Va por todo y cumple. Atlético Nacional se tomó en serio esta final de Copa Colombia y con su equipo titular le dio un repaso a Junior en Barranquilla. Lo sometió en El Metropolitano con su medio campo y ataque explosivo que lo acercó al área hasta con cinco jugadores.

Compromiso, velocidad y toque sostuvieron la idea de Reinaldo Rueda. La recuperación se la repartieron entre los volantes y delanteros aún en campo rival. Aunque llegó con la ventaja en la serie, descartó la especulación con un plan de juego con Miguel Borja, Orlando Berrío y Andrés Ibargüen en responsabilidades de tapar la salida del local.

Con la pelota bajo control lo demás fue pase y dominio por el centro y los costados. Como si fuera un media punta, Borja pasó sin marca dos veces por el medio, sólo que definió mal mano a mano con Sebastián Viera.

El 1-0 fue la mejor expresión de funcionamiento colectivo de este campeón. Ibargüen recuperó en la mitad de la cancha e inició por la izquierda una sucesión de toques entre Macnelly y Berrío que finalizó en el segundo palo con un leve toque debajo del arco.

En el segundo tiempo Junior que perdió a Iván Vélez y James Sánchez por lesión, se apuró pero chocó con Alexis Henríquez. El capitán impuso la ley de salir con juego corto y hubo sofocones que no alcanzaron para empatar la serie. La más clara para descontar fue de Edison Toloza con un derechazo que apenas se fue arriba del travesaño. Elkin Blanco entró a los 75’ por Ibargüen para reforzar el medio desgastado por la dinámica que tuvo en la final.

Nacional ganó su tercer título del año. A la Superliga, la Libertadores le suma esta Copa local que lo encuentra en un gran momento frente a otra tripleta de desafíos: la semifinal de vuelta ante Cerro Porteño de la Copa Sudamericana, los playoffs de la Liga Águila y el Mundial de Clubes. Lo quiere todo.