Cuando llega el invierno las aves se mudan… desde el norte de Europa se van a pasar el invierno en zonas más cálidas en el África Sahariana. Desde las gélidas aguas polares las ballenas también nadan miles de kilómetros para ir a parir sus crías en aguas calentitas como en México y demás países del Caribe.

La naturaleza tiene sus comportamientos naturales, desde milenios, pero en este artículo hablamos de migraciones humanas, de seres humanos que forzadamente dejan atrás sus tierras y sus milenarias culturas porque la naturaleza les amenaza con hambrunas, sequías, inundaciones, por hallar un medio económico decente para mantener a sus familias y huyendo del sistema corrupto de sus países de origen, o peor aún, porque alguien les intimida con inaudita intolerancia, persecución y violencia y no hay otra opción que morir o partir.

Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX , los siglos imperiales y coloniales, los europeos viajaron por varios continentes, emigrando y poblando el mundo. Esta tendencia demográfica continuó durante la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y el estalinismo, la Guerra Civil Española y el franquismo, la Segunda Guerra Mundial.

Curiosamente, ahora es el mundo que va a poblar a Europa y en cierto modo es una tendencia demográfica que es de agradecer porque la población europea se envejece sin suficiente recambio demográfico.

En 1900 los países europeos representaban el 25% de la población mundial, hoy en día con aprox. 500 millones de personas la población europea representa solo el 7% de la población mundial y su crecimiento demográfico es incomparable con el crecimiento dinámico de muchos países del tercer mundo donde aprox. 50% de la población tiene 30 años o menos. Es la fórmula paradójica que suele perpetuarse: los ricos tienden a tener pocos hijos, los pobres muchos.

Además, en la Europa post Segunda Guerra Mundial ha habido un clima sociopolítico progresista y económicamente positivo. En Europa se respetan los derechos humanos, hay asistencia médica, tolerancia religiosa y política, cultura, arte, etc. Hasta hace poco, por lo menos, porque a raíz de la crisis financiera del 2007 y las desordenadas y desesperadas migraciones masivas de estos últimos años ya estamos notando el resurgir de ideas xenófobas y de extremismos políticos.

Desde el ataque a las Torres del World Trade Center en Nueva York el 11 de septiembre 2001 el mundo occidental vive lo que parece una convulsión continua.

La guerra occidental contra Saddam Hussein inició en 2003 y oficialmente terminó en 2011, sin embargo ha dejado el país en una total ruina. Se calcula que 2 millones de iraquíes han tenido que abandonar sus labores y casas y huir de un conflicto que luego ha derivado en un choque con fuerzas extremistas islámicas (ISIS) y que ha terminado por contagiar y destruir por completo a la vecina Siria también.

En 2011 vimos como la “Primavera Árabe” sacudía los gobiernos y la sociedad en Túnez, Egipto, Libia y Siria. En una escuela siria unos adolescentes se atrevieron a pintar la escrita “Es tu turno, Doctor” aludiendo al Dr. Bashar Assad que, como profesión es oftalmólogo, pero que rige los poderes de su país con puño dictatorial así como lo heredó de su padre Háfez.

Inmigrante muertos en las playas de Libia

Ya al año siguiente, en 2012, iniciaba la horrenda guerra civil en Siria donde hoy en día todo el mundo está alzado en armas, donde operan fuerzas internas gubernamentales, rebeldes y yihadistas así como fuerzas internacionales (Irán, Rusia, Estados Unidos, Francia, UK, etc.), mientras el país se sume siempre más en su completa destrucción y la población civil huye a los campos prófugos más cercanos o hacia el Líbano o Jordania o hacia Europa dado que no parece entreverse ninguna opción de dialogo, paz y reconstrucción.

La “Primavera Árabe” fue el principio de la rebelión de la sociedad civil árabe que evidentemente buscaba y busca salir de modelos sociopolíticos oscurantistas y actualizarse a los tiempos contemporáneos. Fundamentalmente es el pueblo -sobre todos los jóvenes que hoy en día están conectados a las redes sociales – que pide reformas, tolerancia, libertad, democracia, trabajo, dignidad; sin embargo, sigue recibiendo opresión, torturas, persecución, destrucción.

