El cronista Miguel Ángel Baltodano Quirós, a través de su libro “Memorias de un bananero”, nos recuerda lo que fue United Fruit Company, fincas bananeras del Pacífico Sur costarricense. Hoy son solo recuerdos que hacen interesante la historia de esta pequeña patria, en éste primer tomo el autor se acentúa describiendo sus propias experiencias durante el tiempo que trabajó en esas históricas bananeras, (trabajó de 1966 a 1983),  el lenguaje que usa el narrador es “a lo tico“.

Sebastián Reyes, principal protagonista de éstas fascinantes crónicas, un joven decidido que salió a emigrar sin temor a nada, con el único designio de lograr hacer realidad sus ideales. “Antes de cumplir los 20 años partió de su hogar, ubicado en un caserío perdido en las montañas de la península de Nicoya, rumbo a la legendaria zona bananera, situada en la parte sur de la provincia de Puntarenas”.

A los pocos días de haber llegado consiguió empleo, “durante tres años y medio que estuvo laborando en diferentes fincas que la Compañía Bananera tenía en el Valle de Palmar Sur, se fue adaptando poco a poco a las costumbres de los bananeros, aunque no compartía algunas de ellas, como los pleitos a machetes, con puñal o apuño limpio principalmente cuando los peones estaban bajo los efectos del alcohol”.

La juventud y los extranjeros desconocen lo que fueron estas empresas bananeras, en este ejemplar se describe lo que hoy es historia, estos lugares eran de muchos peligros, el autor “fue testigo de crímenes espantosos, cuyos culpables jamás fueron castigados. Y vio muy de cerca muchos accidentes mortales”

La persona inteligente convierte su pasado en arte sin importar si fue sugestivo o desagradable y el improductivo solo vive renegando.

¿Qué podemos aprender de esta historia?, es un contenido que nos dará estimulación para continuar teniendo nuestras aspiraciones, aquí tenemos un modelo de un joven que desea ser periodista y por no tener una economía suficiente para continuar escalando lo académico, decide viajar a otra provincia donde hay empleo, el trabajo de peón es el más difícil que puede existir y es donde se gana menos.

La efusión que produce este libro al leerlo es sorprendente, es un vivo y colorido dechado sobre el emprendimiento, Sebastián hizo variadas y mixtas clases de labor en pleno campo, años después, narra lo que vivió y por supuesto lo que le contaron sus amigos del pasado de esas legendarias bananeras, y hoy nos deleita con la lectura atrayente de “Memorias de un bananero” que debe ser leído por todo costarricense, y sobre todo en colegios y universidades de toda la patria, virtud distinguida del verdadero patriótico es que conozca de historia para que al extranjero le transmita verbalmente el transitado de su país…

Trabajar en el campo es un riesgo a manojos, iniciando por las fieras venenosas, este prosista ha sido desde infante un visionario, la adicción de la lectura lo ha hecho enriquecedor de conocimientos profundos, cuando andaba trabajando de peón siempre les decía a sus amigos lo que él deseaba ser, algunos se burlaban, él les decía, “algún día cuando esté viejo voy a escribir mi paso por estos lugares. Al menos servirá de entretenimiento para mis descendientes”. Continúa diseñando su posterior.

Gracias cholo por esas historias tan lindas que contás, algún día, si Dios me presta vida, las voy a escribir para publicarlas en los periódicos cuando sea periodista’’, y su idea se convirtió en realidad, nunca desistió a sus metas, leyendo esta crónica conocerás un poco de la historia variada que tiene Costa Rica.

Espero te deleites leyendo esta obra admirable, esto que has leído es breve reseña del contenido de este magnífico libro.

Facebook de Miguel Ángel Baltodano  Quiroz

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
El chico poeta