María Salomea Sklodowska, mundialmente conocida como Marie Curie, nace el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia. Su padre era profesor de física y matemáticas, su madre era pianista y cantante. En esos años Polonia aún estaba ocupada por el Imperio Ruso que sofocaba con violencia toda sublevación del pueblo polaco.

Cuando María tenía 10 años una tuberculosis acabó con la vida de su madre, luego perdió a su hermana Zofia que cayó enferma de tifus. Fueron años difíciles para la familia hasta que en 1891, con 24 años, María logra emigrar a París donde vive una de sus hermanas con su esposo.

A finales d 1891 se inscribió en la Sorbona, Universidad de París, para continuar con sus estudios de física, química y matemáticas. En esos años muy pocas mujeres se decidían por la carrera científica, de hecho en su facultad había solo 27 mujeres por un total de casi 800 alumnos. Entre sus profesores, Marie – como ya le llamaban en la Universidad – tuvo la suerte de tener a eminencias reconocidas como Henri Poincaré y Gabriel Lippmann.

Marie tenía dificultades económicas y más de una vez llegó a desmayarse por el hambre que sufría. Durante el día estudiaba y por la noche daba clases para tener una entrada económica con la cual subsistir. En 1893 logró su licenciatura en Física y, siendo la numero uno de su promoción, Marie recibió una beca e inició a colaborar con el laboratorio industrial del Profesor Lippmann.

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A la derecha: Conferencia Solvay, Bruselas, 1911: Marie Curie dialoga con el Profesor Henri Poincaré, detrás de ellos un joven Albert Einstein
A la izquierda: Pierre y Marie Curie en su laboratorio

Luego, por encargo de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional, realizó una investigación sobre las propiedades magnéticas de varios aceros. Conoció a Pierre Curie, profesor de Física y Química Industrial, con el cual compartía un laboratorio. Pierre le propuso matrimonio pero Marie tenía planes de volver a su amada Polonia. El amor que Pierre sentía por Marie era tan grande que estaba dispuesto a dejarlo todo con tal de estar a su lado. En una carta le escribe: “Sería una cosa preciosa, una cosa que no me atrevería a esperar, si pudiéramos pasar nuestra vida cerca el uno del otro, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico”.

En el verano de 1894 Marie regresa a Varsovia y trabaja por un año en Polonia. Desea conseguir un puesto académico científico en su país natal pero la Universidad de Cracovia se lo niega por ser mujer. Pierre le escribe que vuelva a la Sorbona y consiga su doctorado. En el verano de 1895 la pareja contrae matrimonio en París y para su luna de miel se va de viaje en bicicleta.

Tres años más tarde la pareja publica un estudio sobre la radioactividad y la existencia de un nuevo elemento químico que en honor a Polonia – país que por entonces seguía dividido y bajo el dominio de tres imperios: Rusia, Prusia y Austria – llamaron “polonio”, un elemento altamente toxico y radioactivo que está presente en minerales con uranio. La pareja también descubre otro elemento químico, y aún mucho más radioactivo, el “radio”.

Entre 1898 y 1902 los Curie publican, de manera conjunta y por separado, más de 30 estudios científicos entre los cuales afirman que cuando el ser humano se expone a el “radio” las células enfermas y cancerígenas son destruidas de forma más rápida que las células sanas. Es el principio del tratamiento anti-tumoral.

Curiosamente los Curie nunca patentaron sus descubrimientos, pues ambos estaban convencidos que la ciencia es un bien universal que pertenece a toda la humanidad. Esta posición altruista les causó dificultades económicas en su constante labor científica – basta pensar que a principios del siglo XX un mero gramo de “radio” se pagaba ¡US$ 100.000,00! – y les obligó a llevar una vida austera y sin lujos.

