Más que fanatico político-religioso, idiota útil

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Opositores al Gobierno de Santos marchan contra la corrupción

En Colombia se está percibiendo un fenómeno de fusión fanática entre lo religioso y lo político, es el caso de los seguidores del expresidente de ultra derecha Álvaro Uribe y algunos pastores de iglesias cristianas y evangélicas y para citar el caso específico Ríos de Vida en Cartagena, donde el pastor Miguel Arrazola se ríe de las diferencias sociales o de las preferencias sexuales y además amenaza a periodistas que no “comulgan” con sus ideas.

En un vídeo, se observa el pastor Miguel Arrázola empleando un tono amenazante contra un periodista que lo acusa de lucrarse de las contribuciones de los feligreses.

El psicólogo de la religión Tõnu Lehtsaar ha definido el término fanatismo como la búsqueda o defensa de algo de una manera extrema y apasionada que va más allá de la normalidad.

Hoy en día se usa mayormente para designar a las personas profusas en su proselitismo hacia una causa religiosa o política, hacia un deporte, pasatiempo o hobby, o hacia una persona a quien idolatra.

Psicológicamente, la persona fanática manifiesta una apasionada e incondicional adhesión a una causa, un entusiasmo desmedido y/o monomanía persistente hacia determinados temas, de modo obstinado, algunas veces hasta indiscriminado y violento.

Y en Colombia crece y crece este fenómeno; lo grave es la polarización a la que se lleva a toda una nación, al punto de que las divergencias de ideas y los enfrentamientos verbales y en las redes se convierten en tendencia, al punto de que aflora la ira de los unos contra los otros olvidándose de que todos somos hijos de una misma nación y más grave aún, preferir este rifirafe de argumentos escuálidos a solidarizarse con el sufrimiento de sus hermanos colombianos en desgracia como lo de hoy en Mocoa Putumayo.

Hoy pudimos ver la ignominia de colombianos que justificando una manifestación “en contra de la corrupción”, marchan con corruptos sindicados y asociados a condenados por delitos de despilfarro, robo, malversación de fondos, contratos irregulares, sobrecostos y hasta delitos de lesa humanidad.

Tan obtusos son sus argumentos que el senador Fernando Araújo (un padre de la patria) patrocinó a fanáticos que en su gran mayoría se pasean en autos de alta gama y globos tricolor y que viven en altas esferas de la sociedad, que no conocen lo que sucede en las clases menos favorecidas, a despotricar contra periodistas en Cartagena.

Algunos de estos fanáticos son dueños de tierras donde los paramilitares abonaron y regaron con sangre para robarlas y repartirlas, incluso políticos y empresarios de una tendencia seudonazista que son accionistas de periódicos, casas editoriales, explotadores de trabajadores y periodistas y que hoy estimulan a sus seguidores a agredir a quienes no están de acuerdo con sus argumentos.

Que lo hagan aquellos que defienden el dinero que se roban, sean del erario público o por la ‘imposición’ del diezmo, vayan y vuelvan, al fin de cuentas así son los rateros, pero que lo haga gente que está en crisis, que le deben a los bancos, que no tienen OPS o que no se las pagan, que no consiguen trabajo que deben el crédito universitario o que si se visten no comen o que si comen no se visten, es absurdo, porque lejos de parecer fanaticos se asemejan más a idiotas útiles.

Por: Ruby Jácome Salcedo
Comunicadora Social-periodista
Directora SNC Sin Cadenas
Periodismo alternativo e independiente

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