Muchos piensan equivocadamente que la verdadera inteligencia se demuestra sacando provecho el uno del otro, con el menor esfuerzo y buscando resultados inmediatos.  Esto, como también ocurre con la “ley del atajo”, es un subproducto de la denominada malicia indígena.  Este paradigma contemporáneo no nos deja ver que “para un astuto, siempre habrá otro más hábil y ventajoso”; pero luego se concluye sin ningún pudor que el problema radica en no haber estado en la rosca que toma las decisiones y reparte los presupuestos.

Muchos de los productos que consumimos hoy, se encarecen por la forma como la sociedad acepta erróneamente la intermediación en el proceso y como la misma sociedad consume lo que no mejora su calidad de vida.  Además, el producto que antes se vendía sólo, ahora requiere de una serie de intermediarios, que encarecen los precios y trasladan al comprador un gravamen extra que no debería existir.

Si a esto se suma la malicia y la mentira, que son el resultado de la actitud ventajosa de los intermediarios y de la incoherencia del mismo Estado, se crea un círculo vicioso que nos aleja del progreso, de la equidad y del desarrollo. Sin caer en el populismo y las demagogias que caracterizan algunas economías Latinoamericanas, tratemos de hacer un ejercicio puramente pedagógico y cuestionémonos… ¿Qué pasaría con economías como la de Japón o Alemania, con una despensa bioagrícola tan diversa como la nuestra?  ¿En qué posición se ubicarían?

Probablemente serían economías tan pujantes como se les conoce hoy en día, porque gracias a su infraestructura productiva, a los tratados de libre comercio y a la desregularización arancelaria, la fortaleza de estas economías no radica en el acceso a las materias primas, sino en el valor agregado que estos recursos adquieren a través de sus tecnologías propias.

Mientras Colombia no dé el salto de una economía basada en la explotación de recursos, a una economía soportada en la investigación, desarrollo y comercialización de tecnología, seguiremos en las mismas y con los mismos referentes que nos hacen ineficientes e inequitativos. Los planes de gobierno ejecutados durante las últimas décadas, además de reflejar la ausencia de un modelo de desarrollo sostenible y coherente, no supieron articular la realidad del mercado y las posibilidades del empresario colombiano que no tiene acceso a infraestructura productiva competitiva.   Es hora de aprender de nuestros errores y reconocer que se requiere un cambio de paradigma tanto social como económico, en la forma como nos manejamos y como queremos que sea manejada nuestra propia casa…

Dicho de otra forma, sólo tenemos la oportunidad de asegurar progreso y prosperidad sostenibles, si no descuidamos nuestro recurso más valioso, nosotros mismos y la tierra que habitamos. Sólo con Educación, Salud e Innovación integral podremos aspirar a una calidad de vida que nos permita abonar lo mejor de nosotros en nuestro entorno desde la posición a la que fuimos convocados para este partido. ¿Tiene sentido?

Por elaborada que parezca esta analogía futbolística, debe ser asumida como un ejercicio pedagógico, diseñado para que todos entendamos que este reto que nos permite compartir un PARAISO en peligro llamado Colombia, está esperando que reaccionemos y que le saquemos tarjeta roja a la corrupción, a la resignación y la apatía. No podemos sentirnos derrotados sin jugar el partido o jugarlo con los jugadores y el técnico equivocados. Entre todos construiremos el estadio en el que jugaremos el partido que definirá nuestro futuro. COLOMBIA es fuente de CREATIVIDAD y de inventiva, pero también es un País de procesos inconclusos. La falta de disciplina y de foco; la falta de un objetivo común, de un chasis Institucional robusto y de una política de Estado, impiden que muchas iniciativas, emprendimientos y el ingenio creativo de los colombianos, se asfixien en un contenedor sin puerto de salida y sin destino final.

Individualismo muchas veces

Es hora de aprender de nuestros errores y reconocer que se requiere un cambio de paradigma tanto social como económico, en la forma como nos manejamos y como queremos que sea manejada nuestra propia casa.

El cambio social dependerá exclusivamente de nosotros, el económico requiere depositar nuestra confianza en un Director Técnico que reúna a los jugadores que nos permitan ganarle el partido a la corrupción, al atraso y la falta de foco. Para interpretar esta analogía, revisaremos cómo funciona la economía desde una perspectiva futbolística, lo que nos permitirá entender cómo podremos alcanzar el éxito.

El sector Gobierno está representado por el Arquero, quién tiene el balón en sus manos y a través de su experiencia y de sus agencias cumple con la tarea de evitar los goles, pero aún más, los autogoles. Dicho esto, su labor es la de entregar el balón a los jugadores, es decir destinar recursos a los Vectores de la ECOnomía INteligente, para que con disciplina táctica y destreza puedan introducir la esférica en la red contraria, con esto nos referimos a alcanzar la excelencia en nuestros productos y servicios. En este orden de ideas, el primero de los once Vectores ECOINTELIGENCIA, convocado a este partido estará representando la Gerencia del Estado.

Continuando con nuestra analogía futbolística, encontramos en el primer frente de ataque a los Defensas, convocados desde el sector primario de la economía clásica; el Sector Agrícola. Los Vectores alineados para este primer tiempo serán la Biodiversidad, el Agua y la Agroindustria. Sobre ellos recae la ardua tarea de proveer las materias primas que permitirán apoyar el ataque de nuestro segundo frente, el Sector Industrial.

Para la ofensiva en el medio campo se han convocado desde el Sector Industrial a tres Volantes con la responsabilidad de transformar nuestras materias primas en productos de calidad. Entre los vectores alineados está una joven promesa de la ECOnomía INteligente, que es la Química Verde, quien ingresa para reforzar el ataque de dos veteranos jugadores, la industria de Manufacturas y el sector Minero-Energético.

Para concluir, en la Delantera tenemos al Sector Terciario o de Prestación de Servicios, donde se ubican dos Centro-atacantes representados por las Tecnologías de la Información y la Innovación Social, quienes acompañan y generan las oportunidades de gol para los dos Punteros que se integran al ataque desde el sector Educación y Salud.

Seguramente se preguntarán por qué la Educación y la Salud están en la posición más adelantada y con la opción más clara de incidir en el marcador. Para encontrar la respuesta es importante recordar que no podemos cultivar en nuestro territorio olvidando que también debemos abonar nuestro entorno, si es que algún día pretendemos recoger la cosecha y no tener que sacar el balón de nuestro propio arco.

En los indicadores y colapsos sistematicos, se puede tomar partido

Hay indicadores que no se pueden ignorar al momento de realizar balances y de proyectar el futuro. Por esta razón, es importante saber cómo estamos, cómo nos ven y para dónde vamos.

Si se trata de talento y potencial humano, según el foro económico mundial, descendimos del puesto 64 al 68 en el índice de capital humano global 2017, lo que afecta mucho nuestra proyección como País. Es tanto como si el fruto se secara sin haber podido madurar.

Si se trata de comparar el número de patentes registradas, según la Secretaría de comercio de los EEUU, frente a Países como Japón y Corea del Sur o Estados de Estados Unidos como California, presentamos un balance bastante precario. En el año 2015 se registraron 54.422 patentes relacionadas con Japón, 20.201 con Corea del Sur, 43.609 con California y sólo 38 relacionadas con Colombia. Es tanto como si la semilla no diera fruto.

Si se trata de desigualdad según la CEPAL, nuestro país es el segundo más desigual en distribución del ingreso en la región. El 1% más rico de la población concentra el 20% del ingreso. Es tanto como si la parte madura del único fruto fuera para alimentar a unos pocos.

Si se trata de valoración reputacional, en el ranking de Países con mejor reputación, nos presentan como el octavo país menos apreciado del mundo, para no tener que decir que nos consideran el octavo País más odiado del mundo. Es tanto como si el fruto estuviera contaminado.

Adicionalmente, un crecimiento más débil de lo esperado, el alto nivel de deuda externa, las dificultades para reducir los déficits generales del gobierno, la dependencia parcial de ingresos extraordinarios y el debilitamiento de perfiles fiscales llevaron a la agencia calificadora de crédito Standard & Poor’s a bajar la calificación crediticia de Colombia a BBB-. Es tanto como si la tierra, el abono y el agua no fueran aptos para que la semilla se convierta en fruto.

