Los sin techo del Bronx colombiano

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Los sorprendió en la noche. La semana pasada al menos 30 habitantes de la calle fueron arrastrados por la lluvia mientras dormían en un ducto de aguas residuales en Bogotá. En el lugar había 300 personas. La mayoría alcanzaron a despertarse, ponerse de pie y huir. Se salvaron de que la corriente se los llevara. Desde el pasado mayo, cuando el Ayuntamiento —con la ayuda de la Policía y de la Fiscalía— intervino la zona conocida como el Bronx, uno de los mayores mercados de venta y consumo de droga en Colombia, miles de indigentes que encontraban allí su único lugar para pasar las noches, deambulan por las calles de la capital.

“No tenemos ningún reporte de habitantes de calle desaparecidos”, asegura Daniel Mejía, secretario de Seguridad de Bogotá. Los taxistas, los policías y los bomberos que alcanzaron a llegar hasta el lugar han narrado que los afectados tuvieron que aferrarse unos a otros para evitar que el agua se los llevara. Varios fueron trasladados a centros médicos para ser atendidos por hipotermia.

Según el Ayuntamiento, 2.000 personas que salieron del Bronx han recibido atención social. A diario 150 funcionarios recorren toda la ciudad para que accedan a los servicios que ofrece la oficina del distrito, desde donde han anunciado que el próximo año se hará un censo de quienes viven en la calle para implementar un plan de acción que les garantice una vida digna.

La intervención del Bronx logró que las autoridades desmantelaran un centro del crimen que sobrevivió desde finales de los años noventa y en el que se encontraron armas de fuego, granadas, dinero en efectivo, más de 120.000 dosis de droga. En ese lugar, en donde según la Policía se secuestraba, se mataba y se ejercía la prostitución, también se ofrecía vivienda a las personas que sobreviven del reciclaje, a los que no cuentan con un salario fijo, los que no tienen cómo pagar la renta de una casa mensualmente.

“Más allá de buscar desarticular las mafias, la intención era rescatar a centenares de personas y acabar con un feudo del crimen y la degradación humana”, afirma el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. Las autoridades encontraron allí, en el centro de la ciudad, a 1.600 personas, entre ellos 149 menores y treinta adultos, que hasta entonces formaban parte de la lista de desaparecidos. Expulsaron de la zona a cientos de drogodependientes que en cuestión de horas se dispersaron por la ciudad. Puentes, esquinas, parques. Se acomodan en donde la policía no los saque.

El congresista Alirio Uribe ha sido una de las voces que ha exigido un plan eficaz para que los cientos de personas que fueron desalojadas sean protegidas y no tengan que dormir en la calle. A través de una acción legal, el parlamentario pide a la justicia que se ordene a la Alcaldía de Bogotá proteger a quienes fueron despojados, reubicándolos en un albergue temporal e instalando “un campamento humanitario en jurisdicción de la ciudad de Bogotá, que cumpla con condiciones de dignidad y en donde se garantice atención en salud, alimentación, vestido y alojamiento como medida transitoria mientras se construye un centro de atención integral en el que pueda brindarse la atención a largo plazo”.

El Ayuntamiento ha argumentado que no ha podido realizar acciones que permitan frenar la dispersión de quienes fueron expulsados del Bronx porque un fallo de la Corte Constitucional se lo impide. Se refieren a un pronunciamiento del tribunal que señala que no se pueden usar medidas coactivas para sacar a esas personas de la calle ni someterlos a tratamientos sin su consentimiento. Sin embargo, congresistas y voces como la de la Defensoría del Pueblo han pedido que se busque alguna alternativa para garantizar, al menos, una lugar en el que puedan dormir.

“Se han recibido cientos de quejas de los vecinos, comerciantes, incluso de los mismos habitantes de calle, en las que claman para que la Alcaldía atienda integralmente esta problemática, dado que hoy se encuentran forzadamente desplazados, perseguidos y deambulan por las calles de la ciudad entera sin encontrar clemencia ni refugio alguno”, señala el congresista Uribe en el documento que ha presentado ante la justicia en busca de protección para los indigentes.

Este jueves, el Ayuntamiento definirá si se instalarán algunos albergues humanitarios para quienes fueron despojados de las viviendas que tenían en el Bronx. “La idea del campamento es que las personas puedan estar sin que se sientan confinadas, ni encerradas en un sitio, que puedan salir y tener un consumo controlado, pero estamos a la espera que el distrito (ayuntamiento) estudie el caso”, ha asegurado William Suárez, defensor del pueblo regional. Por ahora, las calles de Bogotá siguen inundadas de miles de personas que de un día para otro se quedaron sin techo.

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