Se sincero, equitativo,
firme en tus convicciones,
no una veleta al viento.
Respeta a la naturaleza,
se solidario y compasivo,
y en la medida de lo posible
ayuda a todo ser viviente.

Ten claro tus principios
y obra en consecuencia,
no seas igual que el humo
que en el aire se disipa.

No juzgues a los demás
sin estar en sus zapatos,
no te auto- declares
juez, jurado y verdugo,
en maquiavélico arrebato.

A pesar de lo difícil,
debes alejar de tu alma
el odio y los rencores,
pues te llenan de amargura,
te roban la paz y la calma,
te vuelven un ser oscuro.

Nunca dejes de soñar,
los sueños nos hacen grandes,
dan libertad al alma,
nos eternizan en el tiempo,
y nos llenan de dulce calma.

Por: Rossi Er