Alfonso y Betzy Márquez Mora son una pareja de hermanos que durante 20 años le han entregado su vida al deporte, formando niños desde los 5 años sin ninguna clase de contraprestación.

Su trabajo comenzó desde los tiempos en que la cancha (hoy sintética) del barrio los calamares era lodo y piedra y los cerdos y otros animales se acercaban al campo en señal de compañía.

Años después y en un trabajo constante, se logró que esta cancha contara con las especificaciones técnicas para que cientos de muchachos amantes del fútbol pudieran formarse.

Y es ahí donde Alfonso y Betzy; reafirman su trabajo y en jornadas maratónicas lograban conseguir de su propio pecunio, algunas veces, los recursos para mantener tanto la escuela de formación como el Club de fútbol los Calmantes.

El trabajo no ha sido fácil pero el amor al fútbol y a los niños no los dejó claudicar y hoy trabajando con las uñas lograr entrenar y formar a los futuros futbolistas de nuestro país.

Del club deportivo los calamares que preside Alfonso han salido deportista de alto rendimiento como Daniel Santoya, hoy en las filas de deportes Quindío, Diego Baloy jugando en Argentina, Daniel Tapias en México y Ricardo Gómez que juega en el real Cartagena.

A pesar del Parkinson que sufre desde hace 10 años, Alfonso le ha hecho el «quite» a la enfermedad que causa incomodidades para la movilidad y dificulta el desplazamiento, enfrentándose a ella y supervisando a estos muchachos, que a pesar de sus dificultades económica sueñan con ser futbolistas profesionales.

Hoy Betzy quien lidera la escuela de formación, con pocos recursos, consigue las bolsas de agua que vende a los muchachos a $300 pesos valor que muchos de ellos tampoco pueden cubrir dada sus limitaciones económicas; por lo que Betsy conmovida les da a crédito con la condición de cancelar a la brevedad hecho que de no cumplirse les cierra a los muchachos la posibilidad de consumir el líquido que les hidrata, ya que si no pagan son «metidos en datacredito» añade Betzy jocosamente.

Sin embargo y a pesar del gran esfuerzo estos hermanos no dejarán el trabajo que les apasiona, ni claudicarán en sus esperanzas de entregarle al país a niños sanos que respiran el deporte estrella que los llena de vida y aleja de los caminos tortuoso que trae consigo el ocio.

Estos hermanos luchadores aprovecharon el espacio dado por periódico El Sol para solicitar a las autoridades la contratación urgente de un médico deportólogo y una sicóloga dada la gran necesidad de estos profesionales en la escuela que es considerada por muchos el semillero del futbol Cartagenero.

Por: María Bernarda González Cabarcas
Comunicador Social
Maria Bernarda Gonzalez