William Hannah, de 68 años, había sido ingresado de urgencia en el hospital de Salford (condado del Gran Mánchester, Reino Unido) tras ser atropellado por un automóvil. Allí los médicos le diagnosticaron serias lesiones, incluido daño cerebral y múltiples fracturas.

El hombre fue transferido a la unidad de cuidados intensivos y conectado a un ventilador pulmonar luego de que su estado de salud comenzara a deteriorarse a causa de una infección pulmonar.

A raíz de esta complicación, los médicos le prescribieron una broncoscopia el cual es un procedimiento que requiere de la introducción de una sonda en las vías respiratorias y solicitaron a una de las enfermeras que preparara al paciente limpiándole los pulmones con una solución salina.

Sin embargo, un error en el etiquetado de diferentes líquidos derivó en que el personal médico confundiera la solución salina con un detergente utilizado para esterilizar equipamiento médico e introdujera una mixtura de esa última sustancia en los pulmones del paciente. Como resultado, el estado de Hannah se continuó deteriorando en hasta que el hombre falleció a causa de sepsis y colapso cardiovascular.

Las autoridades del centro sanitario de Salford realizaron una investigación interna y detectaron que el fatal desenlace fue causado por una serie de factores humanos, incluidas distracciones durante tareas críticamente importantes para la vida, así como falta de comunicación y de entrenamiento del personal.

El personal sanitario del hospital británico ofreció “sus más profundas condolencias” a los familiares del fallecido anunciando, además, la introducción de medidas de precaución para evitar un suceso similar en el futuro. Aunque el hecho ocurrió en septiembre del año pasado, el caso trascendió recientemente, tras una investigación por el caso donde solicitaron un peritaje toxicológico, cuyos resultados serán presentados ante las autoridades judiciales en febrero de 2019.