La deuda externa total, las deficientes políticas de desarrollo y de diversificación productiva, el monto del servicio de la deuda, el comportamiento del producto interno bruto, la falta de infraestructura competitiva, la poca transferencia de tecnología, la baja inversión del sector privado en innovación, los débiles vínculos entre la educación superior y el aparato productivo, el precario rol de las universidades en el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico y el peso de la mala calidad del sector público cuando de exportación de bienes y servicios se trata, nos dan una idea de la relación deuda – capital humano – aprestamiento tecnológico y productividad, permitiéndonos percibir de una manera más clara lo obsoleto e ineficiente que puede ser el Estado y lo costosos que son los desfases del sector privado cuando no hay visión ni sentido de anticipación. La forma como se han invertido los recursos de esa deuda en los últimos 30 años, el atraso en infraestructura, la falta de laboratorios y de ecosistemas de investigación, de emprendimiento, de innovación e industrialización, revelan una concepción bastante restringida cuando se evaluó e interpretó en la década del ochenta la agenda global y cuando se actuó y priorizó a partir de pautas y derroteros que no fueron favorables para gestionar y gerenciar el talento humano, habiendo privilegiado, en cambio, la ortodoxia y la regla que imponen la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad fiscal.

Hoy, paradójicamente, no sólo se evidencia un descenso en el índice de calidad de capital y potencial humano global 2017, sino que estamos pagando los efectos de la indisciplina fiscal, de la baja calidad del sector público y del gasto social; de no tener foco y de no saber priorizar, haciéndose cada vez más manifiesta la incapacidad del Estado frente a los retos que plantea la economía del conocimiento, lo que además le impide reinventarse o desregularse oportunamente frente a procesos impersonales e imparables como son la globalización y la innovación tecnológica.

Y como si fuera poco, también tenemos pendiente una aplazada revolución cultural que no se incuba ni se gesta en la regla fiscal, ni con fogatas regulatorias, sino con la construcción de una jurisprudencia social a partir de una jerarquía de valores para cambiar la actual PERCEPCIÓN y las métricas que se imponen en la sociedad para concebir y medir el ÉXITO y el FRACASO

Tanto las Naciones como el ser humano, viven en permanente transición. Algunos convierten esa transición en círculos viciosos que terminan siendo círculos dramáticos de AUTODESTRUCCIÓN. Otros en cambio, convierten esa transición en círculos virtuosos de autocrítica, automotivación, trabajo en equipo y en acciones concretas que fortalecen la capacidad de organizarse y de coincidir en objetivos comunes; de fortalecer su identidad, de encontrar o reafirmar su vocación, de generar autonomía de conocimiento y de construir capital social.

El clima tropical generalmente se asocia con descanso, con temporada de vacaciones y con temperatura estable. Otros lo relacionan con la ley del menor esfuerzo, del atajo, del rebusque, con la compensación inmediata, con la dificultad de trabajar en equipo, con la envidia, con la improvisación, o con lugares en los que el corto plazo y la malicia indígena se han erigido en cualidades victoriosas. Hay quienes ven una conexión del clima tropical con el conformismo, con la informalidad, con la falta de planeación y de foco; como también con enfermedades tropicales, con zancudos, con cultivos asociados con violencia y con el mundo del narcotráfico.

En no pocos casos el clima tropical y la falta de visión de algunos gobernantes, dirigentes o líderes de opinión, parecieran tener una relación directa con el individualismo y con una actitud poco proclive o predispuesta a la innovación equitativa y productiva, lo que no ocurriría en Países con cambios estacionarios en los que se deben soportar fuertes presiones ambientales y de alteraciones de temperatura por inviernos o veranos inclementes, debiendo ser muy rigurosos al momento de organizarse, planear y de prepararse para los ritmos, los retos y los desafíos de la naturaleza. En esos Países tener foco y trabajar en equipo es un imperativo para ser eficientes y construir capital social, por lo que no hay espacio para la improvisación, la indisciplina, la anarquía, el individualismo, la resignación o la ley del menor esfuerzo.

No obstante, y a pesar de estas reflexiones, nosotros consideramos que el clima tropical y el trópico son sinónimos de riqueza biodiversa y de un universo de macro sistemas de biogenética, de agrobiodiversidad y de bioeconomía que serán la fuente de muchas tecnologías persuasivas y disruptivas, al igual que de nuevos modelos alternativos de desarrollo sostenible. Además, que el recurso humano representa una enorme fortaleza que ha sido desaprovechada por el desconocimiento de su verdadera proyección.

