La brisa de la mañana humedece las calles de la ciudad, un frio tímido me abraza mientras espero el autobús, tengo una alegría sentida, observar desde la ventanilla el cielo con nubes de blanco algodón me hace sentir una sensación profunda de GRATITUD, mientras voy por la ruta medito en lo transitoria que puede ser la vida y por supuesto esos momentos de felicidad. entonces dialogo conmigo misma, valorando profundamente el sentirme viva, respirar oxígeno gratuito, y la libertad de mis pasos en esta tierra que me abre espacio para volar o rendirme, y por supuesto que vuelo, con una imaginación que me prodiga la capacidad de ver con los ojos del corazón.

Los árboles aún duermen con frío, lo veo en sus ramas y hojas inclinadas hacia la tierra, cuánto cuidado hay en cada pincelada del universo, sin duda que todo fue creado con sumo cuidado, talento y amor.

Los árboles desfilan ante mis ojos, verdes follajes con florecillas multicolores hacen más hermosa la visión, mientras dentro de mi diálogo con Dios.

Ya aparecen pinceladas azules en el cielo y el autobús ha recorrido cientos de kilómetros y me doy cuenta que el mismo paisaje desfila ante mis ojos, se respira vida y paz desde la profundidad del universo, y logro trenzar las emociones desde mi universo interior.

Imposible creer que a miles de kilómetros de distancia esa Paz no tiene un nido en el corazón de esos seres que cada día viven en la constante amenaza de una guerra que a durado más de 70 años, imposible aceptar que cientos de niños mueren de hambre, que cientos de personas no tienen hogar, imposible aceptar que en este siglo se persigue a los seres humanos como una fiera hambrienta tras su presa.

¿Es posible tanta maldad en el corazón de un Ser humano creado por un Dios que todo lo hizo hermoso y perfecto? Pues así es, apostamos por la humanización, creemos que no es utopía, sin embargo, hay un sentimiento de desesperación e impotencia ante la injusticia, ante un sistema que no admite corrección, ante el atropello a los derechos humanos, a la vida y a la PAZ.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta