Irvin Carlos Villalobos Martínez, vivió su infancia en el campo, tuvo el privilegio de crecer con sus padres y muchos hermanos, e infantes de la vecindad, se deleitaban jugando múltiples actividades agradables de su época.

Él me narró la decepción terrible que se llevó en sus primeros años de vida:

Cuando tenía 8 años de edad yo con mis hermanos nos poníamos a jugar, diferentes juegos y la pasábamos ameno.

Jugábamos béisbol entre todos, pero yo era el narrador de cada partido realizado, yo imitaba muy bien, a los narradores, soñaba con ser comentarista deportivo, como era el mayor de 5 hermanos y una hermana, Nancy, al estilo infante los fines de semana organizábamos encuentros, con niños del entorno.

Cuando los juegos eran especiales yo narraba, un sábado por la tarde alrededor del estadio ubicamos por cada esquina tarros de latas, eran 5 los tarros los unía una hebra de hilo, estos eran los parlantes, y yo comencé a narrar era un partido de una gran final el que ganaba quedaba campeón, eran muchos chavalos los que estaban, mirando el espectáculo y mi hermana vendía golosina, a la afición presente, por supuesto todo lo que se vivía en ese escenario era una simulación de lo que escuchábamos en la radio.

Yo narraba en voz alta y en el mismo simulacro también mencionaba a los patrocinadores del evento, esto eran los que yo escucha en los verdadero narradores, resulta que en eso pasó por mi lado una vecina y entró donde mi mamá, solo para decirle; “señora me da pesar su hijo mayor, si logra a crecer verdaderamente será un loco, prácticamente ya lo es, conforme se desarrolle físicamente, también su locura desarrollará’’. -Mi mamá solo respondió: ‘En realidad usted tiene razón’…

¡Qué inmensa tristeza!, saber que estas clases de historias son repetidas y vividas por miles y miles de familias por todo el círculo planetario, cuando aquel joven le dice a sus padres lo que desea ser, ya le dicen; “Deja de estar soñando despierto eso no es para nosotros conque dinero vas a lograr ese objetivo, es imposible para nosotros adáptate a tu realidad del presente ser quien eres”. Esta frase y muchas más son comunes escucharlas.
El ser humano nace para realizar cualquier meta que se proponga durante en el lapso de su presencia, entre más prematuro se instruye a perseguir lo que tanto apetece conquistarás con rapidez cualquier objetivo, que anhelas adquirir, padres apoyen a sus hijos solo así ustedes y ellos se sentirán orgullosos de ser triunfadores, olvidémonos de los obstáculos ellos llegan a nuestro destino es para instalarle sabor, color y nombre a nuestro triunfo y para lograrlo tenemos que esforzarnos constantemente, entre más pruebas se nos enfrenten, no, nos rindamos; “uno imagina lo que desea, desea lo que imagina y, al final, crea lo que desea”.

Padres la tarea de hoy es apoyar al joven talentoso y así edificaremos una vida mejor, al igual que una patria de gloria, triunfar está en nosotros los demás no lo harán por nosotros, el éxito es personal lo que es plural es tu obra. Es obvio que para conseguirlo se necesita el apoyo de muchas personas incondicionales, pero la firmeza de nuestro enfoque hará la diferencia.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta