¿Palabras de amor? Mejor díselas por el oído izquierdo

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ParejaDicen que las palabras de amor se recuerdan mejor por el oído izquierdo. ¿Sabes por qué? Es muy sencillo, porque las emociones están focalizadas en el hemisferio izquierdo del cerebro. Hace unos días, en una entrevista para la agencia EFE, la Dra. María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL), señalaba que debemos impedir que este órgano se convierta en “el gran olvidado” y lanzaba una advertencia: una vez que el oído pierde su capacidad “la vida pierde muchos matices, incluso oportunidades, no te llega la información, te aíslas y sufres muchísimo”.

Silencio vs. Ruido

Pocas veces nos detenemos a pensar en la salud del sentido del oído, sobre todo los jóvenes. Es una realidad que uno de los grandes enemigos del oído es el ruido y, por desgracia, las nuevas generaciones están prácticamente pegadas de forma permanente a sus auriculares. Según la especialista, esta conducta puede adelantar hasta 20 años la sordera que se va adquiriendo con el paso del tiempo. Estos futuros sordos pocas veces se detienen a pensar que el silencio y la tranquilidad ayudan mucho a la salud del oído.

De acuerdo con la Dra. Lavilla, las frecuencias más sensibles del oído son de 500 a 6 mil u 8 mil herzios; sin embargo, las personas jóvenes de hasta 25 años tienen una capacidad de oír agudos muy superior a la de las personas mayores. Esta capacidad es tal que, relataba la experta, “para dispersar reuniones, por ejemplo en centros comerciales, hay países que legalmente pueden emitir frecuencias agudas de 16 kiloherzios que los mayores no las oyen pero los jóvenes sí, y como no lo pueden soportar se tienen que ir”. El sonido como armar de control social.

Comer bien para oír mejor

Suena extraño pero así es. De acuerdo con la especialista “el oído agradece una buena alimentación”. A través de una dieta balanceada y rica en vitaminas, del grupo A, B y C y componentes de aminoácidos específicos que necesitan las células sensoriales, podríamos ayudar a reparar los tejidos dañados de nuestros oídos. De hecho, se recomienda recurrir a precursores de cargas iónicas y electrolíticas que existen en el oído para crear un ambiente de nutrición adecuado.

Un dato interesante, y poco conocido, es que el colesterol y los triglicéridos altos pueden provocar problemas de audición. Aunque no se sabe exactamente por qué, explica la Dra. Lavilla, se cree que tienen relación con temas de viscosidad sanguínea. Si tenemos los triglicéridos y el colesterol alto, nuestra sangre es más espesa y las arterias del corazón sufren, acota la experta. “Las arterias del oído, que son muy pequeñitas sufren de igual manera, y si estas arterias se bloquean por un trombo o se colapsan por la hipertensión, el oído queda sin vascularización y puede sufrir, incluso puede producir sordera súbita”, explica.

Un dato más: el tabaco también es malo para la salud del oído porque produce hipertensión o hiperviscosidad.

Curiosidades del oído

¿Sabías que el sabor de los alimentos pasa por el oído? Esto se debe a que la cuerda del tímpano es un nervio que está conectado con las papilas gustativas de los dos tercios anteriores de la lengua. Pacientes operados del oído han reportado que notan alteraciones en el sabor de los alimentos.

No cabe duda de que, como dice la Dra. Lavilla, “el oído es un sentido plagado de infinitas curiosidades y necesita además una vida muy sana, alejada del ruido, el tabaco y el colesterol”.