Hace unos 2,000 años, el Monte Vesubio entró en erupción y se quemó una biblioteca llena de pergaminos antiguos. Desde que los investigadores encontraron los textos – conocido como los papiros de Herculano – en el siglo XVIII, los científicos de todo el mundo han estado tratando de leerlos … sin mucho éxito. Pero puede que se haya vuelto un poco más fácil gracias a exploraciones de rayos X en el Laboratorio europeo de radiación Sincrotrón.

Pero demos un paso atrás un segundo, aquí está un breve resumen de lo que los papiros son y lo que los científicos creen que saben acerca de estos. De vuelta en el año 79 d.C., el Monte Vesubio entró en erupción y enterrado dos ciudades: Pompeya, la más famosa, y Herculano.

Dentro de la biblioteca en Herculano había un montón de rollos de papiro, frágiles y escritos a mano que los investigadores piensan es probable es que contengan obras de Filodemo de Gadara y Virgilio – dos muy influyentes maestros, filósofos y escritores. En 1752, los investigadores encontraron 1,800 de estos rollos carbonizados y laminados, momento desde el cual han tratando de revelar sus secretos. Tarea que ha demostrado ser particularmente difícil, ya que una fuerte brisa es suficiente para arruinarlos para siempre.

Ahora, según un informe de The Guardian, los investigadores de la Laboratorio europea de radiación Sincrotrón, que son capaces de producir un haz de rayos X “100 mil millones de veces más brillante que cualquier cosa usada en un hospital”, fueron capaces de observar el interior de los rollos carbonizados sin dañarlos.

Cuando el análisis se completó, el equipo encontró que los rollos fueron escritos con tinta metálica, un medio que los investigadores ni siquiera pensó existían atrás cuando se escribieron los papiros.

Aunque los investigadores todavía no han sido capaces de leer realmente algo dentro de los rollos, la comprensión de la forma en que fueron escritos permitirá diseñar mejores métodos para, eventualmente, descifrar el texto.

Sin embargo, los nuevos hallazgos, publicados en el diario PNAS, son en sí importantes para los historiadores y arqueólogos, ya que cambia completamente la forma en que pensaban que la gente escribía.

La nueva información significa que los investigadores pueden ser capaces de leer otros textos utilizando rayos X similares, lo que podría revelar muchos datos nuevos sobre el mundo antiguo. Un momento muy emocionante para los arqueólogos e historiadores, por decir lo menos.


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