Hoy vivimos en un mundo caótico, las adhesiones viven nubladas diariamente, son miles los infantes que mueren de hambre, al igual que personas de la tercera edad, viven en absoluta incuria. Centenares de jóvenes cotidianamente se inundan de los vicios que inducen en el prejuicio de la sociedad, donde se queman en desperdicio de su coexistir.

Mujeres guapísimas se refugian en la alcahuetería, sencillamente porque no tienen documentos que las representen que son capaces de desempeñar algún trabajo meritorio.

En nuestro regio dominio a enorme velocidad se desplaza la injusticia, por toda la circunferencia terrestre y en todos sus ámbitos. Los valores éticos están encarcelados, la fraternidad ya no respira, habitamos en un mundo plural de mentiras, la solidaridad es una abundancia de fragancia, con elegancia y de pasmo inexpresable.

Durante nuestro itinerario por el breve tiempo que vivimos, nos encontramos con personas de sentimientos falsos y también con personas de alma maravillosa, pero hoy estas personas con cualidades virtuosas se encuentran una entre un billón. Cuando vivimos sorpresas agradables, convierten tu presente y futuro, en inmensa alegría y es entonces cuando tus días, se adornan de encantos fantásticos…

En la excursión de la vida hemos conocido toda clase de personas, hay unas que se roban nuestros halagos y admiración, por su estilo y eficacia que viven la vida, por su generosidad que poseen de apoyar a las personas que merecen sostén. Ellas nos inspiran a hacer realidad nuestros ideales, y el ruin nos impulsa con mayor ímpetu a buscar desesperadamente el éxito y es por ello que triunfamos para demostrarles que no, nos dejamos envenenar de sus negativas palabras.

El éxito es dedicado a los que nos dan sus tentáculos e inspirado a los que nos han despreciado y que se han zaherido de nuestro firme pensar, cada año que vivimos descubrimos ampliamente los sentimientos de nuestros semejantes, ya sean sus encantos o desencantos.

Hace unos pocos meses Dios me dio el don de conocer a Rosa María Lizano, mujer emprendedora y audaz, modelo para las damas que todos los días intrépidamente se despiertan con ese sólido impávido a seguir y perseguir su eminente sueño. Sus hijos se sienten orgullosos de tener una mamá ejemplar que día a día vive su emprendimiento que sigue en crecimiento.

Sus amigos se sienten afortunados de conocer a distinguida persona femenina, cualquiera se honra en conocer a personas triunfadoras, ellas contagian nuestro designio de pujanza. Me he sentido privilegiado porque he conocido a esta dama, de estima y singular admiración.

Hace unos pocos días me sorprendió con el donativo de una computadora, una dádiva que nunca olvidaré. Esta agradable noticia es símbolo de que a pesar de tantas maldades, que por sus variedades de cualidades no se pueden expresar con palabras, aún con toda la oscuridad que nos abriga el entorno, hay personas que aplican y practican solidaridad.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta