“Estar en la piña” es una expresión popular que ha sido acuñada para indicar que una persona hace parte de un círculo o rosca, en la cual se obtienen diferentes favores o beneficios; pues bien, los políticos tradicionales tienen la concepción de que es imposible su accionar si no se encuentran en “la piña”, que con el tiempo, por obra y gracia del gobierno del presidente Santos, derivó en “la mermelada”. Entonces, según esta tesis, toca “estar en la piña”, con buena mermelada, para poder ser un político de alta alcurnia. Hay momentos en la vida en los que las personas, por muchos motivos, se vuelven francas y dicen cosas en las cuales aceptan sus pecados, así no haya de su parte una intención de contrición. Le sucedió al actual concejal de Cartagena, Rafael Meza, quien en declaraciones para los medios de comunicación locales expresó: “De los tantos candidatos que hoy están aspirando (a la alcaldía de Cartagena), cinco fueron concejales; ellos saben que hay que trabajar articulados con la Alcaldía y el Concejo… el Gobierno y el Concejo, para que estos proyectos puedan fluir sin ningún inconveniente. Hoy lastimosamente todos aquellos que fueron concejales se olvidan, excepto el señor David Múnera, el único que yo no vi haciendo fila en el Ejecutivo, pero todos los demás que han pasado por el Concejo han tenido que pedir algún favor, de una u otra manera, alguna vez al alcalde que esté de turno”.

El concejal Rafael Meza retrata con estas declaraciones los graves vicios de la politiquería y el clientelismo. Esos favores son: la repartición de Órdenes de Prestación de Servicios, los contratos de asesorías, los contratos de infraestructura y la adjudicación de concesiones; es decir, la negociación y repartición del presupuesto de la ciudad, cuyo secuestro se vuelve un acto criminal, ya que se reparten los dineros hasta de programas tan necesarios para la población vulnerable –tal como denunció en su momento el periodista Edinson Lucio–, como lo sucedido con los programas de la niñez, en los que a un concejal de Cartagena lo apodaron “el medio huevo” porque antes de ser elegido dio la orden de que a los niños solo les sirvieran medio huevo en la ración de alimento, lo cual es, repito, absolutamente criminal.

Precisamente, una de las denuncias que hizo el candidato a la alcaldía de Cartagena, David Múnera, fue que la tardanza del presidente Santos para convocar las elecciones atípicas de Cartagena era una estrategia para utilizar el presupuesto de la ciudad en favor de la campaña de sus aliados de la Unidad Nacional, léase partido de la U y una casa financista. Parece que las evidencias que salieron le darán la razón al doctor Múnera, ya que el auditor general, Carlos Hernán Rodríguez, reveló que en los veinte días anteriores al 27 de enero, cuando empezó a regir la Ley de Garantías, en Colombia se celebraron 127.643 contratos por $3,31 billones, lo que es un 143% más frente al mismo periodo del año pasado. El auditor general afirmó: “en un periodo muerto se contratan directamente más de $3 billones; 9 de cada 10 contratos se adjudicaron de forma directa. Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla lideraron las estadísticas” Y atérrense: “Cartagena fue la segunda con más contratos: 6.819 por la suma de 206.651 millones de pesos”. Dice el campesino: ¡Algo hay en el canto de la cabuya! Fiscales: investiguen, investiguen.

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias