Muchos quisiéramos tener una varita mágica y solventar todos los problemas en un abracadabra de tiempo, y quizá esa es la dificultad, la capacidad de soñar despiertos y de desear y buscar soluciones rápidas y sencillas a todo, incluso rozando los límites del absurdo. Cartagena tiene una infinidad de contrariedades, para muchos el principal inconveniente lo pasó al tener con unos alcaldes autoritarios y corruptos de todos los estratos, que hicieron y decidieron a conveniencia propia, y de la clase política que los llevo de una a otra manera al palacio de la aduana; pero si nos sentamos a pensar concienzudamente, la raíz del mismo es absolutamente social, y estos alcaldes de los últimos seis años vinieron a ser solo una consecuencia de eso. No en vano que cada pueblo tiene el Gobierno que se merece, por eso desde el mismo instante de sus posiciones al menos con estos últimos once alcaldes el elector primario sigue implorándole al todopoderoso que con el próximo burgomaestre que se nombrará de una terna o el elegido el próximo año, las cosas cambien para bien ya que los problemas vigentes en la Heroica, son producto de una formación política desordenada y corrupta que le ha permitido progresar desigualmente, configurando el desarrollo urbano al no responder a los flujos del desplazamiento poblacional interno. Pero como no hay verdad absoluta, también es cierto que este pueblo ha cambiado, ha despertado, ha crecido en muchos aspectos de lo social, porque quizá la misma política lo ha obligado a pellizcarse. De igual forma, hay una gran mayoría que sigue en una especie de adormecimiento, en una especie de burbuja personal, envuelto por la rutina y a la espera de que alguien resuelva los chicharrones que han dejado los últimos alcaldes; la gente quiere cambios, así sea con la clase política que arrasó el erario en el pasado, necesitamos un trabajo de hormiguitas: pequeño pero constante, y sobre todo grupal. De modo que, a la ausencia de verdaderos líderes con vocación de mártires, con sentimiento colectivo y con sentido de pertenencia que reclamen para esta generación de Cartageneros, que ven que las esperanzas se esfuman para acabar con la desconfianza e inseguridad en las instituciones legítimamente constituidas ya que los problemas involucran decisiones políticas, a veces controvertidas y por lo mismo muy difíciles de resolver. Las noticias en Cartagena, no son solamente de pobres que se vuelven más pobres, ni que cada vez que llueve se les cae su humilde casita, a esto súmele la inseguridad, muerte, enfrentamiento de pandillas, desolación; aunque la alcaldesa diga lo contrario, deserción escolar, plantones reclamando lo que les pertenece, ni la intervención de la superintendencia a la salud de los pobres, ni la detención de alcaldes y concejales, ni las discusiones buscando culpabilidad entre concejo y administración por el incumplimiento del plan de desarrollo inscrito en la registraduría, ni acerca de excarcelaciones de funcionarios. No! También, a fuerza de los hechos, se filtran que para seguir sacando el dinero del distrito y pagar favores a financistas se están realizando reuniones permanentes de los que de una u otra forma tienen que ver con el poder en la ciudad y no propiamente para arreglar el caos de Cartagena en inseguridad, salud, educación, infraestructura sino a cuadrar como cobrarse su inversión sin importarle el pueblo que reclamará en su tiempo lo que le quitaron, porque tarde que temprano, se desmoronará y se destapará las componendas y conexiones, los turbios matrimonios entre políticos y politiqueros, tan comunes desde hace rato en este reino de la mentira, el clientelismo y la corrupción.

No sé si a usted le motiva reírse de las consignas que utilizan todos los candidatos cuando están en plena campaña “CONTRA LA POLITIQUERÍA Y LA CORRUPCIÓN”, y precisamente la realidad, tan tozuda, ha evidenciado que todos los que pregonaron y defendían esa frase se han sustentados en esos dos avatares y siempre hará falta un prisma y un enfoque político, porque la criminalidad, la corrupción y la violencia han venido creciendo de manera importante en los últimos años, por eso LOS PROBLEMAS DE CARTAGENA…NI MANDRAKE LOS ARREGLA.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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