Más clásico y elegante, el carnaval de Venecia te dejará boquiabierto

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Como marca la tradición, la «piazza San Marco di Venezia» acogió el pasado domingo la inauguración de su carnaval. Lo que no es tan tradicional es que se haya limitado su aforo, fijado por primera vez en 23 mil personas.

Esas son las que han podido ver el ya icónico ‘Vuelo del Ángel’, convertido en parte del folclore veneciano. Una tradición que se remonta al siglo XVI y que con algunas variaciones ha llegado hasta nuestros días.

Inició así un carnaval que suele destacar por la elegancia de sus disfraces para disfrute de los turistas, pero también de los propios italianos.

«Nos ponemos las máscaras y capas y caminos por las calles de esta manera», señala un turista.

Unas calles repletas de disfraces, pero también de cámaras y móviles que intentan inmortalizar cada instante, en un ambiente, en una ciudad y con unos ropajes que nos retrotraen a otra época, como si la ciudad que pintó Canaletto volviese a la vida.

La piazza San Marco acoge buena parte de los espectáculos, aunque en toda la ciudad se encuentran músicos, actores y personas disfrazadas.

Il carnevale di Venezia (El carnaval de Venecia) surge a partir de la tradición del año 1296-1706, donde la nobleza se disfrazaba para salir al pueblo, siendo las máscaras el elemento más importante del carnaval.

La máscara, fue declarada como una festividad por el Senado de la República de Venecia en el año 1196, aunque las primeras manifestaciones escritas de su celebración datan del año 1342. Sin embargo, fue en el siglo XVIII cuando el carnaval veneciano alcanzó su máximo esplendor, donde acudían viajeros y aristócratas de toda Europa en busca de diversión y placer. Con la decadencia de Venecia como poder mercante y militar, debido al descubrimiento de América, el cambio de la Ruta de la Seda para favorecer el Galeón de Manila y las inmensas riquezas procedentes del nuevo mundo fueron pilares claves para que el carnaval palideciera hasta casi desaparecer.

Los trajes que se ponen son característicos del siglo XVIII. Abundan las maschera nobile y maschera del galeone; una careta blanca con ropaje de seda negra, o de oscuros colores y sombrero de tres puntas. Después de 1972 se han ido sumando otros colores a los trajes, aunque las máscaras siguen siendo en su mayoría blancas, plateadas y doradas.