colibri

Una pequeña área de un poco más de 100 kilómetros cuadrados en los Andes ecuatorianos es el hábitat de una especie de colibrís recientemente descubierta. Su número no supera los 750 ejemplares y es posible que haya menos de 500.

Estas son las primeras conclusiones, tras más de un año de trabajos de campo en alta montaña organizado por el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador, luego de que el primero de estos ejemplares fuera visto por primera vez en abril del año 2017. Francisco Sornoza-Molina, investigador asociado con el instituto, fue el primero entre los ornitólogos en ver y fotografiar un colibrí estrella de garganta azul (Oreotrochilus cyanolaemus).

Según relató, eso sucedió en el cerro de Arcos y la comparación posterior de imágenes con el material disponible confirmó que se trata de una especie nueva, aunque “muy emparentada” con el colibrí estrella de cabeza verde.

Inicialmente se pensó en que era un híbrido, algo que no se confirmó con el tiempo. Las diferencias son la línea negra bajo la pechera, el triángulo superior aterciopelado y la cola con puntas blancas. El ave es endémica del páramo, que forma un ramal andino entre las provincias de El Oro y Loja, en el sudoeste del país y más cerca de la frontera con Perú.

El escaso número de estas aves obligó a los expertos a considerar a la especie como “críticamente amenazada”. Los peligros para su hábitat provienen de los incendios forestales, el pastoreo y la minería. La fundación EcoCiencia propuso, ante dichas amenazas, lanzar campañas de conservación para proteger a la especie.