En el caso específico de nuestro país, una buena gestión ambiental dentro de un marco político creativo, soportado en nuevas lógicas para la creación de valor y para la innovación productiva, nos ofrecerán la oportunidad de insertarnos en la agenda global a pesar de la complejidad de nuestro territorio. Las características y fortalezas ecosistémicas que hasta hoy no han sido potenciadas, la posibilidad real de aterrizar una política integral ambiental en desarrollo del acuerdo de paz con las FARC y la opción de avanzar en programas de restauración ecológica, nos permitirán materializar un modelo robusto de bioeconomía.

Si se toma la decisión de realizar reformas que sean estructurales y transversales, se debe hacer desde la óptica de quien reconoce que perdimos el partido al no tomar partido y que además estamos en DÉFICIT; unos actores mucho más que otros, es cierto, pero finalmente todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad en ese déficit y en ese resultado. Es claro que POCOS son los verdaderamente culpables; pero, aun así, todos somos CO-RESPONSABLES.

Son CULPABLES de ese déficit los que no hicieron lo que tenían que hacer por negligentes, ignorantes o soberbios y no actuaron en el momento apropiado gozando de la confianza y aprobación pública, disponiendo del tiempo y contando con los recursos necesarios para hacer evaluaciones mucho más realistas del potencial del País. Desperdiciaron la oportunidad de ganar el partido porque no priorizaron, no realizaron cambios a tiempo, perdieron foco, derrocharon y no dimensionaron su responsabilidad histórica como administradores públicos, deshonrando ese voto de confianza que recibieron de comunidades crédulas y esperanzadas.

Son corresponsables por ser indiferentes y están en deuda, pero NO son culpables, quienes ven al Estado y a sus funcionarios, como un monstruo de mil cabezas en su mayoría indolentes, ignorantes y presuntuosas. Sienten, además, que se trata de un mundo totalmente ajeno al cual no pertenecen, no quisieran pertenecer y tampoco están interesados en validar las vías de interacción existentes, a pesar de ser destinatarios y de verse afectados por las acciones y determinaciones de ese monstruo.

Se convierten entonces por decisión propia en idiotas útiles o en espectadores INDIFERENTES y silenciosos de un partido en el que se han marcado goles, autogoles, ha habido tarjetas rojas, amarillas, lesionados, faltas descalificadoras y desleales contra el adversario, planteamientos tácticos equivocados, situaciones extradeportivas que inciden en el resultado y producen consecuencias que terminan afectando la integridad de la competición y también, obviamente, a quienes fueron indiferentes y optaron por ignorar lo que ocurrió en el juego, o por aislarse o ver el partido sin tomar partido. Llegó el momento de tomar partido y los invitamos a que todos TOMEMOS PARTIDO.

¿cómo lo hacemos?: Trabajando en un objetivo común

PRIMERO: Construyendo un ESTADO EFICIENTE, CATALIZADOR, EMPODERADOR, FACILITADOR e INTEGRADOR y con capacidad de ANTICIPARSE, ADAPTARSE y REACCIONAR ante los cambios vertiginosos que plantea la agenda global.

Un Estado en donde se respete el principio sobre el cual gravita el régimen democrático, que es la SEPARACIÓN e INDEPENDENCIA de los PODERES, para que el correcto ejercicio de las actuaciones públicas se convierta en garante de INSTITUCIONALIDAD, de SEGURIDAD JURÍDICA y de validación del sistema de pesos y contrapesos.

SEGUNDO: Trabajando en lo que hemos denominado la INNOVACIÓN INTEGRAL y SOCIAL como las vías para lograr una disposición psíquica y cultural hacia la práctica de la virtud, teniendo una relación armónica con el entorno.

TERCERO: Entendiendo que La INNOVACIÓN debe inspirarse, ante todo, en la EQUIDAD y en una economía competitiva y del conocimiento basadas en una gestión racional de los recursos naturales y en la armonización de los ciclos tecnológicos con los ciclos biológicos. No puede ser sólo moda, paradigma cultural, cliché, simplificación de procesos, automatización, ventas, margen operativo o incremento de utilidades. Debe crear valor para la sociedad asegurando un desarrollo ecológicamente sostenible, tanto en la vida útil como en la vida inútil del producto o de la tecnología.

