Mario Moreno, mundialmente conocido como “Cantinflas”, nació en Santa María la Redonda, en el barrio o Colonia Guerrero, México DF, en 1911. Era el sexto de catorce hermanos del empleado postal Pedro Moreno Esquivel y Doña Maria de la Soledad “Cholita” Reyes Guizar.

Antes de tener éxito como actor y comediante en el mundo del espectáculo Mariano Moreno fue ayudante zapatero, limpiabotas, mandadero, cartero, taxista, empleado de billar, boxeador y torero. En 1928 se alistó en el ejercito mexicano pero su padre solicitó su baja por motivo de edad: su hijo tenía 16 años y no 21 como había fingido tener.

Su personalidad cómica lo llevó a trabajar bajo las carpas rodantes de los circos donde actuaba como maestro de ceremonias, presentador, bailarín de tango, acróbata e intentaba llamar la atención como gracioso pero humilde “pelado” de pantalones holgados, con camiseta y corbata atada al cuello.

En ese ambiente popular fue donde recibió el apodo de “Cantinflas”. Aunque el origen del alias es incierto, es curioso que en 1992 la Real Academia Española incorporó en su diccionario el verbo “cantinflear” o sea “hablar o actuar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada con sustancia”. Por tanto es plausible que el apodo derive de una situación de pánico escénico y de un monologo improvisado y sin sentido pero, en todo caso, cautivador. En el diccionario de la RAE también ingresaron los términos “cantinflas” (persona que habla o actúa como Cantinflas), “cantinflesco” y “acantinflado”.

Lo cierto es que “Cantinflas” no quería que sus padres se enteraran que trabajaba en el mundo del espectáculo, que consideraban una ocupación poco seria o vergonzosa. Eduardo Moreno, hermano de Mario, recuerda como a veces y a escondidas de sus padres le habría la puerta a “Cantinflas” cuando a altas horas de la noche regresaba a casa directamente de su trabajo; sin embargo, del ambiente circense de los años ’30 “Cantinflas” logra pasar al teatro y, luego, al cine.

“Cantinflas” debuta en el cine en 1936 y al año siguiente logra su primer éxito con la película “Cara y Cruz”. Entre 1940 y 1941 llega a rodar siete películas interpretando siempre a un tierno parlanchín, de pantalones medio caídos con pañoleta al cuello, que se enreda verbalmente en sus “cantinfladas”. El título de su película “Ahí está el detalle” de 1940 se convierte en una de sus frases bandera: “¡Ahí está el detalle! Que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario!”

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Boda Mariano Moreno y Valentina Ivanova (1934). De vuelta de una exitosa gira, “Cantinflas” con sus padres, Doña Cholita y Don Pedro (a su izquierda)

Cabe recordar que los años ’40-50 fueron el periodo dorado del cine mexicano. En el solo DF se contaban cerca de 200 salas algunas de las cuales podían acomodar miles de espectadores. Cines históricos como el Metropólitan, con su art deco, el Orfeón, el Diana, el Florida y muchos más.

El oscarizado film “La Vuelta al Mundo en 80 Días” de 1956, donde “Cantinflas” comparte pantalla con David Niven, Shirley MacLaine y Frank Sinatra, entre otros, lo hizo merecedor del premio Globo de Oro como mejor actor de musical y comedia y le habrió las puertas de Hollywood. “El Padrecito” (1964), “Su excelencia” (1966) y “Un Quijote sin Mancha” (1969) acrecentaron enormemente su popularidad en todos los países hispanoamericanos.

Charles Chaplin “Charlot”, enorme talento cómico como “Cantinflas”, le expresó toda su admiración y en una ocasión le llamó “el mejor comediante del mundo”; ambos tienen su estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood.

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“Cantinflas” con Liz Taylor y Mike Todd, productor de “La Vuelta al Mundo en 80 Días”. Mariano Moreno también fue testigo de matrimonio de esta pareja, en Acapulco, 1957. Estrella de “Cantinflas” en Hollywood.

El legado fílmico de Mario Moreno “Cantinflas” supera el medio centenar de producciones, entre películas, cortometrajes y comerciales, en las que derrocha todo su carisma cómico junto con sensibles comentarios sociales. De hecho, en esta faceta “Cantinflas” es exactamente igual a “Charlot”: ambos tienen talento para hacer reír y divertir sin descuidar temas de impacto social y, curiosamente, “Charlot” lo hizo sin proferir palabra, con un cine mudo, mientras que “Cantinflas” no paraba de hablar.

