Los enemigos de la iglesia

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Corría alegre el año de 2007 cuando allá, en un país de Centroamérica reputado por su democracia y su libertad, apareció un día un presidente con su ministro de educación ofreciendo condones a los colegiales porque estaban apareciendo muchas pancitas entre las compañeritas.

Mas como no se vio ningún ben resultado, ministro y presidente optaron por premiar con un bono mensual a toda aquella colegiala que saliera embarazada y que siguiera el vacilón de copular antes que estudiar. Esta experiencia de la que nunca se salió solo vino a probar que no valió levantar el muro del condón, que cuando el río se sale de madre, el esconder la cabeza como el avestruz no hace más que relucir a los cuatro vientos la cloaca del animal.

Y fue entonces cuando saltó un hombre sabio, gran humanista que representó a esa república de América Central en diferentes foros internacionales con sabiduría y gloria, y esta vez, diciendo «Lo prudente es que el gobierno le de recursos a la Iglesia para que elabore sus guías sexuales con pleno contenido cristiano y la visión del sexo dentro del amor y el amor dentro la procreación en una visión hermosa, constructiva y espiritual que enriquezca el amor entre los seres humanos pero, que el Estado también elabore sus
guías, de manera que no haya imposición de una parte ni de otra.»

Solo desde esa gran altura intelectual y desapasionada es como este gran hombre podía ver las cosas como en realidad son : que sean los padres de familia quienes decidan cuál educación sexual desean para sus hijos, si la del Estado o la de la Iglesia.

Los enemigos de la Iglesia, en todas partes del mundo, solapados unos y des carados otros, le achacan a ésta todos los males que la sociedad padece. Pues dejad de acusarla y de blasfemias contra ella, que bien sabéis que Occidente todo está secularizado y descristianizado, que galopa rampante un mundo sin Dios y reina e impera un libertinaje sexual que abrió puertas y portones a la cultura de la muerte con su ideología de género que quiere acabar con el matrimonio y la familia y provocar un caos social donde ya todo vale.

Nos toca a los católicos y cristianos de todo el mundo detener ese veneno que riega por toda la faz de la tierra la Antigua Serpiente por medio de las organizaciones internacionales que se dicen humanitarias cuando ellas son los tentáculos mismos de la maligna víbora que no se cansa de acusar y acosar al hombre.

Por: Juan Antonio Céspedes Guzmán
Escazú, COSTA RICA