Los puertos concesionados, vitales para la reactivación económica del país

Durante el primer trimestre del 2020, el puerto Compas-Tolú movió 261.317 toneladas de carga de productos como fríjol, maíz amarillo y blanco, torta de soya, destilado de maíz y gluten, entre otros.

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Gabriel Hernández es uno de los profesionales de operaciones de la terminal y nos cuenta cómo con su trabajo aporta para el abastecimiento de productos que llegan a todo el país.
Tolú (Sucre), 13 de junio de 2020 (@ANI_Colombia) Vivir a menos de tres kilómetros de Bocas de Ceniza, donde desemboca el río Magdalena en el Mar Caribe, es un privilegio que pocos tienen en el país e incluso en Barranquilla. Por eso, los residentes del barrio Las Flores dicen sentirse afortunados de tener este hermoso vecino.

Precisamente, la cercanía a este impresionante lugar y al puerto de la Arenosa hizo que Gabriel Hernández siempre anhelara trabajar en el sector marítimo. Y su sueño se hizo realidad, luego de varios años de esfuerzo, pues hoy es uno de los profesionales de operaciones de la terminal Compas-Tolú en el Golfo de Morrosquillo, una de las 61 terminales portuarias concesionadas por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

Y es que la importancia que tiene para Gabriel trabajar en este puerto se traduce en las cifras que maneja. Solo durante el primer trimestre del año, según el reporte de la Superintendencia de Transporte, la zona portuaria de Golfo de Morrosquillo movilizó en total 8,8 millones de toneladas de carga. Del total, Compas- Tolú aportó 261.317 toneladas de carga de productos como fríjol, maíz amarillo y blanco, torta de soya, destilado de maíz y gluten. También yeso, arena, cemento, tubería en general, insumos y repuestos para la industria cementera.

Gran parte de estos productos contribuye a la cadena de abastecimiento de alimentos y de insumos para las obras civiles y de construcción, que es una de las 43 excepciones autorizadas por el Gobierno nacional para reiniciar labores y así gradualmente recobrar la actividad productiva en medio de la Emergencia Social, Económica y Ambiental.

Siempre perseverar

Gabriel es barranquillero, tiene 35 años y cuenta la importancia de su trabajo, en particular, en estos momentos de incertidumbre mundial por el Covid 19. Asegura que hoy, más que nunca, “los puertos no paran y, por el contrario, son más que nunca parte activa de la solución” económica y social.

La filosofía de este hincha de Junior es que “hay que perseverar, nunca rendirse”, mentalidad que aplica desde los 13 años, cuando empezó a trabajar haciendo los mandados en la microempresa de un tío, oficio que combinaba con su colegio. Sus buenas calificaciones en primaria y bachillerato lo hicieron merecedor de la beca ‘Superpuerto’, de la Gobernación del Atlántico, con la que estudió una tecnología en administración portuaria al terminar el bachillerato.

Su graduación del colegio también la empató con la paternidad. Cuando tenía 15 años nació su hija Desireth, quien ya tiene 20 años y se gradúa este año de diseñadora gráfica. Por ella, se esmeró aún más por seguir adelante y a los 19 años ingresó a Monómeros. En esta empresa, estuvo por más de un lustro en la modalidad de ‘paradas de planta’, que son aquellas actividades que no se realizan durante la operación regular y que hacen parte de un mantenimiento preventivo. En este lapso, de nuevo, gracias a un convenio con la Gobernación se hizo tecnólogo profesional en ingeniería industrial.

Después de tuvo la oportunidad de ingresar a Compas-Barranquilla, donde inició como auxiliar de operaciones en patio, es decir, era uno de los encargados de tener ‘punta en blanco’ las instalaciones; luego pasó a auxiliar de báscula. Fue ahí cuando decidió profesionalizarse como ingeniero industrial y recibió el apoyo de la compañía, que lo becó gracias a sus buenas calificaciones.

Al obtener su título profesional, Gabriel emprendió un nuevo reto: convertirse en supervisor marítimo en su ciudad natal. Cargo al cual aspiró en más de una ocasión sin lograrlo.

Finalmente, se dio la oportunidad del anhelado ascenso, pero no en su Barranquilla del alma, debió trasladar su residencia a Tolú (Sucre), donde hoy vive feliz con su familia.

Desde hace ocho meses es uno de los profesionales de operaciones de la terminal y va por más. “Para lograr tus objetivos, debes, las veces que sean necesarias, decirte: esta vez no fui yo, será en la siguiente”, sostiene este profesional de operaciones.

El esfuerzo de Gabriel y sus compañeros es reconocido por el Presidente de la República, Iván Duque Márquez: “Gracias a todos nuestros colaboradores en cada una de las terminales portuarias, su incansable labor le ha permitido a cientos de colombianos seguir en casa y contar con los productos de primera necesidad en sus hogares durante el Aislamiento Preventivo Obligatorio”.