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Desde el 2003 cuando fue cerrado el Hospital Universitario del Caribe, se fue con el recordado nosocomio la Unidad de Quemados que se fundó en 1986.

El Periódico El Sol habló con Manuela Berrocal, médico especialista en cirugía plástica estética y reconstructiva, y quien fue una de las fundadoras de la Unidad de Quemados en el extinto HUC, quien recordó la tarea que se cumplía en favor de los pacientes quemados en el séptimo piso de ese edificio.

Para la doctora Berrocal esta es una problemática que abarca todos los sectores sociales: “es un tema de salud pública, incluso en países desarrollados, es una enfermedad de alto costo, atender a un gran quemado cuesta lo mismo que la Unidad de Cuidados Intensivos”.

Aseguró que “no existe ni una sola cama para atención especial de quemados en Cartagena; a nivel público o privado, sino en La Casa del Niño donde solo se utiliza para el manejo de paciente menor de edad quemado”.

Más programas de prevención

Su preocupación radica en que, en su mayoría la afección corresponde a factores relacionados con quemaduras en el hogar, caídas de agua hirviendo, accidentes en los que algunas madres cocinan con sus hijos entre brazos y uno de los casos más relevantes el de paciente con quemaduras por convulsión debido a una epilepsia.

“Tenemos un problema grave de salud pública y no me cansaré de repetirlo porque esto se puede prevenir con campañas educativas en las comunidades. Hoy no se hace ninguna campaña de prevención en Cartagena; incluso a los pacientes que ya se han expuesto a quemaduras muy graves con una calidad de vida que fue afectada dentro de su vulnerabilidad, de su pobreza”, afirmó la profesional de la salud.

Según una investigación adelantada por la doctora Berrocal y su equipo de trabajo, el 96% de personas que se queman en Cartagena son mujeres.


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