Nuestra memoria histórica y valores intangibles se nos van…

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jovenes

Las marcas que delinean su rostro, las palabras que de sus voces emanan, fieles enseñanzas de experiencias en vida recibidas.

Son ellos los libros no escritos que no hay que leer sino escuchar, para que sus legados no debamos olvidar.

Tiempos de pandemia y tiempos de irreparables pérdidas humanas donde se nos ha llevado el cúmulo de experiencia y conocimiento colectivo. Un inventario de profunda y sensible sabiduría que es un patrimonio intangible en nuestras modernas patrias.

Fuimos muchos los que crecimos bajo las orientaciones de esos señores y señoras que la vida les fue armando y otorgando paciencia, con el correr de los años mientras estos caminos iban transitando y sus experiencias acumulando. Cuántos de ellos fueron nuestros profesores en la primaria, la secundaria y la misma universidad, nos fueron nutriendo con su conocimiento sin mezquindad.

En su momento algunos no les apreciamos su esfuerzo, pero sabemos que fueron parte de nuestra formación estando siempre presentes en nuestra acción instándonos a mayores y mejores triunfos que solo con tesón, sacrificio, perseverancia y entrega se logran.

Con la pandemia vemos que esa memoria y fortaleza colectiva se marcha. Los principios de lealtad, honradez, sinceridad, honestidad y mantener siempre en alto el  principio de verdad se nos marcha.

Cuántos de ellos se decepcionaron al ver muchos de sus alumnos abrazados por la codicia, la avaricia, la traición y la corrupción.

Ellos que con tesón y mucho sacrificio forjaron sueños en patrias fecundas y empresas que emprendieron bajo muchas limitaciones y sacrificio. Ellos fueron artífices de desarrollo industrial en cada una de nuestras patrias que por ese hecho escritores e historiadores llamaron patrias fecundas de nuestra América.

Fueron también artistas, fueron soñadores e ilusionistas de sus propias utopías que muchas e incontables veces hacían realidad.

No podemos olvidar esas enseñanzas en valores morales y espirituales, no podemos edificar las cimientes de nuestras sociedades sobre los escombros del edificio que ellos construyeron. Construyeron historia y esa historia de fe y esperanza hay que seguir forjando para que los pilares modernos sean y crezcan con robustez y lealtad hacia ellos y esos valores.

Este escrito para ellos y un llamado a las generaciones más jóvenes de preservar esos principios que con fervor ellos fueron sembrando. Un llamado también para resguardar sus vidas pues su conocimiento y sabiduría es el libro que jamás ni nunca fue escrito.

Por: Msc.Julio García Ch.
Seudónimo: Leo Acosta/Sueño de luna/Juglar de sueño
Colaborador y locutor en Radio en línea Radio Satelitevisión y Americavisión