Mi pobre gente pobre

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Es el título de este artículo el de una de las tantas composiciones musicales referidas a la condición de pobreza; a ese mismo estado en el que dolorosamente se encuentran atrapados muchísimos cartageneros; en razón, casi absoluta, a la mediocridad en la gestión de quienes últimamente nos han gobernado.

Álvaro Morales
Álvaro Morales

Si los entes de control, veedurías, o a quienes toca vigilar la calidad de las obras y la gestión gubernamental no lo hacen, triste e inclementemente, a su tiempo, lo harán las manifestaciones extremas de los fenómenos naturales.

El avisado paso del huracán Matthew por Cartagena, como los anteriores, volvió a tropezar ferozmente no solo a muchos sectores pobres de esta ciudad sino a una desprevenida oficina de prevención del riesgo, capturada entre la imprevisión, la inoperancia y la escasez de recursos.

La calamidad ha llevado a las autoridades, como siempre los hacen, a actuaciones improvisadas, y a la acostumbrada mendicidad requiriendo solidaridad a la ciudadanía, la misma que ellas no tienen con sus gobernados.

No es posible que los propietarios beneficiados por el gobierno con la entrega de casas recién construidas en asocio con Fundaciones y Cajas de Compensación en humildes sectores, vean volar sus techos ante cualquier tenue o fuerte viento huracanado.

Pero también “Matthew” dejó una vez más al descubierto la manera como literalmente se han ido por las alcantarillas millonarios recursos públicos para la limpieza y drenaje de canales y caños en la ciudad. El desbordamiento y taponamiento de muchos de ellos evidencian el manejo corrupto y politiquero que se le ha imprimido a este gran problema, el mismo al que parlamentarios en campaña prometen esforzarse en la consecución de recursos que se inviertan en la mitigación de este gran problema.

Mientras por un lado esta problemática ambiental genera condiciones de insalubridad que abonarán desafortunadamente a la reaparición de las conocidas enfermedades tropicales como el Dengue, el Zika, y hasta Paludismo; por otro, aparecerá el gobierno tratando de aliviar la calamidad entregando los famosos “kits” y “mercaditos”, los mismos que por indelicados manejos han llevado en otras ocasiones a funcionarios de gobierno a responder con sanciones ante las autoridades de control.

Duele decirlo, y ojalá me equivoque, pero la experiencia enseña, que al igual que otras calamidades pasadas, los estragos que ha producido este coletazo del “Matthew” dejando averiadas muchas viviendas, también tendrán su promesa de pago de subsidios de arriendos que solo paga el gobierno cuando los afectados están a punto que les adelanten procesos de desahucio.

Lastimosamente, vendrán otras tormentas, vendrán otros huracanes, y veremos y oiremos los mismos y repetidos problemas en los mismos sectores populares de la ciudad, los mismos de mi pobre gente pobre, y los cuales ninguna de las administraciones de Cartagena ha querido entrar a solucionar de fondo.