El exdirector técnico de Williams formó parte del equipo que redactó la normativa de 2017
Admite que no se pensó en los adelantamientos cuando se pactaron las nuevas reglas

Pat Symonds ya no está involucrado con la F1, pero sí que lo estuvo cuando se pactó la nueva normativa técnica que se estrena en 2017. El británico señala la celeridad de la decisión, y constata los pros y los contras de la misma. A su vez, critica el modus operandi que existía en la F1 antes de la llegada de Liberty Media, y también espera que Ross Brawn aplique un método sensato de evolución para la categoría.

“Creo que los coches son preciosos. Ya dije en su momento que me preocupaba que tuviesen un aire retro, pero realmente no es así. Son geniales. Y con todo esto, pudimos cerrar algunos puntos para mejorar el aspecto de los coches. No es algo horrible como lo [los morros a doble altura] que tuvimos en 2012 o por esa época”, explica Symonds al portal estadounidense Motorsport.com.

Una de las mayores quejas que ha habido sobre la nueva normativa es la capacidad de adelantar que puedan tener los monoplazas de 2017. La palabra adelantamiento lleva resonando en la F1 durante más de diez años, y si no es por la falta de ellos, las quejas llegan por el exceso de ellos. El exingeniero de Williams, Benetton y Renault ha explicado que el impacto en los adelantamientos no se tuvo en cuenta a la hora de pactar la nueva normativa. Lo que se buscó fue sencillo: hacer que los coches fueran cohetes en la pista. “En resumen, las normas buscaban hacer los coches cinco segundos más rápidos. Ni siquiera pensamos en un motivo racional”, prosigue Symonds.

En base a esa celeridad y poco planteamiento, el británico espera que haya una línea de ataque más coherente. El hecho de que Ross Brawn esté como director deportivo de la F1, positivo según Symonds.

“Espero que se tenga como mínimo una estrategia a seguir. Tuvimos un Grupo de Estrategia, pero no era realmente algo que hiciese honor a su nombre. Espero que las cosas se piensen bien, y aparte de pensarse bien, se pueden planear cosas a largo plazo.

Yo siempre he trabajado en planes a tres años vista. Reviso esos planes, y no espero a que terminen esos tres años para empezar de nuevo. Los miro tras seis meses, los alargo seis meses más, y veo si es válido o no es válido. Creo que la F1 necesita una metodología similar. En vez de tres años, cinco, pero por la complejidad de la categoría”, concluye.