Este pasado 18 de julio (2018), Nelson Rolihlahla Mandela cumplió un centenario de su natalicio. Nació el 18 de julio de 1918, en Mvezo el Cabo Unión Sudafricana; y falleció la noche del 5 de diciembre del 2013 en Johannesburgo (República de Sudáfrica). Fue presidente de Sudáfrica del 10 de mayo de 1994 al 14 de junio de 1999. ‘Sus críticos le acusaron de ser un comunista y terrorista, pese a que se ganó el apoyo de la comunidad internacional, por su activismo lo que le hizo acreedor a más de 250 premios a todos los niveles, entre lo que destaca el premio Nobel de la Paz de 1993′.

Pocos hombres han cambiado el mundo de la historia, como lo hizo Nelson Mandela un luchador incansable que, pese a vivir 27 años en la cárcel, logró derrotar al régimen. Vivir casi tres décadas en el presidio, sólo pensar en ello me inundo de añoranza, Mandela nos demostró que podemos vencer cualquier óbice, que nos encontremos en nuestro camino, sus vivencias en ese lugar fueron muy difíciles, pero nunca claudicó y siguió luchando, su triunfo fue de gloria y adorna la historia universal, ‘integridad, humildad y lucha fueron las claves de Madiba para ser elevado a la categoría de héroe’.

Mientras estuvo en la cárcel Mandela estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado, de licenciado en derecho. Mandela como prisionero del grupo más bajo de la clasificación, sólo tenían permitido recibir una visita y una carta cada seis meses. Escribía en las noches y dormía durante el día, después de cumplir su jornada de trabajo forzados, picando piedra en la cantera de caliza. El 18 de julio de 1975 Nelson Mandela decidió celebrar su cumpleaños número 57, al calor de un pedazo de pan y una taza de café, privilegio obtenido después de 12 años de maltratos y atropellos en la prisión de Robben Insland, en Sudáfrica.

‘La celda es el lugar idóneo para conocerte a ti mismo, da la oportunidad de meditar y evolucionar espiritualmente’, dejó escrito Madiba en unos de sus archivos más privados. ‘Yo era joven agresivo y arrogante. Mis 27 años de cárcel me hicieron comprender lo importante que es la tolerancia. Que no hay tiempo para la amargura, sino para la acción’.
Nelson Mandela es un ejemplo para todos, idealmente para los políticos, si el hubiese sido de pensamiento como muchos dictadores de algunas naciones seguramente hubiese muerto estando en el poder. Obsesionarse por dinero y poder es ganar incontables enemistades, es vivir en el mundo máximo cínico, el desarrollo universal de un país es que permanezca siempre en la democracia, si un gobierno rige dos periodos consecutivos, el pueblo vive en absoluta desgracia.

La vida es de cambio siempre, sin cambio no hay diferencia ni progreso y por eso, para el bien de todos en cada período, el personal de la presidencia debe ser cambiado, sin continúa el mismo gabinete en el poder más daño le causa a la población, si el año fuera de una sola estación, nadie existiera, sería imposible la producción de alimentos, si todos los días te sirven un platillo que sólo lleve arroz, frijoles o pollo, aburre rápidamente y haces lo imposible para buscar mejor alimento, así es con un gobierno que quiera reinar para siempre, el pueblo vive indignado en cada segundo que respire.

Prácticamente el que logra la oportunidad de ser presidente, no se preocupa por el desarrollo, económico, cultural y académico del pueblo, fielmente se ocupa del aumento de sus finanzas, les dejo dos célebres frases de Madiba. ‘La educación es el arma más poderosa, para cambiar el mundo’. Un pueblo donde no hay verdaderos intelectuales, es una Patria que brilla en ignorancia, Nelson Mandela el orgullo mundial, nos dice. ‘Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades’. Que bello fuera que los gobiernos de todos los países aplicarán, diariamente estas citas de divino contenido.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin