Los misteriosos mensajes de esta piedra de hace 3000 años que Reino Unido sepultó

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La piedra de Cochno (“taza” en gaélico) es una gran roca en las colinas Kilpatrick, cerca del centro de Glasgow. Sus marcas, similares a las que dejaría una cazuela manchada en un mantel, recuerdan a los enormes círculos en maizales que tantas veces se han querido atribuir a culturas extraterrestres o a las tramas enfermizas que repugnan instintivamente a los tripofóbicos (casi todos nosotros). Otras similares se han encontrado en el norte de España, México, Grecia o India.

Los círculos y las espirales nos atraen y nos asustan por igual: el sol y los planetas, el ciclo de la vida (que termina siempre en muerte), la representacíon del número π, la forma que adoptan los líquidos en los desagues, los fractales que -según la teoría del caos- están en todos los sistemas complejos, el número áureo en la historia del arte… No es raro que la profusión de formas circulares de esta roca, unidas por todo tipo de extraños símbolos desconocidos, incluida una cruz similar a la cristiana, atrajera a los estudiosos y al gran público desde que se produjo el hallazgo en los años 30.

Debería ser, como Stonehenge, uno de los enclaves prehistóricos más visitados de Gran Bretaña, a pesar de que compite con multitud de yacimientos interesantes del neolítico y la Edad de Bronce. Como indica un artículo en ‘The Conversation’, es único, por su tamaño, su cercanía a un centro urbano y su complejidad. Pero el Ministerio de Obras Públicas decidióenterrarlo en 1965 bajo toneladas de tierra y piedra. Cincuenta años después, se está redescubriendo.

La noche de los tiempos

No solo es misterioso su origen y su uso primigenio, también su historia moderna, unida a la del excéntrico arqueólogo Ludovic Maclellan Mann. El experto ya había descubierto varios yacimientos en la zona y le interesaba especialmente el significado cosmológico del arte en piedra prehistórico. Con buena intención pero con excesiva creatividad, pintó la superficie de la roca en varios colores para comunicar al mundo sus teorías sobre el significado de los signos, que para él estaba relacionado con la astrología.

Hoy sigue sin saberse qué mensajes contiene la piedra. Los dibujos pueden ser símbolos tribales, señales de límites fronterizos (como en un mapa), representaciones de la esfera celeste o hendiduras que contenían líquidos en celebraciones rituales, entre otros cientos de explicaciones propuestas. También puede que sean simplemente formas decorativas, una interpretación que podría ser la más revolucionaria de todas, porque en cierto modo acercaría a los seres humanos prehistóricos a los artistas abstractos de las vanguardias del siglo XX.

El trabajo de Mann llamó la atención sobre la piedra y el éxito fue tan en aumento año a año que a principios de los sesenta los domingueros de la ciudad solían ir a pasar el rato con la familia, se paseaban por encima y hastagrababan inscripciones como quien pone sus iniciales en la corteza de un árbol. Fue por eso que se tomó la drástica decisión de enterrarla para conservarla.

Ahora, existe un proyecto en marcha que quizá permita llegar a conocer algunas respuestas sobre este enigma. Inspirados en la serie documental ‘The Devil’s Plantation’ (una mirada poética sobre lugares ‘mágicos’ de Glasgow), el grupo ‘Factum Foundation’, especialista en digitalización de patrimonio artístico, van a grabar y fotografiar la piedra al milímetro. Después, crearán con las imágenes una réplica exacta que se quedará en las inmediacioneshaciendo las delicias de turistas, locales y curiosos.

El trabajo cuenta con el apoyo del ayuntamiento local, un propietario privado y la Historic Environment Scotland, institución que acerca el patrimonio histórico de la nación al gran público. De momento, un grupo selecto de personas de la fundación ha conseguido sacar a la luz toda la superficie de lapiedra. Cuidadosamente, han retirado varias toneladas de tierra y barro. Los bomberos de la localidad han colaborado limpiándola en profundidad, rociándola con unos 2.000 litros de agua.

Los primeros días la expectación fue total, con cientos de curiosos entusiasmados ante el ‘redescubrimiento’. Cuando se consiga la reproducción en 3D, la piedra verdadera se volverá a enterrar para que permanezca, segura e intocable, quizá unos cuantos siglos más.

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