El 27 del pasado mes de mayo se cumplieron los comicios para elegir al presidente de Colombia, en una campaña que dejó al descubierto las mismas falencias en el sistema electoral, y que el gobierno nacional se resiste a cumplir con la Ley, que demanda la automatización de toda la operatividad electoral para evitar su manipulación, así como la total implementación de la identificación biométrica. De la misma forma, se ratificó el papel de los grupos económicos, a través de sus grandes medios de comunicación, empleándose a fondo para mantener el modelo neoliberal, que les entrega grandes gabelas y concentra sus riquezas, en contra de una inmensa mayoría empobrecida.

Con participación récord desde 1974 del 53,38%, que equivale a 19.636.714 votos de un total de 36.783.714 habilitados, Iván Duque, del Centro Democrático, ganó con 7.569.693, el 20,57% del censo electoral, y disputará la segunda vuelta presidencial contra Gustavo Petro, de Colombia Humana, que con 4.851.254 votos, saca el 13,18% de los habilitados. El gran fenómeno fue la Coalición Colombia, con Sergio Fajardo, con 4.589.696 votos, un 12,47% del censo. Las decepciones fueron Germán Vargas Lleras con 1.407.840 y el liberal Humberto de la Calle con 399.180 votos, a quienes les fallaron las maquinarias. En Bolívar, con una abstención del 58,81%, ganó Duque con 256.732 votos, seguido por Gustavo Petro (242.378 votos) y Sergio Fajardo (55.468 votos). En Cartagena, con abstención del 59.38%, ganó Petro con 137.375 votos, seguido de Duque (101.799 votos) y Fajardo (41.040 votos). Si a nivel nacional la abstención fue del 46,62%, las de Bolívar y Cartagena se ubican cerca de 13 puntos porcentuales por encima; se podría interpretar como falta de estímulo del “engrase” de esas maquinarias a los electores. La segunda vuelta es el 17 de junio.

La segunda vuelta entre Duque y Petro estaba cantada, puesto que atinaron estratégicamente a hacer la consulta del pasado 11 de marzo, la cual los mantuvo con alta exposición mediática, perjudicando ostensiblemente a Sergio Fajardo, quien fue escogido como candidato de consenso por la Coalición Colombia –de los partidos Polo Democrático Alternativo, Alianza Verde y Compromiso Ciudadano–, que lo llevó a tratar de hacer una remontada que por muy escaso margen casi consigue: perdió con Petro por 261.558 votos, que equivalen a tan solo un 1,35%. Es indiscutible que la Coalición Colombia se constituyó en el fenómeno electoral, puesto que hizo una campaña caminando las calles del país, de casa en casa, con un exiguo presupuesto en comparación con lo gastado por Petro, Duque y Vargas Lleras, no dieron ni cinco centavos para alquiler de carros y menos entregaron algún emolumento que significara corromper al elector. El encanto de la Coalición Colombia, además de su candidato, es su programa, en donde no solo se destaca la lucha contra la corrupción y poner la educación en el primer nivel, sino el cambio de modelo económico, que implica la revisión de tratados y políticas que tienen a Colombia sujeta a los designios de Estados Unidos y su banca multilateral. Lo dijo Sergio Fajardo: “La Coalición Colombia sigue viva. Tenemos que cuidar a Colombia de los extremos, para darle la oportunidad a la inteligencia. Esta es la fuerza de la esperanza, que sigue impulsando la serenidad para conducir a nuestro país”. ¡A cuidar esta criatura que será víctima del asedio!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias


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