Todos los tiempos se han caracterizado por tener grandes videntes, quizás anunciadores de futuros y malos agüeros.

En el siglo XVI, apareció Michel Notradame, más conocido como Nostradamus. Originariamente era un boticario de prestigio, pero ahora reconocido mundialmente como vidente y del cual se han realizado hasta varias películas.

En el siglo XX , destacó Baba Vanga, una mujer búlgara, que nación en el 1911 y murió en Sofía y que predijo acontecimientos tan importantes como el fin de la era soviética como bloque de gobierno, la muerte de Stalin, el accidente de Chernobyl, el incidente de la torres gemelas, el surgimiento de ISIS, etc…

Ahora tenemos vivo a Bill Gates que ya vaticinó esta pandemia en abril del 2015, en tiempos del Ébola cuando aseguró a los medios que la guerra contra virus desconocidos no había terminado: “Si algo ha de matar a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, probablemente será un virus muy infeccioso más que una guerra. No misiles, sino microbios”, aseguró antes de prever la llegada de un virus que no manifestara sus síntomas hasta pasados unos días, lo que complicaría evitar su transmisión.

Ya en septiembre de 2020, Gates adelantó que la primera vacuna en obtener la aprobación para ser aplicada sería la de Pfizer: “La única vacuna que, si todo sale bien, podría solicitar la licencia de uso de emergencia a finales de octubre sería Pfizer”. Una predicción que podría cumplirse perfectamente. Primero, la farmacéutica estadounidense se adelantó a las demás empresas en anunciar una elevada efectividad del fármaco (90% en un principio, 95% después) y, segundo, el diario The Telegraph ha informado de que Reino Unido podría dar la aprobación regulatoria para dicha vacuna esta semana, incluso antes de que Estados Unidos la autorice. Además, el consejero delegado de la empresa, Albert Bourla, ya confirmó en un foro que están “muy cerca de solicitar la autorización de emergencia”.

Por último, se ha atrevido incluso a predecir el final de la pandemia, que se sitúa en 2022, aunque antes de esa fecha comenzaremos a ver una mejora y podremos volver poco a poca la vieja normalidad en 2021: “Si las vacunas son efectivas, incluso con un nivel de vacunación del 60%, detendremos la propagación exponencial de la enfermedad. El próximo año detendremos el número de muertes y, en 2022, la pandemia se terminará”.

Reconociendo su gran prestigio, me niego a creer en sus dotes o dones adivinatorios. Si tal vez me incline más a un conocimiento más privilegiado de la realidad que se ha querido implantar.

Quizás me exprese mejor cuando diga CREA PRIMERO UN PROBLEMA CUANDO YA TENGAS LA SOLUCIÓN; LLEGADO ESE MOMENTO ES LA HORA DE EXPANDIR EL PROBLEMA.
Esto no deja de ser más que un cruel e inhumano experimento que no tengo muy claro por quien ha sido promovido, ni su verdadera finalidad, aunque me la temo.

Pero ya se sabe sin la fuerza de la prueba no puede sostenerse una acusación, o al menos, una presunta acusación. Si bien siempre han existido personas con ciertas dotes o bien con una capacidad excepcional de mente e inteligencia como es el caso del que estamos haciendo referencia; mentes privilegiadas que aparecen de vez en cuando, visionarios como en día apareció Leonardo da Vinci.

Me inclino a pensar que algunas mentes, escasas mentes juegan al cruel juego de la experimentación humana en la que unos pocos controlan a su antojo los millares de millones de vidas del resto del mundo.

¿Qué hacen los políticos? La verdad que sólo tienen dos alternativas, o bien son cómplices necesarios para dichas tropelías, lo cual me niego a aceptar; o simplemente unas marionetas, títeres privilegiados de ese macabro experimento que intentan solucionar según sus capacidades.

Lamentablemente muchas de esas capacidades se encuentran mermadas por la mediocridad, por una egolatría exacerbada y por un afán de protagonismo desmedido a la altura de un Nerón actualizado y revivido.

Sufrientes toda una sociedad civil que de una vez por todas tiene que despertar de este letargo y tomar las cartas en el asunto que le competan desde la democracia y desde la voz de la justicia, la libertad y la solidaridad.

Por: José Luis Ortiz