalizado en Colombia son “totalmente falsas”. Señaló que después de la suspensión del laboratorio antidopaje de Colombia, las pruebas continúan con muestras enviadas al extranjero para su análisis.

En cuanto a Quintana, el mejor ciclista colombiano de todos los tiempos, a González se le dificulta expresarle su apoyo en las carreras. “Fue mi ídolo durante muchos años”, dijo. “Pero estoy muy enojado con él porque le ha causado mucho daño a esta federación”.

Quintana ahora se está preparando para el Tour de Francia, que comienza el 1 de julio. Está entre los favoritos, junto con Chris Froome, quien ha sido el ganador en tres ocasiones. Pero en su conferencia de prensa de abril en Bogotá, Quintana dejó claro quién merece el crédito por cualquier éxito que pueda tener allá.

“Los cinco o seis ciclistas que estamos en el pelotón internacional nos llenamos de orgullo, colocamos a nuestra nación entre las mejores del mundo”, dijo Quintana, “mientras otros se colocan las medallas”.


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