En la ciudad de las maravillas y corrupción aparece nuevamente millares de peces muertos al interior del caño de chambacu, en todo el frente de la construcción que se viene realizando en la Serrezuela, que según la Alcaldía, el problema se debe, de un lado, a la baja en los niveles de oxígeno como consecuencia de las lluvias recientes que reducen la salinidad y, del otro, a la concentración de desechos orgánicos, que se concentra en el lecho y desprende gases como metano, entre otros, lo que produce la muerte de los peces; pero lo que no se ha dicho es que presuntamente el causante directo de esta grave contaminación en ese cuerpo de agua es la obra que se realiza en ese sector donde todas las tardes y ante la mirada de los transeúntes vierten a través de una tubería un líquido blanco al caño, que seguramente es el protagonista de este asesinato al medio ambiente.

Lo sorprendente de este caso es como y porque las obras en ese sector avanzaran hasta casi la culminación, cuando el Ministerio de Cultura emitió un comunicado asegurando que las obras en La Serrezuela quedaban suspendidas, sin embargo los trabajos continúan y ante las miradas de todo el mundo y sin que las autoridades ambientales de Cartagena abran las investigaciones que el caso amerita, perpetúan desechos a través de una tubería todos los materiales tóxicos al cuerpo de agua de chambacu. La pregunta que surge en una ciudad pronosticada lamentablemente con un alto grado de corrupción, como es posible que el Ministerio de Cultura, a través de un jurídico del área de Patrimonio, respondió que se notificó a la promotora del pliego de cargos y de la suspensión de la obra al alcalde del momento Sergio Londoño Zurek, y este NO hizo efectiva la medida cautelar a través de Control Urbano o el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC).

Como si lo anterior fuese poco, la Contraloría General todos los años emite una función de advertencia por la “continuidad de los factores de amenaza y vulnerabilidad” que están contaminando la bahía de Cartagena y advierten a las autoridades competentes que deben tomar las medidas preventivas para evitar la degradación “irreversible de un ecosistema vulnerable como lo es la bahía”, a todas estas y con tantos cambios de alcaldes por la corrupción existente, nos preguntamos qué investigaciones al día de hoy de esas advertencias ha entregado las autoridades ambientales de la ciudad, para evitar la contaminación anual. Ah! Pero que más se puede pedir en un país donde un Ministro de Agricultura subsidia a los más ricos, el de Hacienda se enriquece con contratos leoninos, Un fiscal general participa en coimas, un fiscal anticorrupción preso por corrupto, ex congresistas presos por parapolítica y actos de corrupción, Concejales detenidos por leer libros, exalcalde próximo a la libertad porque no cometió delito, etc. País del sagrado Corazón de Jesús, que olvidamos las cosas rápidamente.

La contaminación se ha concentrado en la bahía de Cartagena y la Ciénaga de la Virgen debido a las actividades agrícolas a su alrededor, el aporte de aguas del río Magdalena y la presencia de agroquímicos en el sector industrial.

Hay una desarticulación e incoherencia de las entidades que conforman el Sistema Nacional Ambiental (SINA) con las autoridades portuarias, marítimas y territoriales para definir la real situación de la bahía. Esto, porque según el organismo, se siguen dando los permisos de vertimiento, aprovechamiento forestal, otorgando licencias ambientales y de construcción pese a los daños en el ecosistema.

Aunque todavía no se ha determinado el daño ambiental que se ha generado en la bahía y que no tiene vuelta atrás, lo peor de toda esta coyuntura es la indiferencia general de todos los cartageneros, funcionarios, entidades ambientales y las mismas empresas generadoras del daño. Si el Jefe Seattle, de la tribu Suwamish viviera en este tiempo habría muerto de pena al ver a su preciosa madre naturaleza sucumbir ante manos agrestes y codiciosas, no olvidemos sus sabias palabras apocalípticas que hoy se están cumpliendo “La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia”. Al existir Mortandad de peces por contaminación en el cuerpo de agua.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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