“Esta ciudad cuenta con las características, la topografía, la gente, el clima e infraestructura, para ser modelo mundial de ciclorutas y masificación de bicicletas”, fue lo que concluyó el Ingeniero William Vallejo, joven caleño, asesor en Planeación Vial, quien contribuyo al cambio urbano y comercial de las vías de Nueva York, convirtiéndolas en carriles amables para peatones y bicicletas. En su charla, ya hace varios años en la sede de la Universidad del Valle, San Fernando, nos hizo soñar con la ciudad, comprendiendo entre muchos aspectos, que las poblaciones han ido creciendo, las ciudades se han expandido, ha aumentado la demanda del transporte; se consume más tiempo en traslados improductivos y con ello se incrementa la crisis urbana. Por supuesto en ese entonces, no se vislumbraba La creciente preocupación por el cuidado en el desplazamiento en pandemia, colocando de relieve la posibilidad de agregar muchos kilómetros de pensadas ciclorutas pues el virus ha impulsado el boom de la bicicleta.

La pandemia ha generado estragos en la cotidianidad dando una sacudida a la movilidad de Las ciudades y la bicicleta se presenta como una opción segura, saludable, sostenible, económica, resiliente en un momento histórico para las ciudades, pues los carriles vacíos dejados en las calles están brindando nuevas posibilidades para que los ciudadanos puedan utilizarlos para actividades saludables dando forma a las ciudades futuras que necesitamos construir. Crear calles transitables es clave como respuesta a la crisis de movilidad, si tenemos en cuenta que la OMS ha recomendado el uso de la bicicleta para reducir los riesgos de contagio que pueden llegarse a dar en el servicio público de transporte.

La bicicleta debe posicionarse en las ciudades como uno de los medios principales de transporte, barata en sus costos, eficiente, divertida, versátil, no contaminante; y que ha ido ganando millones de adeptos en muchos países como Japón, Dinamarca, Holanda, Alemania, España, Perú, Chile, Inglaterra, Estados Unidos y China, en donde, por décadas, ha sido el transporte más popular. Esta forma de movilizarnos, adelantada de manera exitosa en un centenar de ciudades en el mundo, ojalá sea un ambicioso propósito de nuestros gobernantes y le apunten a la construcción de muchos kilómetros de pensadas ciclorutas teniendo en cuenta que el distanciamiento social junto a la movilidad sostenible son mandamiento urbano en esta pandemia y la bicicleta cumple con ambas condiciones.

Países europeos han incorporado grandes innovaciones al visualizarla como el transporte del futuro, interconectando ya varias ciudades, priorizando su importancia al conceder, los franceses bonos de 50 euros para reparar las bicis y ponerlas a rodar, Italia expide bonos de movilidad apoyando con 500 euros para la compra de bicicletas o patinetas eléctricas,  Nueva York cumple 10 años de haber peatonalizado: Time Square y  Brodway, algo impensable años atrás por ser consideradas calles símbolo e icono de la ciudad, demostrando que una ciudad peatonal y bici-amigable produce más dinero. La intercesión entre las Avenidas Ámsterdam y St. Nicholas en el barrio Harlem después de simplificar la señalización y realizar una intervención en el espacio aumento en un 48% las ventas de las tiendas. Copenhague le aposto a un sistema público de bicicletas, cicloparqueaderos, puntos de mantenimiento, alquiler de bicis, descuentos especiales en tiendas ubicadas de manera paralelas a las ciclorutas y toda una cultura urbana que prioriza este modo de transporte. Para no ir tan lejos, Bogotá, ciudad líder en ciclovías recreativas, a nivel mundial, tiene 550 kilómetros de ciclorutas y promete hacer 280 más, allí encuentras vendedores de antigüedades, teatro callejero, música, payasos, y hasta gente extraña, en la capital reza un recordado anuncio radiofónico, que “Bogotá no tiene mar, pero tiene ciclovías”.

Cuando hablamos de medios de transporte ecológicos, debemos citar como beneficios adicionales de las ciclorutas y los bicicarriles con separadores, su  bajo costo y alto impacto en la calidad de vida de quienes las transitan, amigable con los turistas que se gozan la ciudad, no contamina,  mejora la salud física y mental, promueve la recreación, el deporte, el sano esparcimiento en familia; favorece la adquisición de hábitos de vida saludables, contribuye con la protección del medio ambiente, favorece y mejora la calidad del aire; disminuye el ruido en las ciudades; un paseo en ellas suaviza el bolsillo,  ofrece además, la oportunidad de tener una visión y experiencia diferentes de la ciudad, de recorrer espacios de importancia cultural y arquitectónica, y transitar con seguridad, espacios tradicionalmente dominados por vehículos motorizados.

Es tiempo para que nuestros gobernantes le devuelvan la ciudad a sus verdaderos dueños: los peatones y las bicicletas; es tiempo para que veamos a nuestros hijos desplazarse en dos ruedas  hacia sus colegios o universidades, para que nuestros líderes incorporen proyectos en el plan de desarrollo con propuestas verdes y sostenibles, que permitan una eficiente movilidad urbana y social , para que nuestro Alcalde y su  Secretario de Movilidad, le den luz verde a proyectos como éstos, entendiendo que el progreso ha sido pensado ya en muchas ciudades, incluyendo masivamente el uso de la bicicleta auspiciado por supuesto desde la participación e inclusión ciudadana y no ha sido cuestión de ingeniería, alto presupuesto, sino de imaginación y voluntad política.

Es curioso ver como la popularidad y versatilidad de la bicicleta sigue aferrada a nosotros. Quizás porque a la gente le gusta ver el mundo desde su bici, iniciar y terminar sus recorridos sobre ella; o porque le gusta la simplicidad y precisión con la que fue diseñada y recorrer largas distancias sin dejar como evidencia, una nube de gases tóxicos o huellas de haber pasado por ahí. Por lo que se hace indispensable que se hable de la bici, ante el pálido y agónico sistema de transporte masivo y del uso irracional que se suele hacer del vehículo particular. Es prioritario desde ya un mayor respaldo por parte de la Administración Municipal, buscando una modificación sustancial del espacio urbano que nos permita irrigar, de manera equilibrada y estudiada, la demanda potencial de pensadas ciclorutas ya que esta ciudad ha estado  unida  a este medio de transporte como un  cordón umbilical en historias recreadas por poetas y soñadores, que creemos que SI SE PUEDE ver el sueño de ciudad realizado, que tenemos todo el derecho a divertirnos con la inocencia y pureza de un niño montado sobre su nueva y anhelada bicicleta.

Ingeniero William Vallejo, en donde está reflejada la ciudad con la que nos hizo soñar en aquella charla de la que hago referencia al iniciar este artículo, no será que las desconcertadas y cantinflescas decisiones del Alcalde también lo han afectado. Seguimos creyendo que usted, es un ciclopata y que impondrá la bicicleta como una simple y acertada solución a los grandes problemas de esta ciudad, que contribuirá con el cambio en la filosofía de la movilidad ante la necesidad evidenciada en pandemia y esta “fiebre en la ciudad por las dos ruedas”.

Por: Carlos Alberto Arias Baquero
Formulador de proyectos con especialización en análisis empresarial
Conferencista, columnista, líder social

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