Luce el Madrid como nunca, que alcanza el récord del Barcelona de 39 partidos

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El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo (2d) celebra con sus compañeros su gol ante el Granada, tercero para el conjunto blanco.
camara por Bolivar

Vuela el Madrid. Lo hizo contra el Sevilla y lo ha hecho contra el Granada, que no ha pisado el área de Keylor Navas, hasta el último minuto del partido, cuando hizo su primera parada el guardameta de Costa Rica. El conjunto andaluz ha sido superado por la presión que hace ahora el equipo de Zidane y por el fútbol que despliega con la pelota.

Ha encontrado el punto perfecto, en el que todo le sale bien: ni una duda ni una queja y una sensación de que si aguanta este ritmo, todo es posible. Es una felicidad plena, que comenzó con un homenaje a Ronaldo por su cuarto Balón de Oro. Kopa, Owen, Figo y el propio Zidane posaron con él antes del encuentro y pese a que muchos entrenadores tienen miedo de que eso despiste después a sus futbolistas, para nada sucedió en el equipo del técnico francés: tiene claro el objetivo, que es ganar y disfrutar lo máximo posible.

Hubo una fase de la temporada en la que el Madrid no perdía, pero le costaba soltarse. Pero ahora lo tiene todo: victorias y mucho fútbol.

Ayuda que el equipo se atreve a presionar y lo hace con un orden desconocido antes. Las veces que el Granada intentó salir con la pelota jugada cerca del área se encontró con unos rivales ansiosos y bien escalonados.

Recibió dos tantos y desde entonces se pasó el partido con miedo, viendo pasar los minutos y suspirando para que al Madrid se le acabasen la ganas. Le hizo cinco sin apretar demasiado, que está el Sevilla a la espera la semana que viene y hay que guardar fuerzas.

En la segunda parte se lo tomó con más calma el conjunto local, lo que no significó, como sí pasaba otras veces, que se despistara. Al revés, muestra una atención defensiva que apenas permite concesiones.

Es fundamental el papel que realizó Casemiro, que sabe antes que nadie cómo se va a desarrollar la jugada y llega al corte. Ayer, además, tuvo tiempo para rematar un balón parado que sacó James con la dulzura habitual de su zurda. Metió gol “Casi”, como le llama Zidane, un lujo para él, pero es que este Madrid está de lujos.

Fue en la primera parte donde se lo pasó bomba, con Isco y Modric haciendo de las suyas y el Granada encajonado, sin ver ni una salida clara y sin saber cómo tapar las llegadas. Isco marcó dos goles para aumentar su competencia con James.

Ha pasado la época de las depresiones y ahora, ambos juegan cada minuto como si les fuera la vida. James hizo dos contra el Sevilla y dos ha hecho Isco al Granada. Benzema y Ronaldo hicieron el suyo y Casemiro redondeó la fría mañana en el Bernabéu.

Dio tiempo para que Zidane diese descanso a Kroos y Coentrao tuviese minutos y sustituyese a Marcelo, que cumplía diez años de su primer partido como madridista y se llevó la mejor ovación del estadio.

Luce el Madrid como nunca, que alcanza el récord del Barcelona de 39 partidos y mira hacia delante con una esperanza y voracidad que asustan. Son tiempos felices, para jugar bien y que la grada disfrute del espectáculo. Y para que a los equipos inferiores, como el Granada, que parece condenado, no se le quite la cara de susto durante los noventa minutos. El Madrid, ahora, no distingue quien tiene enfrente. Sólo se mira a sí mismo. Y se ve estupendo.

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