Algo similar está ocurriendo en Nigeria, en Sudan, Etiopía, Somalia, etc. También en Pakistán, Afganistán y en otros lugares del mundo.

Ya no es posible vivir en paz tus propias creencias políticas o religiosas, alguien te está mirando, controlando, alguien puede delatarte…

Probablemente la causa primera de todas estas violentas convulsiones es la codicia humana, es decir proyectos de poderío geopolítico que con excusas de ideología, desarrollo económico, religión u otro tipo de justificación tienden a apoderarse de ciertas áreas geográficas, aniquilando culturas y poblaciones enteras en beneficio de los pudientes de turno.

Hasta diciembre 2015 se calcula que poco más de 1 millón de refugiados y/o migrantes han cruzado el Mediterráneo buscando nueva vida en Europa; la mayoría de estas personas han solicitado asilo político. En este intento han perdido la vida cerca de 3500 personas. Todos tenemos aún en mente la trágica imagen de Aylan Kurdi, el niño sirio-kurdo muerto ahogado en una playa turca en 2015.

Niño inmigrante muerto en una playa de Grecia

Hay 3 directrices principales en este éxodo de refugiados que algunos consideran como la mayor crisis migratoria y humanitaria después de la Segunda Guerra Mundial: desde Oriente Medio a través de Turquía, Grecia y Bulgaria; desde Libia hacia Italia; desde Marruecos y Argelia hacia España.

Por su posición geográfica, Turquía es el mayor puente utilizado por esta masiva migración sirio-iraquí y juega un papel importante en la contención del problema. La Unión Europea ha prometido US$ 3,3 billones al gobierno Erdogan si Turquía colabora como diga de contención de este masivo éxodo. Se estima que Turquía acoge cerca de 2,7 millones de desplazados desde Siria solamente.

Además de fuertes sumas de dinero el gobierno Erdogan exige transito sin visado por Europa para sus ciudadanos y ser seriamente considerada como futuro miembro de la Unión Europea, concesiones que muchos europeos estiman impracticables por el corte decididamente islamista del presidente turco, que parece empezar a tener delirios de grandeza proponiendose como el nuevo poderoso sultán de Oriente Medio y, además, que amenaza con “abrir las compuertas” y dejar que los desesperados se embarquen hacia Grecia, Italia y el continente europeo si Europa no concede lo que el exige.

Desde las costas líbicas proviene otro éxodo, el que viene de Senegal, Nigeria, etc. A diferencia del Oriente Medio, donde son enteras familias que huyen, aquí son hombres jóvenes sobre todo que venden lo poco que poseen (casa, finquitas, animales, etc.) para labrarse un futuro mejor en tierras europeas. Se escapan de hambrunas, de la sequía pero también de la intolerancia religiosa islámica que va expandiéndose por las zonas subsaharianas.

Viajan miles de kilómetros en camionetas por Burkina Faso, Mali, Níger hasta llegar a las costas líbicas. Allí las mafias locales les obligan a llamar por el celular a sus familias y les torturan, haciéndoles gritar que necesitan más dinero, sino no podrán cruzar en barco hasta Italia. Algunas familias colaboran entre ellas para enviar rápidamente el dinero adicional pero a los que no logran conmover a sus familias vía celular les puede llegar un machetazo o una bala mortal; sirve de ejemplo para aterrorizar a los demás presentes. Y a los que finalmente no consiguen embarcarse no les queda otra que volver atrás con la vergüenza de haber perdido todo: tiempo, dinero y dignidad. De hecho algunos prefieren morir antes que volver a su tierra natal y ser vistos como fracasados.

A las costas españolas, en las islas Canarias o en el continente, también llegan pateras de migrantes, especialmente en los días de luna llena y de mar en calma, que zarpan desde Argelia y Marruecos.

Europa dedica muchos recursos en operaciones militares, barcos, helicópteros, aviones, médicos, enfermeras, hospitales, etc. para todos estos desesperados que desean cambiar vida. La mayoría de ellos son gente con buenas intenciones, solo en pocos casos hay potenciales terroristas que se esconden entre los migrantes.