En 1903 la Real Academia de las Ciencias de Suecia reconoce a Henri Becquerel y Pierre Curie con el premio Nobel de Física por sus descubrimientos sobre los fenómenos de la radiación. Pierre Curie avisa que no aceptará el premio si no se incluye a su esposa Marie y en respuesta a esta reclamación los tres son finalmente galardonados con el premio Nobel. Marie Curie es la primera mujer en recibir este reconocimiento.

En abril de 1906 Pierre muere en un accidente en París. Mientras camina bajo una intensa lluvia en Saint Germain-des-Près es golpeado por un carruaje de caballos y arrojado bajo sus ruedas. Marie queda viuda con sus 2 hijas pequeñas y el estado le ofrece el puesto dejado vacante por su esposo, la cátedra del Departamento de Física en la Sorbona. De nuevo, otro hito: es la primera mujer en 650 años en ocupar tal cargo.

En 1911 Marie Curie recibe su segundo Nobel, esta vez en solitario, por sus estudios químicos sobre los avances en los elementos radioactivos, el descubrimiento del “polonio” y de el “radio” y el aislamiento del mismo. Es la primera persona a la cual se le otorgan dos premios Nobel.

En 1914 estalla la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial. Marie Curie propone el uso de radiografías móviles cercanas a las líneas del frente para ayudar a los médicos y cirujanos en sus intervenciones. Estas “ambulancias radiológicas” fueron luego conocidas como “petit Curie” o sea “pequeñas Curie”. Marie se convirtió en la directora del servicio de Radiología de la Cruz Roja francesa y su hija Irène, de 18 años, le ayudó en implementar un proyecto de 20 unidades móviles y cerca de 200 unidades radiológicas en varios hospitales.

En 1915 Marie produjo unas cánulas que contenían un gas incoloro y radioactivo, luego identificado como “radón”, que fue útil en el proceso de esterilización de tejidos infectados. Decenas de miles de soldados franceses fueron tratados con esta innovadora tecnología. En 1916 Marie obtuvo su carné de conducir para así poder manejar una ambulancia por su cuenta; de nuevo, fue una de la primeras mujeres en obtener el carné.

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Marie Curie conduciendo una unidad móvil de rayos X y a la derecha trabajando en el Laboratorio

En los años ’20 Marie Curie se dedicó a recaudar fondos para crear laboratorios y poder ampliar su búsqueda científica. Realizó varios viajes en Norte y Sur América. En los Estados Unidos fue recibida con muchos honores y se le concedieron nueve doctorados honoris causa aunque Marie rechazó el de la Universidad de Harvard por no haber hecho, según ella misma afirmaba, “ningún avance importante desde 1906.”

En la primavera de 1934, de regreso de su amada Polonia, Marie Curie muere a causa de una leucemia aguda resultado de todos los años durante los cuales se había expuesto a materiales radioactivos tanto en los laboratorios como cuando se desempeño como radióloga en los hospitales de campaña durante la Grande Guerra. Operada de cataratas en ambos ojos y con cuatro cirugías de riñon, Marie sucumbía a sus 67 años. De hecho, parece ser que sus cuadernos de laboratorio siguen siendo muy radioactivos y que tendrán que pasar 1600 años para que se consuma el “radio” que les afecta.

A la muerte de Marie Curie, el físico Albert Einstein escribió un sentido elogio sobre su colega: “fue para mí una fortuna estar unido a Madame Curie durante veinte años de sublime y perfecta amistad. Llegé a admirar su grandeza humana sin límite. Su fuerza, su pureza de voluntad, su austeridad consigo misma, su objetividad, su juicio incorruptible… virtudes que raramente se encuentran en un sólo individuo”.

En 1935 su hija Irène obtuvo el premio Nobel de Química junto a su esposo Frédéric Joliot, físico-químico y profesor, por sus estudios sobre física nuclear (átomo, núcleo, neutrón y nuevos artificiales elementos radioactivos). Dedicada científica como su madre, también Irène fallecerá de leucemia en 1956, en París, a sus 59 años, resultado de sobreexposición a la radiación.

Por: Nereyda Guerrero De Manderioli
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