No nos vamos a callar

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Lo que aquí escribo es mi responsabilidad y de nadie más. No es del medio, es mi responsabilidad.

Como presidente de Periodistas Asociados de Bolívar, organización filial de la Federación Colombiana de Periodistas y de la Federación Internacional de Prensa y en representación de mis colegas, elevo la voz de rechazo por la vil amenaza a nuestro compañero Carlos Figueroa, director del portal Ideas Políticas, hace cerca de un mes y del atentado vil y cobarde a nuestro colega Edison Lucio Torres.

El panorama no es el mejor en Colombia, para el ejercicio periodístico, una labor que está al servicio de la sociedad y que tiene como deber informar, oportuna y verazmente el acontecer diario de un pueblo, de una nación.

Dios nos ampare. Es nuestro deber y seguiremos trabajando por los demás, por informar lo que muchos no quieren que se conozca.

Hoy se conocen muchos caso de corrupción en el país, gracias a esta hermosa profesión, que hace salir cayos a algunos, pero que al mismo tiempo revela la verdad que algunos quieren ocultar para que siga el atropello, el robo y la deshonra en el país.

No nos vamos a callar, pero nos vamos a cuidar y exigiremos a las autoridades que nos garanticen la seguridad para el ejercicio periodístico.

Ayer acompañamos a nuestro compañero Edinson Lucio a la regional de la Unidad Nacional de Protección y previo a la Fiscalía General de la Nación donde se presentó la denuncia y se dejó el precedente del atentado en su contra, que el ente investigador calificó como tentativa de homicidio.

Pedimos que se investigue y que se proteja esta profesión que le sirve a la sociedad.

Solicitamos al alcalde encargado de Cartagena, Sergio Londoño Zurek, que convoque a una mesa de seguridad con la presencia del gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, representantes de la Unidad Nacional de Protección, de la Fiscalía General de la Nación y de la Policía Metropolitana de Cartagena.

Este tema lo tenemos que discutir, llevarlo a la mesa con suma urgencia.
A nuestros lectores que creen en un poder divino y superior, pedimos sus oraciones por protección divina.

Nosotros somos mensajeros, ese es nuestro llamado, llevar la información, educar, orientar a nuestros oyentes, lectores y televidentes.

No nos confundan. Si los entes de control, los organismos de investigación y la ciudadanía dan a conocer una denuncia o proceso contra alguien o un hecho que atente contra el bien público lo informamos. Es nuestro deber.

No nos intimiden, no traten de callarnos. Cada día nacen más mensajeros y para ellos también hay un mensaje va este mensaje que por muchos años lo promulgó un gran maestro del periodismo en la Radio de Colombia, Juan Gossaín: “La verdad por encima de todo”.

No insistan, no nos vamos a callar. Nos acabamos cuando a todos nos corten la lengua y a todos nos corten los dedos.

Estamos en un país libre de expresión sustentado en su carta magna, en la Constitución Política Colombiana y pedimos el apoyo de todos los sectores y comunidad en general para que juntos defendamos el derecho a informar y a estar informados.