Los cóndores de California regresarán a su hábitat natural

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En 1983, sólo quedaban 22 cóndores californianos – el ave terrestre más grande de Norteamérica – en su hábitat natural. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de E.U.A. pasó años capturando y criando las aves carroñeras para salvarlas de la extinción, y tratar de reintroducirlas a lo salvaje.

El trabajo está dando resultados. Ahora, hay cerca de 200 cóndores viviendo en su hábitat natural – en el sur de California y Arizona – pero el norte de California pronto tendrá su propia población también.

Quince agencias de E.U.A. y la tribu Yurok han colaborado en un plan de 2 años para reintroducirlo a los Parques Nacionales y Estatales de Redwood. Llevaron a cabo las primeras reuniones publicas del programa al norte de california la semana pasada.

El plan para como reiniciar la población de cóndores silvestres en California no ha sido solidificado y las agencias aun tienen que preparar un reporte de impacto ambiental. Y es probable que no todo el mundo esté emocionado respecto a ésta reintroducción. De acuerdo con el diario The San Francisco Chronicle:

Hasta ahora no ha surgido oposición importante, aunque la industria de la madera ha dicho estar preocupada que la introducción de una especie en peligro pueda interrumpir sus operaciones. En respuesta, los oficiales del gobierno están considerando designar al cóndor como una población experimental no esencial, lo que permitiría que los reguladores puedan aflojar las protecciones cuando sea necesario.

La reuniones publicas entrantes darán oportunidad a que estos grupos de oposición puedan exponer sus preocupaciones.

El cóndor tiene un significado mitológico para las tribus nativas americanas en California, pero es particularmente sagrado para la tribu Yurok. La idea es liberar a las aves en la tierra ancestral de dicha tribu.

Históricamente ésta especie de ave no sólo cubría el territorio de California, sino se extendía por todo el Pacífico Noreste, así que los cóndores liberados podrían terminar migrando a Oregón donde no han sido observados por un siglo.