En nuestra educación cuando fuimos a la escuela primaria y después a la secundaria, subsiguientemente a la universidad vimos como nuestros profesores de historia y geografía nos impartían clases con magistral conocimiento con respecto a lo adquirido en su formación.

Crecimos estudiando con mucho énfasis la cultura griega, romana, asiria, sumeria, mesopotámica entre otras. De nuestra américa muy poco conocemos cuando debemos conocer de su historia y geografía como la palma de nuestras manos. No fue así a duras penas conocimos qué pueblos poblaron y como llegaban esas tribus pre-conquista a sus territorios de dominio.

De sus orígenes, sus labores, sus artes, su lenguaje, su desarrollo hasta la fecha sabemos muy poco de estas. Solo aquellos que nos preocupamos por nuestros orígenes es que tomamos estudios antropológicos que ya otros elaboraron y nos ilustramos de ese conocimiento. Hoy en día preguntamos a nuestra juventud americana sobre esta temática y es triste encontrarnos que son otros y extraños a nuestro continente americano quienes elaboran estudios antropológicos.

Los gobiernos imperativamente americanos deben establecer programas de rescate cultural de nuestra cultura americana desde el Estrecho de Bering hasta cabo de hornos, desde los pemones, aimaras hasta los mapuches y pieles rojas, okanos entre otros. Es dicho esto porque considero que quienes no conocen su árbol genealógico nada pueden contar ni decir de su historia. Menos aún preocuparse por culturas ajenas cuando la nuestra la ignoramos. Establecerlos de obligatorio aprendizaje en los centros educativos.

Es muy cierto que desde la conquista seguimos patrones educativos importados o impuestos desde fuera, más los nuestros nunca se han elaborado y si se han hecho, se ha partido de los patrones extraños. Es hora que los vocablos estudiados por la RAE lo establezcan verdaderas academias de nuestra América.

Es hora que en nuestras casas de enseñanzas se enseñen nuestras lenguas indígenas iniciando claro primero por un rescate de estas. No podemos obviar que aunque nuestras civilizaciones precolombinas no tenían paralelo desarrollo al de Europa, si es obligatorio aceptar que teníamos una cultura, un arraigo, principios, conocimiento del alfabeto hebreo, numerología, un calendario guiado por la astrología y hasta simbología egipcia. Sino que nos pueden decir las pirámides y las culturas Mayas y aztecas sin dejar fuera el alto desarrollo que tenían en el altiplano de Sudamérica nuestras razas aborígenes antes del inicio del saqueo de nuestras riquezas naturales.

Gracias a la asignación de un Programa (Historias y leyendas indígenas de nuestra América) de Radio virtual asignado por la Sra. América Santiago, Titular de Radio Satelitevisión y Americavisión, tuve la oportunidad de refrescar conocimiento de algunas culturas aborígenes y otras que no conocía particularmente en el sur de nuestra América. Entonces inicié una labor investigativa para conocer particularidades de cada una de ellas. Lamentable decir hay naciones que no los determinan como parte de una población. Sus orígenes, nombres, costumbres y hasta sus idiomas son excluidos.

Si no los gobiernos, al menos debe haber una iniciativa de los medios de difusión por rescatar y divulgar nuestra cultura instando a la juventud que no tomemos costumbres extrañas sino que enaltezcamos la de nuestros antepasados reforzando, retroalimentando y reeducando a nuestra sociedad que no debe ser distante de nuestra vida comunitaria.

Por: Msc.Julio García Ch.
Seudónimo: Leo Acosta/Sueño de luna/Juglar de sueño
Colaborador y locutor en Radio en línea Radio Satelitevisión y Americavisión