Indicar, además, que hay ONG’s europeas como “SOS Mediterranée” que navegan en barcos hacia las costas líbicas para recoger estos desafortunados antes que las mafias los expongan a un viaje peligroso. Por otro lado, también se están organizando grupos extremistas como “Defend Europe”, por ejemplo, que quieren parar estas actividades de ayuda humanitaria bloqueando completamente el ingreso de africanos a las costas europeas.

La sociedad europea está dividida sobre este tema: hay quienes desean ayudar a los migrantes para que puedan rehacerse una nueva vida y hay quienes, por el contrario, desean simplemente expulsarlos o devolverlos a sus países de origen, y obstaculizan todo tipo de flujo sur-norte.

En la política europea actual emergen estas divisiones, pues hay partidos de extrema derecha sobre todo, que propugnan enviar atrás todas estas personas y familias mientras hay otros partidos que son más moderados y buscan soluciones humanitarias y de integración civil de los migrantes.

Si extendemos nuestra visión fuera del continente europeo vemos que en Centro América hay un continuo éxodo hacia el norte. Hondureños, nicaragüenses, guatemaltecos, salvadoreños, mexicanos suben al famoso “tren de la muerte”, también conocido como “la bestia”, para llegar a la frontera con Estados Unidos y allí apoyarse a las mafias locales para que los pasan al otro lado. Todos ellos se escapan de situaciones de precariedad económica, de conflictos civiles, políticos, militares, así como devastaciones causadas por desastres naturales, huracanes, etc.

En Colombia aproximadamente 50 años de conflicto armado entre guerrillas, paramilitares, militares desviados, criminales y fuerzas gubernamentales han causado la muerte y el desplazamiento de millones de personas que han forzadamente abandonado sus tierras y casas para huir hacia los centros urbanos.

El “chavismo” en Venezuela hoy en día está destruyendo el país por completo. La semana pasada la Ministra de Salud S.ra Antonieta Caporale se atrevió a hacer públicas las tasas de mortalidad de los niños venezolanos: en 2016 un total de 11.466 neonatos murieron por falta de medicinas y asistencia médica adecuada, un 30% más que el año anterior. La mortalidad materna creció un 66% sobre el 2015. El dengue y la malaria están creciendo al ritmo del 76%. A las pocas horas de haber difundido esta dramática situación la Ministra fue destituida. En los pasos fronterizos entre San Cristóbal y Cúcuta o entre Maracaibo y Maicao hay un continuo flujo de gente que intenta pasar hacia Colombia buscando oportunidades de vida, estudio y trabajo.

En varias partes del mundo hay desplazamientos por intereses económicos, multinacionales que usurpan milenarias tierras ancestrales y etnias para extraer riquezas naturales como petróleo, oro, litio, coltán, etc.

En Estados Unidos la tribu Sioux de Standing Rock ha confirmado que va a resistir la orden ejecutiva del Presidente Trump que autoriza la construcción de un oleoducto que potencialmente puede dañar las aguas del río Dakota y todo su medio ambiente.

En Brasil ciertas tribus de indios han preferido suicidarse antes que abandonar sus ancestrales tierras. En la selva ecuatoriana hay etnias indígenas que protestan porque las perforaciones petroleras están dañando el medio ambiente, envenenan los riós y perjudican su dieta habitual (peces, etc.).

En Jujuy, Argentina, las comunidades indígenas están organizando protestas y acciones de resistencia contra la explotación minera y de los salares de la zona de los cuales una multinacional canadiense quiere extraer litio para las baterías eléctricas. Los indios reclaman que esta explotación terminará contaminando las aguas y el medio ambiente y causará problemas vitales para las poblaciones locales.

Indios de argentina protestan por la extraccion del litio

En nuestro mundo actual hay quienes piensan que los miles o millones de iraquíes, sirios, africanos, asiáticos, centro y sur americanos que caen muertos, que dejan atrás sus casas y trabajos, que buscan opciones para sus vidas, son mero “daño colateral”. Así de cínico es el tema.

Pero no nos dejemos envenenar por esta conclusión: hay mucha gente que sufre cuando ve estas tragedias y que además aporta o hace algo para dar alivio a los más desafortunados.

Es un deber moral ayudar al prójimo sobre todo cuando más necesitado está.