En el citado film “Su excelencia” hay un discurso de reflexiones profundas y proféticas que “Cantinflas” realiza como diplomático de un país tercermundista, la “República de Los Pocos”, ante una entidad internacional que bien podría ser la ONU…

Significativas también algunas de sus frases pícaras e irónicas más notorias como:

  • “Si se necesita un sacrificio… renuncio a mi parte y agarro la suya”
  • “Algo malo tendrá el trabajo, si no, los ricos lo habrían acaparado”
  • “Lo difícil lo hago de inmediato, lo imposible me tardo un poquito más”

Mario Moreno5Pero en la vida de “Cantinflas” hay luces y sombras. Con el éxito parece ser que el cómico se volvió soberbio y varios colegas referían que en ocasiones era insoportable y ambiguo. Por un lado “Cantinflas” era el icono de la clase humilde y obrera; por otro, vivía a lo grande. En la capital, al número 2402 del prestigioso Paseo de la Reforma, disponía de una mansión de 10.000 metros cuadrados con todo tipo de lujos como piscina, jardines, un cine con butacas para 40 invitados, billar, sauna, etc. Además, poseía casas en Acapulco, Cancún, fincas, etc.

“Cantinflas” mantenía estrechos vínculos con el poder político: estaba oficialmente afiliado al PRI (Partido Revolucionario Institucional) – “¿Pos, con cual otro?…” diría el cómico “no había oposición” – que gobernó México por ocho décadas, desde los años ’20 hasta el 2000, y del cual recibió halagos y favores.

Tras la Matanza de Tlatelolco de 1968 – que la periodista italiana Oriana Fallaci presenció y calificó como “masacre” y en la cual se enfrentaron estudiantes universitarios y milicias de la extrema derecha, con miles de presos y entre 200 y 300 muertos – “Cantinflas” no profirió palabra de duelo para las victimas y por esto fue públicamente criticado.

Mario Moreno era estéril y de acuerdo con “Valita”, única esposa y amor de su vida, pagó a una joven americana para hacerse con su hijo recién nacido. Tiempo después la joven se arrepintió y alegando que la adopción era ilegal pidió la devolución del niño. “Cantinflas” y su esposa no aceptaron y la madre biológica acabó suicidándose; parece ser que la sombra de la culpa de este evento siempre pesó sobre el actor. Otro suicidio también pudo afectar al cómico, el de la actriz Miroslava Stern, con la cual compartió pantalla y algún amorío.

Su hermano Eduardo afirma que Mariano era “optimista, altruista.” El activismo social de “Cantinflas” le llevó a construir y mantener un hospital en el DF, a levantar viviendas para gente de escasos recursos y a fundar “La Casa del Actor” para el gremio de actores. Sin embargo, Eduardo Moreno también confirma que en sus últimos días “Cantinflas” estaba profundamente amargado; tuvo suerte, “Cantinflas”, que con su muerte en 1993 no vió como su herencia de aprox. US$ 70 millones acabó desperdiciada por su hijo y familiares.

Hace justo 25 años, en aquel lluvioso 20 de abril de 1993, casi medio millón de mexicanos formaron largas colas para dar el último adiós a Mario Moreno “Cantinflas” en el Teatro de Bellas Artes. Algunos de los presentes daban su testimonio: “Ël fue un pobrecito como yo, ” decía un hombre con una botella de tequila en una mano y una foto de “Cantinflas” en la otra. Una mujer, acompañada de su esposo taxista, aseguraba que “si dejaran aquí el cuerpo, vendría gente todos los días a verlo.”

Barrenderos, bomberos, carteros, botones, maletillas, limpiabotas y policias – personas en las que “Cantinflas” siempre se inspiró para sus inolvidables parodias – esperaban su turno para ver por última vez a su “pelado” parlanchín, de pantalones sujetados de una soga como cinto y de bigote muy particular, que comenzó su carrera bajo la carpa artística de su futuro suegro y que luego pasó al cine actuando por casi cinco décadas, hasta 1981, año en el que realizó “El Barrendero” su última película.

Por: Nereyda Guerrero De Manderioli
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