Se avecina el 20 de julio, y con él, el inicio de un nuevo Congreso de la República. El Presidente Santos, con novedades en su conformación, lo instalará, y entonces, “Los Honorables” Padres de la Patria tendrán licencia para legislar en el difícil cuatrienio 2018 -2022; así creemos.

A los “Honorables” miembros del Cuerpo Legislativo, que estrenará la incorporación de doce nuevos participantes, se les tomará el protocolario juramento de rigor; el mismo del que la mayoría, históricamente, han hecho “rey de burlas”; y pocos han respetado la palabra empeñada, la que no es más sino la de cumplir con rectitud y fidelidad los deberes que como representantes del pueblo se les entregó cuando fueron elegidos.

Existe la esperanza que la desfavorable imagen que en más del 80 por ciento afecta al Parlamento Colombiano se mejore de manera favorable con el ingreso de los nuevos doce Congresistas, diez que lo harán en virtud de los Acuerdos de Paz; y otros dos en virtud de la Ley de Equilibrio de Poderes, el candidato presidencial segundo en votación y su fórmula vicepresidencial, quienes ocuparán por derecho propio un escaño en el Senado y uno en la Cámara, respectivamente.

Pero es que la mala imagen del Congreso no se la ha ganado “de balde”; no; se la ha ganado por los escándalos de corrupción en que se han visto envueltos no poco de sus miembros, quienes llevados por motivos diferentes a sus compromisos como legisladores han arrastrado a esta Corporación del título de “honorable” al título de indigna.

Por los “ñoños y sus sobornos a Magistrados del Cartel de la Toga y las coimas de Odebrecht; por los ex senadores Otto Bula y Plinio Olano, por las mismas razones; por los condenados por delitos de peculado por apropiación, como nuestro ex senador Juan José García; por muchos que la Corte Suprema de Justicia ha condenado por demostrados vínculos con organizaciones criminales y grupos paramilitares, y otros a los que actualmente procesa, y por los últimos escándalos como el de la elección de Aida Merlano, es que la imagen de la insigne Corporación Legislativa se ha venido a menos y se encuentra, como se dice, “por el suelo”

Para nuestro departamento el panorama seguirá siendo nada halagüeño. En la práctica son los mismos con las mismas. Dos se estrenarán en la Cámara de Representantes, Yamil Arana y Emeterio Montes de Castro, que aunque son dos ilustres desconocidos del Partido Conservador, solo necesitaron de la maquinaria politiquera de los Blel y los Montes para que escandalizaran con su abultada votación y mantengan inquieto al Fiscal General de la Nación; así mismo repetirán en la Cámara Baja, Carrasquilla, quien casi pierde la razón con el desquiciado Proyecto de Ley que propuso, el de establecer el día sin celular en Colombia; y Padaui, a quien investiga la Corte Suprema por nexos con el Cartel de la Toga.

Por último, en cuanto a Senadores, aunque afortunadamente ya no tendremos al señor Antonio Correa, a quien la Fiscalía investiga por el caso de la “Mermelada Tóxica”, nuestra región tendrá nuevamente a Lidio García, caracterizado por su voracidad burocrática; a Andrés García Zuccardi, heredero de la cuestionada Casa García Zuccardi; y quien además, promovió un “fulgurante” Proyecto de Ley, el de declarar el día de la bicicleta en Colombia.

Que Dios nos siga guardando…

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018