Además, es importante reconocer, que no se puede INNOVAR deshumanizando, ni innovar para enmascarar el culto enfermizo al consumismo, ni para estimular el ansia frenética por la novedad porque se alimenta una falsa conciencia de lo que es el progreso y el bienestar. Tampoco se puede seguir innovando convirtiendo el ciclo tecnológico en ciclo ecológicamente inviable por todos los residuos, basura o materiales altamente contaminantes que destruyen ecosistemas completos e impactan la biodiversidad.

CUARTO: Introduciendo la INNOVACIÓN SOCIAL y la ANALÍTICA PREDICTIVA, como herramientas para la definición de prioridades y de vocaciones, lo que nos permitirá construir una nueva JURISPRUDENCIA SOCIAL y una jerarquía de valores, cambiando la actual PERCEPCIÓN y las métricas que se imponen en la sociedad al momento de evaluar lo que es el ÉXITO y el FRACASO.

QUINTO: Aceptando que la génesis de una VOCACIÓN consta de muchos momentos y que ya estamos en una fase de definiciones que no admite pausas ni dilaciones, por lo que debemos reconocer la importancia de ser autocríticos y de fomentar una cultura propicia para la generación de conocimiento RELEVANTE y construcción de Capital social.

Hay que abrir la mente para tener una visión más orgánica y flexible del mundo, mayor sentido de anticipación y mejor capacidad diagnóstica intuitiva porque las estructuras cognitivas y valorativas del mundo, de las regiones, de los consumidores y de los receptores de información, están cambiando permanentemente.

Tenemos una enorme riqueza en ACTIVOS ambientales y muchos recursos bióticos en nuestros macrosistemas nacionales que nos permitirán considerar nuevos modelos alternativos de desarrollo sostenible y ser pioneros de paradigmas.

“Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez y hay individuos a quienes, la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados ni de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal. Hacen el papel del tonto. En realidad, algunos sobresalen y hacen el tonto cabal y perfecto. Naturalmente, son los últimos en saberlo, y uno se resiste a ponerlo sobre aviso, pues la ignorancia de la estupidez equivale a la bienaventuranza”, lo dice Richard Armou.

La estupidez empieza a ser más notoria entre más importante sea quien la usa como herramienta y se agrava cuando es funcionario público, pues ahí si cada paso que da queda registrado de mil maneras y entonces se puede saber quién y cómo hizo el ridículo.

Hemos traído a colación esta cita pues estamos sorprendidos del tinglado publicitario y político que montaron en torno a las vacunas del Covid que, en proporción ridículamente mínima, llegaron al país la semana pasada.

Causa vergüenza ajena ver como funcionarios públicos de todos los niveles se prestaron para montar un show que no tiene otra razón de ser diferente a la de mostrarse como héroes haciendo el papel de bufones.

Fuimos testigos televidentes de la llegada del contenedor con las primeras dosis recibidas en el aeropuerto como si fueran reinas de belleza, con banderas, discursos y procesiones como si esa fuera la solución a todas las amenazas de la pandemia.

Aquí debe decirse que esa no fue una hazaña del gobierno de turno; era la obligación constitucional que juraron cumplir cuando se posesionaron; solo que entre nosotros un gobernante que hace lo que está obligado a hacer se le considera héroe nacional, cuando solamente se trata del ordinario cumplimiento del deber.

Nos preguntamos: es que no cuentan con asesores que les indiquen el tamaño del ridículo que hicieron y que es hoy burla de muchos colombianos que piensan que el cumplir con el mandato no es un acto patriótico sino una obligación administrativa adquirida.

Definitivamente pan y circo, solo que entre nosotros es más el circo que el pan.

Si recibe una inyección de ARNm de Covid, ahora es una persona «capaz de Covid» (acaba de inventar el término) … no fue vacunado contra Covid — técnicamente, no fue vacunado. No es una vacuna. Es una terapia de ARNm, originalmente creada para el cáncer. Y se usa ampliamente en otros entornos clínicos. Y puede resultar muy eficaz. Sin embargo, la palabra «vacuna» es más fuerte cuando se intenta introducirla en la agenda de salud pública. No soy quisquilloso con las palabras, pero para aquellos de ustedes que no quieren / necesitan ser «vacunados» (por una enfermedad que no tienen), esto es para hacerles pensar que tal vez tengan razón.

