El director del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas –dicen que de Embustes–, DANE, le reveló al periodista Juan Diego Alvira en Caracol Tv, mientras sustentaba los «asombrosos» datos de la inflación de enero pasado, que “En el ejercicio que estamos presentando… estamos utilizando la tasa de cambio de mercado… entonces uno puede decir que una persona de clase media se está ganando al día entre $15.000 y $75.000, es decir, entre $450.000 y $2.250.000”. Si tenemos en cuenta que el salario mínimo es el dinero que recibe un trabajador, por la venta de su mano de obra, el cual debe ser suficiente para satisfacer sus necesidades básicas o vitales, para el gobierno de «Uriduque» ya es de clase media quien se gana el 54,34 % de ese salario mínimo, sin importarle que no cubra las mínimas necesidades para subsistir. Fue natural la reacción en cadena en las redes sociales. De seguro al «gomelo» director del Dane se le explotó el celular en las manos. Convertido en dólares, el salario mínimo colombiano, al cambio de la tasa representativa del mercado de febrero 11 de 2019, equivale a 265,84 dólares, ocupando la decimotercera posición en América Latina, superando solo a Honduras, El Salvador, República Dominicana, Nicaragua, Haití, Cuba y Venezuela. El salario mínimo más alto se paga en Uruguay con 460 dólares y Ecuador, Guatemala, Paraguay, Panamá, Bolivia y Perú, que hace treinta años eran superados por los colombianos, hoy tienen mejores ingresos que estos; esta es una demostración palpable de que la profundización del modelo de mercado en Colombia, entre cuyos ejes está la famosa política de flexibilización laboral, que eufemísticamente encubre la pauperización de la mano de obra en beneficio de las transnacionales, le ha quitado la capacidad adquisitiva a la inmensa mayoría de nuestra población.

En un análisis simplista, el DANE supone que en cada hogar trabajan 4 personas, generando los ingresos para ser clase media; con la privatización de los derechos fundamentales, los trabajadores ganan si acaso para pagar: vivienda ($500 mil), servicios públicos ($400 mil), educación ($300 mil) y el resto para comida y otros gastos necesarios, por lo que su presupuesto solo alcanza para la subsistencia y no daría para inversiones, ahorro o para darse los pequeños lujos característicos de la clase media. Otro hecho es que en todos los hogares no hay 4 integrantes en condición de laborar, pues el DANE reveló que el censo 2018 arrojó que «el total de viviendas, los hogares censados en viviendas particulares, y la cantidad de personas por hogar, es de 12 millones, 13 millones y 3,1, respectivamente»; este último indicador refleja cómo han bajado los integrantes de los hogares, con el agravante de que el censo habla del envejecimiento de la población; pero hay otras variables que atentan contra la tesis de «Uriduque», tales como la escasa oferta de trabajo, la informalidad y el bajo crecimiento de la economía, que lleva varios años en estancamiento. El hecho de que ya todos los colombianos son de clase media solo es posible por la estrategia de «UriDuque» de cambiar las variables con las que calcula los indicadores económicos y sociales. ¡Es una manipulación miserable!

Coletilla: Tola y Maruja: «Pa su visita a Donal Tron, Tola y yo le tejimos al presidente Duque dos rodilleras en croché, ¡divinas!» ¡genial!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias