El chavismo llenó, a medias, una calle de Parque Carabobo, en el centro de la ciudad, en una marcha en la que supuestamente iban a entregar «13 millones de firmas» rechazando las sanciones que el presidente de los EEUU, Donald Trump, adoptó en contra de funcionarios chavistas ligados a la corrupción.

Entre las pocas personas que asistieron, Jesús Hernández, ciudadano que fue bajo la bandera del Partido Socialista Unido de Venezuela SA (Pdvsa), no sabía por qué estaba marchando, solo que como sus compañeros de partido lo hacían, él también iba.

Maryorie Torrealba aseguró que la crisis en Venezuela, que ha provocado el éxodo más grande en la historia de la región, «la causó Donald Trump con sus sanciones». A su juicio, los funcionarios corruptos que según estimaciones del Parlamento se han robado más de 400 mil millones de dólares no tienen nada que ver.

En el sitio habían dos tarimas, con música a todo volumen invitando a los venezolanos a marchar. Sin embargo, la afluencia era extraña. Ya no es el chavismo que podía llenar la avenida Bolívar en su totalidad, es un chavismo menguante, únicamente apoyado en la violencia y las armas.

Haciendo un recorrido pudimos observar algo bastante común en los círculos que formaban los partidarios del chavismo: parecía sobrar el alcohol. Botellas de anís vacías en el suelo, ron yendo de mano en mano.

MIGUEL DA SILVA

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