No todo lo que se esparce es un Virus. [1] En diciembre metieron 300 nuevas antenas 5G en Alemania.  600+ en Francia. ¡En Italia metieron 650 nuevas! Y así. Es impresionante cómo se mueven de rápido.

Les digo una cosa: Si no existiera esta pandemita, estaríamos protestando duro y pareja. Yo considero que estas frecuencias 5G son invasión del espacio personal y tenemos que levantar la voz. Pero como no va a pasar nada, si alguien de ustedes se va a perder del mapa avísenme, doy primeros auxilios y sé algo de carnicería y fermentación incluyendo guarapos y bebidas alcohólicas por si hay apocalipsis con chance de unas horitas de fiesta, yo organizo el catering.

Es la mezcla de carbohidratos y aceites vegetales la que ha creado un estado nutricional decadente y nuestra tendencia a enfermar.  Técnicamente el aceite vegetal es la grasa que se extrae de semillas oleaginosas (de la soya, el girasol, el maíz, la canola o la oleína del fruto de la palma- no confundir con el aceite saturado de su semilla llamado palmiste), que científicamente se conoce como grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados Omega-6.

El mensaje reciente de alimentarse lo más “integral” posible, (consumir productos elaborados con trigo integral), o comer quinua en vez de arroz blanco, o incrementar el consumo de fibra en el hogar, de frutas y verduras, le ha echado más leña al fuego: siguen siendo carbohidratos, o sea azúcar, disfrazados de integral. O como digo yo cuando estoy de mal genio: comida de pájaro.

Y es que para librarnos de las tres condiciones que dirigen nuestras tendencias a enfermar – la inflamación, la hiperinsulinemia, y la permeabilidad intestinal – habría que poner restricciones para que los hogares, la gastronomía y el comercio no abusen de la grasa poliinsaturada de las semillas modernas y disminuir drásticamente la oferta de alimentos y platos ricos en carbohidratos y azúcares.

Esta elección humana colectiva también nos liberaría de ser cómplices de una agricultura que es cruel para los ecosistemas, pues cada vez que compramos productos de bizcochería, alimentos instantáneos, bebidas, salsas elaboradas industrialmente, refrigerios, aceites vegetales para uso en cocina, comidas vegetarianas procesadas, y en general cualquier alimento integral o procesado que contiene ya sea trigo, maíz, arroz, avena, o soya, estamos apoyando unos métodos de producción agrícola que no promueven la fertilidad del suelo, todo lo contrario, lo destruye. La agricultura orgánica, para sorpresa de muchos, tampoco es capaz de fijar y regenerar en el tiempo la riqueza de nutrientes en el suelo. Orgánico no es sinónimo de sostenible.

Solo cuando el método de producción sigue una metodología regenerativa, triunfamos.  El consumo de productos de origen animal, de carne, grasa y tejido conectivo de la cola a la nariz de animales que han sido criados de una manera regenerativa, al aire libre, nos garantiza un gran paquete nutricional que provee calorías con densidad de nutrientes sin generar inflamación y picos de glucosa en sangre. No enfermamos.

¿De qué depende entonces que se rompa el círculo enfermizo de producir granos para el engorde de animales en confinamiento y para la fabricación de alimentos procesados para los cuales no hemos sido diseñados?  Pues de vencer nuestro miedo a la grasa saturada y al colesterol de los alimentos del campo de origen animal y darle prioridad a la carne pero de cola a nariz. No solo la carne de músculo. Depende en pocas palabras, de pasarnos a una nutrición ancestro-moderna, sin esperar a que llegue un replanteamiento por parte de los médicos en el consumo de la grasa saturada y del colesterol de la carne y las vísceras. No nos van a decir «estábamos equivocados, lo sentimos». Para las personas al mando, es inconcebible desmontar todo un sistema basado en farmacéuticas, patentes, lobby político, corrupción, degeneración física colectiva (y así, en círculo).  No esperemos a que nos presenten un nuevo dibujito dictándonos ahora una nueva dieta, o a que le hagan un marketing a la carne para entonces empezar nosotros a hacer los cambios necesarios para recuperar nuestro derecho de nacimiento a la SALUD eterna y a virar nuestro consumo y poner nuestro dinero en manos de quienes producen alimentos nutritivos y cuidan el planeta: el campesino y el ganadero de tradición. (Entiéndase «de tradición» el pequeño productor que emplea sistemas silvopastoriles regenerativos, que imitan a los movimientos de las grandes manadas ancestrales).

