Micotoxinas: ¿qué son y cómo nos afectan?

“Los hongos son los productores de las llamadas micotoxinas que pueden ingresar al organismo al ser inhaladas o mediante alimentos contaminados, por lo que es posible que ataquen a los seres humanos y a los animales. Las consecuencias de esta infección fúngica podrían ser fatales.”

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Las micotoxinas fueron descubiertas en 1962 en Londres, Inglaterra, después de que se encontró que un pienso fabricado con cacahuetes causó la muerte de aproximadamente 100,000 pavos en una granja. Así se descubrió que los metabolitos de los hongos comunes Aspergillus flavus habían contaminado la harina de cacahuetes.

Este evento condujo a estudios sobre micotoxinas, especialmente sobre aflatoxinas, que derivan de la especie Aspergillus. Algunos de los problemas de salud más graves causados ​​por las aflatoxinas incluyen el deterioro del crecimiento, cáncer de hígado debido a la mutación del ADN y una importante supresión del sistema inmunológico.

¿Qué son las micotoxinas?

Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos producidos por hongos. Básicamente, pueden ser llamados venenos fúngicos. Según David Straus, profesor de microbiología e inmunología del Centro de Ciencias de la Salud de Texas: “las micotoxinas están en las esporas fúngicas y sólo se liberan cuando éstas se solubilizan en agua, nunca en el aire”.

Por lo tanto, cuando una persona inhala aire contaminado con niveles elevados de esporas de moho toxogénicas, estas entran en el sistema respiratorio, se solubilizan en los fluidos corporales y liberan micotoxinas.

El problema radica en que dicho moho puede crecer en y sobre los tejidos humanos y a nivel de las cavidades internas, como los pulmones y las micotoxinas que producen pueden causar envenenamiento crónico”.

Debido a su actividad farmacológica, algunas micotoxinas o derivados de las mismas se han empleado como antibióticos, promotores del crecimiento y otros tipos de medicamentos. Algunos de estos peligrosos compuestos han sido usados como agentes de guerra bioquímica.

Las micotoxinas pueden causar una amplia gama de problemas de salud en los seres humanos cuando la exposición es prolongada (así sea en pequeñas cantidades), pero una sobreexposición a las mismas puede llegar a ser letal, especialmente entre los niños, ancianos o personas con algún grado de enfermedad previa.

Los expertos alertan que el consumo de determinados productos, especialmente los cereales, o de productos de animales alimentados con granos contaminados son la principal fuente de exposición a las micotoxinas.

Pero lo más alarmantes es que según datos de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de los Estados Unidos se estima que el 25 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo están afectados por las micotoxinas.

Síntomas de posible exposición al moho y a las micotoxinas

Fatiga, sensación de nariz tapada, insomnio, cambios de peso repentinos, pérdida de cabello, piel seca, asma, EPOC, neumonitis por hipersensibilidad, dolor crónico, entumecimiento muscular generalizado, intestino permeable, visión borrosa, cambios de comportamiento, accesos de ira, resistencia a la insulina, Fibromialgia, Sensibilidad química (Encefalopatía Tóxica), estreñimiento y/o diarrea, calambres abdominales, Insuficiencia cardiaca y cáncer.

Desde los años ochenta se sabe perfectamente que existe una estrecha relación entre la presencia de las micotoixinas y las condiciones inflamatorias, a causa de que éstas intervienen en el sistema inmunológico y lo deprimen.

Micotoxinas y Hormonas

Un estudio publicado en la revista The Science of Total Environment en 2011 encontró que la micotoxina disruptiva de estrógenos conocida como zearalenona (ZEA), producida por el hongo microscópico Fusarium graminearum, fue detectable en la orina del 78,5% de las niñas de 9 y 10 años estudiadas (más de 1000 y que el ser Zea positivas implica un acusado retraso en el desarrollo mamario.

Las micotoxinas ZEA suelen infectar los granos como el maíz, la cebada, la avena, el trigo, el arroz y el sorgo, pero también pueden viajar por la cadena alimenticia hasta la carne, huevos y productos lácteos (por ser base alimenticia de los animales que las producen) e incluso se encuentran en la cerveza.

Los investigadores fueron capaces de encontrar una asociación entre los niveles de micotoxinas en niñas Zea positivas y su ingesta de fuentes comúnmente contaminadas como la carne de vacuno (hamburguesas industriales) y las palomitas de maíz.

Se sabe que la zearalenona se ha utilizado ampliamente en los Estados Unidos desde 1969 para mejorar los niveles de engorde en el ganado mediante el aumento de la tasa de crecimiento y la eficiencia en cuanto a la conversión alimenticia.

La evidencia del daño humano de esta práctica es proporcionada por la constatación de la proliferación de casos de pubertad precoz en EEUU, que han sido asociados directamente a la presencia de micotoxinas. Por ello esta práctica ha sido prohibida por la Unión Europea”.

Las propiedades disruptivas endocrinas de la zearalenona muestran que esta tiene una afinidad de unión al receptor de estrógenos mucho más alta, cuando se compara a nivel nano gráfico, que la encontrada en otros disruptores endocrinos bien conocidos, tales como el DDT y el bisfenol A. Además, se ha demostrado que la microflora intestinal humana sana es incapaz de degradar la zearalenona a diferencia del bisfenol A.

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