Meersman repite victoria en el segundo esprint

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El belga Gianni Meersman (Etixx-Quick Step) se ha impuesto en la quinta etapa de la Vuelta a España de 171 kilómetros entre Viveiro y Lugo. Ya había sido el más rápido en la anterior llegada masiva, en Bayona. El colombiano Darwin Atapuma (BMC) conserva el jersey rojo de líder.

El desenlace ha estado regado de caídas que han provocado lesiones a un puñado de corredores, entre ellos el líder del Lotto NL-Jumbo Steven Kruijswijk y el croata del Tinkoff Robert Kiserlovski.

Debido a las caídas, el pelotón se cortó en varios pedazos y la disputa del sprint se dilucidó entre un puñado de corredores. El retraso de todos los que han traspasado la línea de meta no repercutirá en la clasificación general.

El grueso de la etapa lo protagonizó el portugués Tiago Machado (Katusha), quien salió hacia el décimo kilómetro de la etapa junto con el francés Julien Morice y aguantó en cabeza de la carrera 155 kilómetros, cuando se lo tragó el pelotón lanzado por los equipos Etixx, Trek, Giant y el BMC del líder colombiano.

La historia tenía un principio y un final conocidos de antemano en el que sólo los accidentes, climatológicos o físicos, matizaron el desarrollo y el desenlace de la etapa. Se salió con fresco y lluvia y a partir de la primera hora apretó el calor.

Una vez compacto, con un centenar de corredores en el primer grupo, llegaron los ataques de Restrepo (Katusha); Gilbert (BMC) o Simon Clarke (Cannondale), sin el resultado pretendido.

La llegada a Lugo tenía su dificultad por la sinuosidad de algunos tramos y la elevación para entrar en la zona de la muralla. Allí se produjeron los accidentes que añadirán más bajas en el control de firmas de mañana.

Chris Froome salvó la piel de milagro, según comentó a través de las redes sociales y revelan las imágenes televisivas. Darwin Atapuma también vio de cerca la hecatombe. “Sucedió muy cerca delante de mi, tuve miedo de que al frenar alguien me diera por detrás”, dijo. Pero no sucedió, lo que le permite disfrutar un día más del jersey rojo. El primer corredor de la Vuelta, hasta ahora, que lo vestirá más de un día.

Con el espíritu de muchos acompañando el dolor de Italia, que sufre otroterremoto desgarrador de muerte y sufrimiento, terminó una jornada de trámite en la que el cuerpo acaba tan castigado como en otra de más alicientes y mayor diversión para el aficionado.

Mañana, la Vuelta propone un sexto viaje entre Monforte de Lemos y Luintra (Ribeira Sacra). Serán 163,2 kilómetros, con el alto de Alenza (2ª categoría) como dificultad puntable, pero no la única en una porción final bastante exigente.


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