Por eso es que promuevo una dieta basada en animales que en si es una dieta ALTA EN GRASAS, pero Antiinflamatoria, además de deliciosa y muy densa en nutrientes.

Trabajemos juntos

¿No te alcanza el dinero para comprar la mantequilla u otras grasas saturadas, solo la carne? 1. Compra una carne con grasa. Y 2. prepara arroz blanco sin aceite para acompañar tu carne. El arroz, si te excedes, se convierte en grasa saturada, que el cuerpo usará como combustible o ladrillo de construcción. El secreto de los asiáticos es el arroz blanco, pero porque es (era) su fuente de grasa saturada (energía y tejidos). El arroz blanco no contiene nutrientes, pero tampoco anti nutrientes.

El arroz no tiene vitamina A ni D, ni K2, ni los minerales de la mantequilla, pero es una solución temporal a las necesidades del cuerpo (de obtener energía y/o grasa saturada). Y si acompaña a una proteína que es rica en esos nutrientes, no hay tacha…  En ese plato, las hortalizas serían un plus.

Pero no por comer hierbas de la azotea nuestros nativos se mantuvieron fuertes por 5 siglos. La dieta colombiana primitiva, antes de que se instauraran las tiendas del comercio moderno era básicamente carne y arroz, o carne y papa, o carne y yuca, o carne con carne. Divino, en su simpleza. Por fortuna, muchas veces en el patio de la casa había un cerdo, y esa grasa podía abastecer al hogar por meses. De la vaca también se obtenía el sebo, al igual que del carnero, del cordero y de la cabra. Grasas de cocina ancestral. Con «Carne» me refiero a músculo, visceras, huesos, cartilago. Todo el animal.

La aversión cultural a las grasas -iniciada en los años sesenta- ha sido un error monumental. En ningún otro momento de la historia de la Humanidad hemos tenido los niveles de obesidad, diabetes, infartos y cáncer que ahora tenemos. La sustitución de las grasas saturadas por aceites oxidables y carbohidratos simples, ha creado una epidemia global de las mismas patologías que se quería prevenir.  El miedo provenía del concepto falso de que comer grasas saturadas genera infartos. Nada podría ser más erróneo.

La causa primaria de la aterosclerosis es el deterioro del endotelio vascular debido a la mala calidad del colágeno, NO EL CONSUMO DE GRASAS SATURADAS con la dieta.

Por otra parte, un experimento dietético fácilmente replicable prueba que una dieta cuyas calorías provienen de las grasas, pero que a la vez es carente de carbohidratos, no solo no incrementa la enfermedad cardiovascular, sino que causa más pérdida de peso que las dietas bajas en grasa (low fat). Es sorprendente el hecho de que dos dietas isocalóricas (conteniendo la misma cantidad de calorías), pero basada una en grasa saturada y otra en azúcares, tienen efectos radicalmente diferentes en el organismo. Es decir, son isocalóricas, pero no isometabólicas. Suprimir las grasas saturadas no reduce la obesidad, y no impacta positivamente la salud cardiovascular.

Desde el punto de vista estrictamente antropológico, la hipótesis de la dieta paleolítica –abundante en grasa saturada- tiene perfecto sentido. Es claro además que las dietas tradicionales han sido puestas a prueba a lo largo de muchas generaciones, a diferencia de las modas dietéticas modernas. La demonización de la grasa de cerdo (lard), la manteca y otras grasas animales, comenzó con la interpretación incorrecta de algunas observaciones epidemiológicas en la década del cincuenta, seguidas de inmediato por una intensa propaganda de la industria del aceite. Tras décadas de alimentación errónea, y de una interminable sucesión de teorías en conflicto, el impacto de la lipofobia en la salud pública puede verse claramente.

[1] https://www.speedtest.net/ookla-5g-map

Autor: Dr. Roberto Carlos Caro Navarro