Los riesgos del postconflicto

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Álvaro Morales
Álvaro Morales

Por Álvaro Morales

Miércoles 31 de agosto de 2016

Indiscutiblemente, muchos serán los riesgos del posconflicto. Todos, peligrosos. Entre ellos, la politiquería y la corrupción. Colombia no se ha podido zafar de las garras de la corrupción; muy a pesar de los esfuerzos que hace y de todas las normas y pactos de transparencia que se puedan firmar.

Pero a decir verdad, la práctica de la politiquería pareciera ser superior a los efectos dañinos de los grupos delincuenciales del país.

Dos instituciones del Estado jugarán un principalísimo papel en el posconflicto, la Unidad para la Reparación Integral a las Víctimas; y la Unidad de Restitución de Tierras. Ambas, capturadas por la politiquería y la corrupción; y ante las cuales tendrá entonces el Presidente Santos que jugársela a fondo, si es que quiere un posconflicto sin traumatismo.

En cuanto a la Unidad de Reparación de Victimas, se sabe, que a su cuestionado e investigado director general, Alán Jara; y al que pareciera no haberle servido los ocho años de cautiverio para corrección de malos procederes, se le ha acusado de contratación irregular y desvío de recursos de regalías; y ahora, de nombramientos irregulares en la Unidad que dirige.

Por otro lado, en Bolívar, la Dirección Territorial de esta Unidad de Reparación de Víctimas, está a punto de caer en manos de la politiquería. Su director, Arturo Zea, fue relevado intempestivamente del cargo; al que ahora se da por hecho que llegará un recomendado de un senador de origen bolivarense, o una pariente muy cercana al señor gobernador. Quedará entonces esta entidad en manos de la politiquería.

De la otra entidad, la Unidad de Restitución de Tierras, a la que le quedan cinco años de vida, y de la que son evidentes sus pocos logros en su misión, también se sabe que sus regionales, como es el caso de Bolívar, se encuentra endosada y controlada política y burocráticamente desde su creación por el mismo senador que ahora aspira a apoderarse, también burocráticamente, de la Unidad de Reparación de Víctimas.

Son tan pobres los logros de la Unidad de Restitución de Tierras en Colombia, que un último informe indica que de 92.629 solicitudes de restitución presentadas en cinco años, solo se han resuelto 3.980, o sea, el pobre 4% en este lustro; queriendo decir que en los cinco años restantes se llegaría al mediocre resultado de 8% de restitución.

Se enfrentarán entonces estas dos entidades a los retos que contempla el Acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en cuanto a su primer punto, el de la Reforma Agraria Integral que propende por un nuevo campo colombiano.


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