A través de la historia hemos tenido luchas intestinas por el dominio de un grupo sobre otro. Es lo que hemos conocido de acuerdo a los estudios realizados en escuelas primarias, secundarias y universidades.

Hemos conocido que desde la barbarie hasta nuestros días sea luchado entre vida y muerte. Parece que a pesar de creer que somos superiores a nuestros hermanos inferiores nunca dejamos el natural instinto del ser agresivos y matar a nuestro adversario a excepción de algunas diferencias claramente perceptibles. Desde que el ser humano dejó el primitivismo y se erigió como sistema el esclavismo en su decadencia vimos al imperio romano y su estrepitosa caída como su bárbara consecuencia. Le siguió el feudalismo (sangrientas cruzadas por las conquistas) y después le subsiguió lo que teóricos comunistas como Carlos Marx y Engels llamaron capitalismo. Todo ha dejado su lección como también su edificación en la sociedad como el nacimiento de las polis; las ciudades, el derecho, las ciencias, las artes, la filosofía, la teología como ciencia. En la historia más o menos conocida tenemos a Alejandro Magno, Constantino, Napoleón Bonaparte, Adolf Hitler, Lenin, Stalin por nombrar los más reconocidos y connotados dictadores de Europa. Aquí en América el más reciente Augusto Pinochet, Anastasio Somoza, Alfredo Stroessner (Paraguay), Fulgencio Batista(Cuba), Fidel Castro(Cuba), Maximiliano Hernández Martínez (El Salvador), Rafael Trujillo (Rep, Dominicana) Jorge Rafael Videla(Argentina), etc. ya no digamos las surgidas en los actuales tiempos. Cuando nuestras tribus nativas antes de la llegada de los españoles también sometían extensos territorios a costa de muerte y exterminio de los rebeldes. Ya no digamos después de las supuestas independencias donde siempre se abrigaron encarnizadas luchas. Barbarie contra nuestros nativos y esclavos de color.

La humanidad moderna registra dos guerras mundiales las que dejaron infinidades de muertos y pueblos sometidos. Justo a mediados del siglo 20 terminaba la segunda guerra mundial abriendo paso a una nueva repartición mundial. Los primitivos imperios por la modernidad se transformaron por el imperio del comercio y de la divisa adoptando el patrón oro como medio de dominio. Los comerciantes, usureros y banqueros han tenido su auge. Justamente acercándonos a fin del siglo anterior se terminó lo que se llamó la guerra fría cayó la Unión Soviética pero no dejó de ser factor de disociación Rusia. Cayó el muro de Berlín pero no desapareció el pensamiento nazi fascista. Aquí en América la guerra de secesión y según hemos visto en pantalla la clásica película «Lo que el viento se llevó” fue a costa de sangre y fuego, la revolución mexicana de igual manera etc. Actualmente y no lejos de alguna realidad predicho por nuestros abuelos que la tercera guerra mundial no se libraría con tanques ni portaaviones. ¿Será que estemos asistiendo con esto de la pandemia del COVID-19 a una técnica de exterminio en masas obedeciendo a esa predicción de nuestros abuelos? Solo cabe hacer una remembranza de los acontecimientos que precedieron justo antes de la aparición de este virus letalmente mortal. Existía tirantez comercial entre China y Estados Unidos a pesar de que los plagios de tecnología en China no llenaban las expectativas de los consumidores en el mercado internacional pero su economía crecía constantemente hasta que la presión norteamericana hizo caer la moneda china el yuan y declinar el crecimiento. Por otro lado en el lejano y medio oriente se lleva otro conflicto y en América no digamos el conflicto con Venezuela. El espectro que vivimos ha puesto a todo el mundo en jaque, bolsa de valores a la caída, empresas transaccionales y líneas aéreas yendo a la quiebra un mundo colapsado. A Estados Unidos, por la Muerte de un ciudadano de color erróneamente a manos de un policía se le ha desatado una histórica rebelión y amenaza con tumbar el sistema de la Democracia Norteamericana,  (Cuando un negro es asesinado por otro negro O cuando alguien asesina a niños y jóvenes en colegios no pasa nada).

Solo me resta decir o preguntar: ¿es este el nuevo orden mundial? ¿Es su fundamento un mundo de caos, debilitamiento y destrucción internacional, un sepultar de las normas y leyes que rigen el buen convivir? ¿Cuándo será que aprendamos de Mahatma Gandhi, Madre Teresa de Calcuta y aquí en América al mártir de los negros Abrahán Lincoln? ¿Qué es lo que espera la Izquierda radical en el mundo? Podemos seguir enlistando hechos para reflexionar más no quiero aburrir, solo invitar a la reflexión y unirnos en el amor, la paz y la concordia para superar los conflictos y encontrar un mundo mejor de armonía.

Por: Julio García Chavarría
Leo Acosta, Sueño de luna
Nicaragua-Centroamérica
Poeta, escritor y colaborador en Radio Satelitevisión y Americavisión (Rep. de Chile)