Una playa de Phuket situada junto al aeropuerto local de esta isla tailandesa se ha convertido en una popular atracción entre los turistas, que se afanan por tomarse selfis con un avión volando a pocos metros sobre sus cabezas.

Sin embargo, los turistas que se toman fotos en esa playa se arriesgan a ser imputados y afrontar cargos penales, pena de muerte incluida, por distraer a los pilotos, según informó el portal The Phuket News.

Las autoridades aeroportuarias anunciaron que van a cerrar una sección de la playa, pues temen que se produzcan accidentes. Aunque no especifican cómo el hecho de tomar fotografías puede representar un peligro para los vuelos, se cree que los turistas podrían distraer a los pilotos, como ocurre con los drones y los láseres.

Wichit Kaewsaithiam, director adjunto del Aeropuerto Internacional de Phuket, advirtió a la gente que se mantenga alejada de la zona restringida. «Se podrán tomar fotos desde la playa más alejada de la pista. De esta forma, la gente puede disfrutar de la playa sin comprometer la seguridad», señaló el funcionario.

Además, subrayó que «cualquiera que no cumpla con este reglamento» podría afrontar cargos recogidos por la Ley de Aviación Aérea de 1978, entre los que se incluyen «la pena de muerte, cadena perpetua o una pena de prisión de 5 a 20 años».