La afirmación de que la próxima guerra mundial podría darse por la disputa entre las grandes potencias por los recursos hídricos no es descabellada. La ONU alertó que “hay 2000 millones de personas que hoy no tienen acceso al agua… lo más impresionante es que murieron en un año, por no tener a su alcance agua potable, 800 mil personas». Subraya la ONU que «la demanda mundial de agua aumentará entre 20 % y 30 % en 2050…». “El acceso al agua es un derecho humano vital (…) Sin embargo, miles de millones de personas siguen estando privadas”, dijo Audrey Azoulay, directora general de la Unesco. “El objetivo definido por el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), que prevé un acceso universal e igualitario al agua potable en 2030 a un precio asequible, podría no alcanzarse», asegura Azoulay.

El Estudio Nacional del Agua (ENA) de 2011 reveló que «la oferta hídrica de Colombia es 6 veces superior a la oferta mundial y 3 veces mayor que la de Latinoamérica». Colombia está ebtre los países del mundo con mayor cantidad de ecosistemas que producen agua (sin incluir los mares); pero el ENA más reciente, del 14 de noviembre de 2018, aseguró que 391 municipios de 24 departamentos son susceptibles a desabastecimiento, de los cuales La Guajira, Magdalena, Cesar, Tolima, Bolívar, Quindío, Santander, San Andrés y Providencia y Valle ya están afectados.

El Ministerio de Vivienda corroboró que 120 municipios carecen de agua potable; muchos de ellos con racionamientos y el gobierno prepara un decreto para encarecer las tarifas dizque para “desestimular el consumo del agua”. El año pasado el senador Jorge Robledo hizo un debate a el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, quien «engrapó» en 2014 a 117 municipios en un negocio de especulación financiera, a los cuales les prestaron cerca de $440 mil millones en Bonos de Agua con una onerosa tasa de interés (Konfigura, la empresa de Carrasquilla, compró bonos al UVR +8 % y se los vendió a los municipios al UVR +11 %, a 19 años de plazo, sin pago anticipado, quedándose aparentemente con un 3%, unos $14 mil millones anuales durante cinco años, reveló Robledo), con lo cual dejaron a las entidades territoriales casi quebradas.

Los neoliberales vienen privatizando el agua mediante todo tipo de concesiones, en su mayoría leoninas. En Cartagena destruyeron las Empresas Públicas a favor de Aguas de Cartagena ¬¬–Acuacar–, que inició el 25 de junio de 1995 como sociedad anónima, de la cual Cartagena tiene el 50 %, la Sociedad Aguas de Barcelona (Grupo Agbar) es socio operador con el 45,9 % y otros privados tienen el 4,1 % restante. Mientras los cartageneros hemos venido sufriendo un servicio deteriorado y unas tarifas impagables, la empresa afirma en el Reporte de Sostenibilidad que en 2018 «obtuvo ingresos de casi $300 mil millones, lográndose un Ebitda de $102 mil millones y un resultado neto del 13.5 % sobre ingresos». Como si esto fuera poco, el exalcalde Dionisio Vélez, en otro negocio que la Fiscalía está obligada a investigar, les firmó un otrosí al contrato en marzo de 2015, mediante el cual lo prorrogó por 13 años más, cuando terminaba en 2021, y ahora va hasta 2034. En Cartagena y Colombia la población ya muere de sed y ¡los frutos del agua son de las multinacionales!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias