De acuerdo al reporte de Fintech (LATAM, 2021), América Latina atrae la segunda inversión más alta en la adquisición de usuarios de aplicaciones de finanzas en todo el mundo. Entre el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021, se registró un aumento del 80% en la cantidad de instalaciones de aplicaciones financieras, que en promedio invirtieron cada una 157.000 USD por trimestre en la adquisición de usuarios.

Con una gran población no bancarizada en los diferentes países de la región -alrededor del 50% carece de cuenta bancaria según el Banco Mundial- no es de extrañar que en América Larina se ubiquen tres de los 15 principales mercados para las aplicaciones móviles de finanzas: Brasil #2, seguido por México #7 y Colombia #15. Debido a la aceleración digital, 40 millones de personas en América Latina han creado cuentas en instituciones financieras solo entre mayo y octubre de 2020. En Brasil, la población no bancarizada se redujo en un 73%, mientras que Argentina lo hizo en un 18% y Colombia en un 8%.

En esta investigación se menciona que “la pandemia de Covid-19 transformó radicalmente la forma en que los consumidores interactúan con la banca y las fintech, al igual que la manera en que las instituciones financieras operan. El sector ha experimentado un rápido crecimiento gracias a la aceleración en la digitalización durante el 2020, donde el móvil y las apps reafirmaron su importancia como canal para realizar inversiones y pagos, solicitar préstamos y seguros, o hacer actividades más sencillas como revisar saldos”.

Hallazgos clave de la investigación

  • Los desarrolladores de apps en América Latina realizaron importantes mejoras en las soluciones antifraude, lo que llevó a un impresionante descenso del 65% en las tasas de fraude globales entre 2020 y 2021.
  • El aumento de la demanda de aplicaciones financieras hizo que el costo por instalación (CPI) en Latam aumentará un 35% desde el segundo trimestre de 2020.
  • En medio de la variada oferta de Apps de Finanzas a través de diferentes categorías, las aplicaciones de bancos impulsaron casi el 60% de las nuevas instalaciones entre el cuarto trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021.
  • Entre el 50% y el 60% de los usuarios que se registran en la aplicación lo hacen el mismo día que realizan la descarga. La alta tasa de finalización del registro demuestra la gran UX de estas apps.
  • México lideró la tasa de crecimiento de instalación de aplicaciones de finanzas en Latam, habiendo registrado un sorprendente aumento de 10X de 2019 a 2021.
  • En Brasil los bancos tradicionales están perdiendo espacio en las instalaciones de aplicaciones móviles, con una caída del 20% desde 2019 y 2020. La banca digital y los servicios financieros dominan el mercado en Brasil con el 67% del total de instalaciones en 2020.

Apps móviles de Finanzas elevan el costo del inventario publicitario

El aumento de la demanda de aplicaciones financieras hizo que el costo por instalación (CPI) en la región se disparara 35% desde el segundo trimestre de 2020. Las apps de inversión tienen las tarifas más altas para generar una descarga, que roza los 4 dólares, seguido de la banca digital y la banca tradicional. El incremento de los precios publicitarios también impactó en los presupuestos de adquisición de usuarios, los cuales crecieron casi un 40% desde el segundo trimestre de 2020.

Adicionalmente, el móvil ha ganado un espacio importante en todo el mundo como canal para influir en las decisiones financieras de los clientes. Según un estudio de App Annie, el móvil ha impulsado un 45% más las decisiones financieras en 2020 en comparación con 2019. En un escenario económico volátil provocado por la pandemia, los clientes se han vuelto aún más cautelosos con sus finanzas, lo que ha hecho que las instituciones financieras y las aplicaciones estén más presentes en sus vidas.

App Annie destaca un aumento global del 20% del tiempo dedicado a las aplicaciones financieras, un reflejo de la necesidad de vigilar de cerca las finanzas en tiempos de distanciamiento social. Este aumento es resultado de la madurez y de la mayor confianza de los clientes en los canales digitales de las instituciones bancarias y en las formas no tradicionales de gestionar el dinero.